Así es la isla prohibida de Brasil, la más aterradora del mundo

Se trata de un pequeño islote situado frente a la costa de Brasil a la que solo se puede acceder con autorización especial del gobierno brasileño

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Cuando pensamos en una isla solemos imaginar un lugar tranquilo, caracterizado por un espectacular paisaje y bañado por aguas calmadas y cristalinas. De esta forma es la isla de Queimada Grande, a poco menos de 100 kilómetros de las playas de Sao Paulo. Lo que hace este paraje un lugar misterioso es que el acceso a la isla está terminante prohibido a cualquier navegante, a no ser que cuentes con una autorización gubernamental.

El motivo es sencillo: por cada metro cuadrado de la isla hay al menos una serpiente, y la isla tiene una superficie aproximada de 430.000 metros cuadrados. Haciendo cálculos se puede sospechar que existe una colonia formada por miles de serpientes conocidas como víbora de lanza dorada, la más venenosa del mundo. Una sola mordida de una de ellas podría matar a un adulto en menos de una hora. Es letal en el 93% de los casos, incluso con tratamientos específicos. Se trata de un veneno tan fuerte que es capaz de derretir la piel humana en cuestión de segundos.

Pero, ¿cómo pudieron sobrevivir estos animales en una isla en la que no hay mamíferos de los que alimentarse? La respuesta es la adaptación al medio, planteada por Darwin hace ya un par de siglos. Estas serpientes ante la falta de alimento desarrollaron la capacidad de trepar los árboles con gran maestría, al tiempo que su veneno se volvía mucho más mortal que el de sus compañeras del mismo tipo en otros lugares del mundo. Esta “mejora” en su veneno se debió a que el único alimento al que podían acceder eran las aves migratorias que realizaban su descanso en la isla, de mucho mayor tamaño que las serpientes. En un principio, estas aves lograban escapar de las mordidas. Por ello, las serpientes fueron desarrollando un veneno más letal.

Estos animales además poseen la “foseta loreal”, un orificio a cada lado de la cabeza entre el ojo y el orificio nasal, que les permite captar las variaciones de temperatura con gran precisión. Algo que les sirve para detectar la sangre caliente de sus presas.

Miles de serpientes acampan a sus anchas por la isla
Miles de serpientes acampan a sus anchas por la islaYoutube

La isla prohibida y las leyendas sobre ella

Ante tal peligro, el gobierno brasileño decidió prohibir la entrada a la isla, a excepción de científicos por la gran cantidad de estos reptiles. Tanto que la isla recibe el nombre de Isla de las Cobras. Puede tratarse de un paraíso por el clima y los paisajes, pero también puede resultar mortal.

El enclave ha estado custodiado por Brasil y solo ha sido habitado entre 1909 y 1920, años en los que se construyó el faro que preside la isla. Desde entonces, como es obvio, no ha vivido nadie. Sin embargo, al tratarse de un lugar tan oculto, muchas personas elaboraron leyendas acerca de la isla.

La primera es que la familia que custodiaba el faro murió asesinada precisamente por estas víboras. Otras hablan de antiguos tesoros incas escondidos en este paraje.

En cuanto al por qué de tantas serpientes en la isla se debe a que este terreno se separó de la costa hará 11.000 años, quedando solo estos habitantes. El origen tampoco se libra de rumores y leyendas. Los pescadores de la zona hablan de que hace cientos de años los piratas decidieron dejar la isla llena de estos reptiles para proteger un tesoro escondido en la isla.

Leyendas o realidad lo que es seguro es que solo pueden acceder la marina brasileña para asegurarse del correcto funcionamiento del faro, así como equipos científicos para estudiar la vida marina de la zona y los reptiles. Lamentablemente, algunos cazadores furtivos viajan hasta aquí para capturar serpientes que luego venden en el mercado negro por un valor de hasta 30.000 dólares.

Irónicamente, pese a que los habitantes de la zona suelen referirse a la Isla da Queimada Grande como la isla de la muerte, lo cierto es que gracias al veneno extraído de las serpientes se han podido desarrollar numerosas medicinas, muchas de ellas empleadas para los problemas de presión arterial.