Imputados ocho vigilantes de Prosegur por la muerte de Eleazar García

La jueza también investiga a los dos policías locales que le trasladaron antes de fallecer en un centro de salud de Gijón

Eleazar tenía 30 años cuando murió el pasado 8 de septiembre
Eleazar tenía 30 años cuando murió el pasado 8 de septiembre

La titular del juzgado de Instrucción número 2 de Gijón va avanzando en la investigación de la extraña muerte del joven discapacitado Eleazar García el pasado 8 de septiembre a las puertas del estadio de fútbol El Molinón. El chico, de 30 años y con una discapacidad reconocida del 75%, murió por un fallo cardíaco después de ser trasladado por la Policía Local de Gijón a un centro de salud tras haber sido golpeado presuntamente por miembros de seguridad del estadio. Ahora, la magistrada ha decidido citar en calidad de investigados (antes imputados) a los ocho agentes de Prosegur que tuvieron alguna relación con los hechos al encontrarse en las puertas de acceso donde tuvo lugar el incidente y a los dos agentes de la Policía Local que trasladaron al joven. Los primeros están citados el próximo 3 de febrero y, dos días más tarde, los policías locales. Todos tendrán que dar explicaciones cerca de cómo sucedieron los hechos. Además, según fuentes cercanas a la investigación, la empresa de seguridad será la responsable civil subsidiaria en el proceso penal que se derivará tras esta instrucción judicial.

Responsables del Sporting, a declarar

Pero antes de escuchar a estos implicados, la jueza ha citado en calidad de testigo a dos responsables del Sporting de Gijón este lunes a las 9:45 y 10:00 horas de la mañana. Recordemos que el fatal suceso tuvo lugar en el estadio del club cuando Eleazar acudió con su familia a ver el partido de la Selección Española de Fútbol contra la selección de Islas Feroe el pasado 8 de septiembre. El joven salió de las instalaciones y, cuando quiso volver a entrar, le denegaron el acceso, lo que derivó en un enfrentamiento físico entre el chico y los miembros de seguridad. Para entonces, su familia ya había denunciado su desaparición a dos encargados de seguridad, que no habían difundido aún la alerta de forma correcta ya que hubiera resultado evidente que, por la descripción física, aquel chico tan grande y con polo fucsia era el chico disminuido que se había perdido. La semana pasada ya fueron a declarar al mismo juzgado dos testigos que aseguraron ver cómo golpeaban al joven entre al menos “una docena” de agentes de seguridad. La autopsia de Eleazar revelo algunas lesiones ante mortem y su cuerpo estaba, según la familia, lleno de moratones.

El abogado de la víctima, Marcos García Montes, cuestionó desde el principio el proceder de los miembros de seguridad (aunque fuera alguien que pensaran que iba a colarse nunca se le puede dar una paliza) y del responsable de seguridad del evento, que casualmente fue el inspector de Policía Nacional encargado de investigar los hechos y entregar el atestado policial a la jueza.

La familia de Eleazar siempre ha criticado que ningún miembro del club ni del Ayuntamiento de Gijón se haya puesto en contacto con ellos para lamentar el triste acontecimiento que tuvo lugar en sus instalaciones.