Un tren llega con dos horas de retraso por culpa de... ¡un camello!

El animal comenzó a correr por la vía y tardó en abandonarla a pesar de las constantes señales acústicas del convoy

Imagen del camello trotando por la vía
Imagen del camello trotando por la víaTwitter

La puntualidad es uno de los puntos más valorados del transporte ferroviario. De hecho, algunas compañías establecen indemnizaciones para los pasajeros si el convoy sufre un retraso. Pero hay veces, en las que ocurren cosas tan inesperadas, insólitas e ,incluso, hilarantes como en el género teatral en el que destacaron los dramaturgos Muñoz Seca y Pedro Perez: La astracanada.

Curiosamente, el caso que atañe a este artículo se produjo en la región rusa de Astracán (Astrakhan, en ruso), donde un camello decidió realizar su rutina diaria sobre las vías del tren. Así, un convoy que partió de la estación rusa de Kigash tuvo que realizar un frenazo de emergencia al ver cómo un camello trotaba por la vía de único sentido por la que circulaba.

El conductor trató de ahuyentar al jorobado animal con señales acústicas, pero no lo logró. Así que, no tuvo más remedio que situarse detrás de él aminorar la velocidad y esperar a que decidiera retirarse. Al principio, el camello circulaba a una velocidad de 22 kilómetros por hora, pero después, probablemente por el cansancio, redujo la velocidad a 13 kilómetros por hora. El miedo del maquinista es que el animal quedara exhausto y cayera a la vía bloqueando el paso y provocando un problema mayor. Pero por suerte, finalmente decidió echarse a un lado y dejar al convoy que reanudara la marcha a su velocidad y llegara a la estación. Eso sí, con dos horas de retraso.

El incidente se produjo el pasado 5 de enero en Krasnoyarsk, en la región de Astrakhan, en un tramo de vía de uno sólo sentido, que enlazaba con la carretera de Kazajstán, cerca de la frontera. Esta región es precisamente uno de los pocos lugares del país donde se produce la cría de camellos. En la granja de Zariá, un antiguo kóljos -cooperativa agrícola que dependía del Estado y que impuso Lenin tras la revolución soviética-, viven alrededor de 500 camellos.