Hallazgo médico

Una vacuna experimental da un "golpe" histórico al cáncer de páncreas, el más mortífero de todos

Ocho pacientes responden de forma positiva a un tratamiento en fase de ensayo que evita la reaparición del tumor

El uso de los inhibidores de PARP se ha mostrado eficaz en el tratamiento de los pacientes que sufren ciertos tipos de cáncer de ovario y el de mama, próstata y páncreas
El uso de los inhibidores de PARP se ha mostrado eficaz en el tratamiento de los pacientes que sufren ciertos tipos de cáncer de ovario y el de mama, próstata y páncreasVHIO

El cáncer de páncreas es el más letal de todos los conocidos. Por lo general es agresivo, difícil de detectar y se extiende con mayor rapidez. Normalmente, cuando sus síntomas dan la cara ya ha provocado metástasis. Su tasa de mortalidad alcanza en el 90% según la Sociedad Española de Oncología Médica. Muchos pacientes mueren a pesar de haber recibido los tratamientos disponibles, principalmente cirugía, radioterapia o quimio. Otros sí que sobreviven. En esta línea van los prometedores resultados que ha mostrado una vacuna experimental de ARN mensajero (ARNm) , la misma molécula que permitió la lucha contra la Covid, en el cáncer de páncreas.

Se trata de una nueva vía que actúa a nivel del sistema inmune. A grandes rasgos, la vacuna le avisa o activa y lo "comanda" en la lucha contra el tumor. En este caso, la clave de su funcionamiento es que se personalizó para cada uno de los 16 voluntarios delensayo clínico con el objetivo de inducir una respuesta inmunitaria sustancial y retrasar potencialmente la recaída de los pacientes en una forma de cáncer de páncreas, el adenocarcinoma ductal pancreático. Además, la vacuna se utilizó junto con otros tratamientos, como quimioterapia, cirugía y un tipo de inmunoterapia.

La combinación de todos ellos con la vacuna adyuvante de ARNm consiguió una activación en el sistema inmune de la mitad de los pacientes. Tras analizar su sangre, los investigadores encontraron más células T (también llamados linfocitos T) para combatir las células cancerosas. Así, ocho de ellos no tuvieron una recaída en el tiempo en que duró la investigación. Esto es, 18 meses después de recibir la vacuna.

Los resultados del ensayo clínico en fase I se publican en la revista Nature, en un artículo liderado por investigadores del Memorial Sloan Kettering Cancer Center (Estados Unidos). "El estudio muestra que las vacunas personalizadas de ARN mensajero resultan prometedoras en el cáncer de páncreas", apunta Nature.

La vacuna, "aliento" para un cáncer letal en el 88% de los casos

En concreto, el adenocarcinoma ductal pancreático tiene unas tasas de supervivencia bajas. Una combinación de terapias quirúrgicas y médicas puede retrasar la recurrencia, pero sus tasas de éxito son reducidas, recuerda la revista. Es letal en el 88% de los pacientes.

La literatura reciente sugiere que la mayoría de estos cánceres albergan niveles elevados de neoantígenos, que son proteínas de la superficie celular que pueden surgir en la superficie de los tumores tras ciertos tipos de mutaciones del ADN.

La buena noticia es que estas proteínas pueden ser objeto de terapias vacunales personalizadas con el fin de potenciar la actividad de las células T y mejorar los resultados. Como el adenocarcinoma ductal pancreático alberga neoantígenos de células T derivados de mutaciones, esto le hacía adecuado para probar las vacunas y arrojaba una esperanza.

Así, en este ensayo clínico fase 1, Vinod Balachandran, médico del Centro de Cáncer Sloan Kettering de Nueva York y líder del equipo que ha desarrollado la vacuna, junto a su equipo, administraron una vacuna personalizada de ARN mensajero en combinación con quimioterapia e inmunoterapia a 16 pacientes. La vacuna se preparó según las características del tumor de cada paciente.

Observaron respuestas sustanciales de células T en el 50%, "lo que indica que la vacuna puede inducir una respuesta inmunitaria mejorada". A los 18 meses de seguimiento, los pacientes con células T expandidas por la vacuna tenían una media de supervivencia libre de recidiva más larga en comparación con los pacientes sin células T expandidas por la vacuna (13,4 meses).

Del Covid al cáncer y viceversa

Estos resultados demuestran el potencial de las vacunas individualizadas de ARN mensajero en el tratamiento de este cáncer de páncreas, además de aportar pruebas de su eficacia general como herramienta terapéutica en el tratamiento de la enfermedad.

Este tipo de vacunas ARNm pusieron coto a la Covid-19, una tecnología que, sin embargo, fue concebida inicialmente para intentar desarrollar vacunas contra el cáncer. Se trata este de un fértil campo de investigación gracias al mejor conocimiento del sistema inmune y los desarrollos técnicos.

Los autores señalan que, a pesar del tamaño limitado de la muestra, estos primeros resultados indican que está justificado realizar estudios más amplios de este tipo de preparados. Para Manel Juan, jefe del Servicio de Inmunología en el Hospital Clínic de Barcelona, "el estudio está muy bien diseñado y su calidad científica es indudable".

"Demuestra algo que ya ha sido sugerido antes muchas veces (con datos menos sólidos), como es que la vacunación personalizada con ARNm de antígenos tumorales es eficaz en inducir una respuesta y que puede, como mínimo, incrementar los períodos de supervivencia", según este investigador, que no participa en el trabajo.

En este estudio se confirma que "puede generar respuestas con efectos adversos claramente muy reducidos contra uno de los tumores con mayor mortalidad, el adenocarcinoma ductal de páncreas", indica en declaraciones a Science Media Centre España.

"El trabajo encaja perfectamente con el cada vez mayor número de trabajos que muestran evidencia de estos tratamientos. La principal aportación es que lo consigue en un tumor considerado en general poco reactivo a la inmunoterapia y reconfirma a todos los que consideramos que la inmunoterapia es una propuesta general más dependiente del estado inmunitario de la persona que no del tipo de tumor en concreto", concluye Manel Juan.