Inversión social, la inversión con mayor “rentabilidad”

El concepto de rentabilidad ha evolucionado mucho a lo largo del tiempo. Aunque normalmente se relacione la rentabilidad con un beneficio económico, también hay que ser muy consciente del valor social de nuestros proyectos

La rentabilidad es un factor clave para toda empresa. Sin embargo, el significado de este concepto ha evolucionado a la lo largo de los últimos tiempos, porque si antes este concepto se entendía como algo meramente económico, ahora es también entendido por el beneficio que aporta a los colectivos más vulnerables de la sociedad, Por eso, la inversión social forma ya parte de los planes estratégicos de las compañías.

A diferencia de la rentabilidad financiera, la rentabilidad social de una empresa, no comprende de balances económicos ni de activos o pasivos, sino que va un paso más allá. La rentabilidad social nace del valor que tienen determinadas iniciativas de la empresa para contribuir a la mejora de la sociedad; iniciativas que están al alcance de cualquier compañía, ya que en cualquier lugar existen problemáticas de corte social, económico y cultural a las que hacer frente para contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas.. Además, el hecho de apostar por contribuir al progreso social genera una relación de confianza entre el cliente y la empresa, que favorece la percepción del primero y la reputación de la segunda. Y una buena reputación se traduce en un incremento de la confianza, un factor determinante para lograr el éxito de las iniciativas empresariales.

A día de hoy, una gran parte de la población tiene muy presente el valor de la apuesta social de las empresas y cómo influye en la toma de decisiones de los clientes potenciales. Tal y como se muestra en el estudio 2019 Edelman Trust Barometer Special Report, el 53% de la población piensa que todas las empresas deberían comprometerse al menos con una causa social, pero solo el 21% cree que las marcas que usan tienen en cuenta los mejores intereses para la sociedad.

La inversión social

La UK Sustainable Investment and Finance Association (UKSIFA) asegura que la inversión social incorpora factores ambientales, sociales y de gobernanza en la toma de decisiones de servicios financieros junto con criterios financieros más tradicionales. Esto puede deberse a razones puramente económicas o al hecho de lograr objetivos adicionales junto con objetivos financieros. Puede permitir una gestión de riesgos superior, identificar nuevas oportunidades o garantizar que se otorgue suficiente peso a los factores a largo plazo. Es un enfoque que tiene una tracción cada vez mayor en todo el mundo dentro de los servicios financieros y de inversión.

Por tanto, un proyecto de inversión social pasa por una actividad económica en la que exista un mayor equilibrio entre la generación de beneficios económicos y sociales para la población. La particularidad de este tipo de proyectos y acciones es la necesidad de encontrar una fórmula sostenible que le permita cumplir con los objetivos económicos pero también sociales.

Santander Ayuda

Banco Santander apuesta por una política financiera sostenible. Ana Botín, presidenta de Banco Santander, expone cuál es la mentalidad y el compromiso del banco: “la progresión económica y la progresión social van de la mano”.

Para actuar con responsabilidad social, Banco Santander centra su trabajo en áreas donde su actividad puede tener un mayor impacto a la hora de ayudar al progreso de las personas, las empresas y la sociedad.

Como entidad bancaria de referencia, tiene la capacidad suficiente para desplegar los medios necesarios y asegurarse de que el crecimiento de la compañía es inclusivo y a su vez sostenible. Por un lado, inclusivo poniendo en valor la equidad y la igualdad de oportunidades para todos.

Por otro lado, sostenible, siendo capaz de apoyar la transición a una economía baja en carbono mediante la financiación de energías renovables e infraestructuras inteligentes y respetuosas con el medio ambiente, entre otras medidas.

En este contexto, Santander, junto a la Fundación Banco Santander, desarrollan desde hace varios años el programa Santander Ayuda, que respalda los proyectos de 80 ONG cada año.

Los proyectos que optan a cada edición de Santander Ayuda – cuatro al año- deben desarrollarse en el ámbito nacional. Para realizar la selección final, se tiene siempre en cuenta el valor social de la propuesta, la repercusión en su comunidad inmediata y sus prácticas innovadoras.

La iniciativa ha colaborado con distintas organizaciones sin ánimo de lucro en más de 250 proyectos sociales y ha ayudado a 150.000 personas en sus cuatro años de trayectoria con un total de 1,2 millones de euros destinados a mejorar su calidad de vida.

Acciones de este tipo por parte de entidades privadas generan un beneficio social imprescindible construir un mundo mejor para todos.

Descubre con nosotros más historias que impulsan el futuro.