La peligrosa e histórica misión para rescatar los tesoros del “Titanic”

Una empresa planea poner en marcha este año una expedición para recuperar, entre otros objetos, la conexión inalámbrica Marconi

El "Titanic" naugrafó en el océano Atlántico con más de 2.200 personas a bordo
El "Titanic" naugrafó en el océano Atlántico con más de 2.200 personas a bordo

Han pasado más de 100 años desde que el “Titanic” chocara contra un iceberg y se hundiera en Atlántico. Durante todo este tiempo se han realizado varias expediciones para localizar la embarcación y ver su estado de conservación. Sin embargo, nadie hasta ahora ha descendido para tratar de recuperar los tesoros que todavía permanecen en su interior. Entre ellos, el sistema inalámbrico de comunicación Marconi, que fue el que hizo posible alertar del naufragio y que el trasantlático británico Carpatia llegaran tan sólo dos horas después y pudieran rescatar con vida a unos 700 de los 2.244 pasajeros que viajaban a bordo.

Ahora, la compañía norteamericana RMS Titanic Inc (RMST), única responsable de rescatar artículos del vasto campo de escombros que rodea el naufragio roto durante casi 30 años, planea una expedición para bajar hasta el pecio. La compañía insiste en que la misión es crucial para preservar la historia y descubrir los secretos ocultos dentro del “Titanic” antes de que se pierdan para siempre.

La primera misión en los últimos 15 años reveló signos significativos de descomposición en múltiples partes del barco, lo que ha generado mucha preocupación entre los científicos e historiadores. De seguir así, los restos podrían llegar a desaparecer en un periodo de tiempo relativamente corto.

Así, la compañía tiene previsto usar robots submarinos con brazos mecánicos para “remover quirúrgicamente” el techo del “Titanic” para poder acceder al interior. Bretton Hunchak, presidente de RMST, quiso dejar claro que el objetivo es preservar la historia, en lugar de hacer negocio. De hecho, en las últimas semanas, ha visitado Irlanda del Norte para pedir autorización a los descendientes.

Pero esta expedición no ha sido bien acogida por todos y algunos expertos afirman que no tiene sentido y que sus muchos tesoros deberían permanecer en el fondo del mar. Entre estas voces discordantes está la de Millvena Dean, última sobreviviente del desastre, que tenía solo nueve semanas cuando el barco se hundió, que dijo en 2000: "Creo que el barco debe dejarse en paz. Cualquier parte que haya salido del barco en el fondo del mar , eso está bien. Pero ¿subir al barco? No, eso está mal ".

“Esta es una operación quirúrgica cuidadosa para rescatar un elemento históricamente significativo para que pueda se enseñar a las generaciones futuras la historia del ‘Titanic’. Sabemos que se está deteriorando rápidamente. ¿Por qué vamos a permitir que estos restos desaparezcan?”

Está previsto que a lo largo del año se realice esta delicada y peligrosa operación, que será llevada a cabo por un submarino tripulado que descenderá a más de 3000 metros de profundidad, donde tendrá que lidiar con las fuertes corrientes marinas. Después, llegará el turno de los tres robots submarinos, que irán en una pequeña claraboya en la cubierta del Titanic, para descender sobre la Sala Marconi, donde están los operadores inalámbricos.

Uno de los robots realizará el trabajo más delicado mientras los otros dos grabarán cada segundo de lo que ocurre. Una vez retirada la cubierta, el robot recuperaría los objetos prioritarios y los pondría en una canasta para ser sacados a la superficie de inmediato.

La compañía prevé que una vez recuperada la conexión inalámbrica Marconi, se exhibirá en la exposición del Titanic en el Casino Luxor en Las Vegas y después se realizaría una gira mundial para dar a conocer el novedoso sistema de comunicación inventado hace más de un siglo. Además, esta previsto que RMST restaure el equipo para poder volver a escucharlo.

El proyecto estará liderado por dos experimentados exploradores oceánicos: Pierre Henri Nargeolet, quien dirigió seis expediciones al “Titanic” entre 1987 y 2010; y David Gallo, que creó el primer mapa completo de los restos del “Titanic” en 2010.