El pin de la libertad

Rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros
La portavoz del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero (c), acompañada por las ministras de Igualdad, Irene Montero (d), y de Educación, Isabel CeláaJuan Carlos HidalgoEFE

No debe sorprendernos la furibunda reacción del Gobierno social-podemita ante la iniciativa del pin parental, dirigido a que la educación que reciban los niños en los centros educativos sea conforme al art. 27. 3 CE, que establece que «los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones».

Al afirmar la ministra Celaá que «no podemos pensar de ninguna manera que los hijos pertenecen a sus padres» confirma que, para esta izquierda, los niños pertenecen al Estado y, en su nombre, a ella misma y a los funcionarios de turno. Esta disputa es capital, pues la concepción de la educación de la derecha y la izquierda, es una batalla ideológica permanente a lo largo de nuestra historia.

Ya durante la redacción de la Constitución, los debates sobre el derecho a la educación y la defensa de la vida, fueron de los más encendidos, pues tras ellos subyacen cosmovisiones enfrentadas desde el principio: «Las dos Ciudades», del gran Agustín de Hipona.

Que el origen de la disputa sea la ideología marxista de género, también es un signo de estos tiempos, y confirma la convicción de que estamos ante un proyecto totalitario que pretende una transformación absoluta de la concepción del hombre y la sociedad, con un espíritu radicalmente anticristiano. Este agendado plan exige una respuesta social contundente. Mañana puede ser demasiado tarde.