Coronavirus: el Gobierno intentará repatriar a los españoles en aviones franceses

Siete días aislados. «Estaríamos encantados y dispuestos a hacernos análisis o a estar en cuarentena en cualquier hospital con tal de salir de aquí», afirma Oliver Cuadrado

Technician works in a laboratory for manufacturing testing kits for the new coronavirus at a medical laboratory company Da An Gene Co in Guangzhou, Guangdong
un científico tomando muestras del virusSTRINGERReuters

Belén Tobalina/ V. P. - Madrid/Hong Kong

Hoy se cumple una semana desde que las autoridades aislaron Wuhan con la esperanza de contener al «diablo», como ha apodado el presidente de China, Xi Jinping, al coronavirus. Fue el 22 de enero por la noche. Desde entonces el tiempo pasa cada vez más y más despacio para Oliver Cuadrado, el entrenador de fútbol en Wuhan, así como para el resto de españoles atrapados en el epicentro del brote del virus. Ayer, al menos, tuvieron una buena noticia: tras el Consejo de Ministros, la portavoz del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, afirmó que estaban trabajando en proceder a la repatriación de los españoles atrapados en Wuhan en vuelos fletados por el Gobierno francés para sus ciudadanos. «Nos ha alegrado la tarde y nos ha dado esperanza saber que había hecho estas declaraciones. Me imagino que la información oficial, vía consulado, nos llegará cuando ellos sepan cuándo», nos decía Oliver.

Horas después se producía otra noticia para la esperanza: La Comisión Europea activaba el mecanismo de protección civil de la UE a petición de Francia para movilizar dos aviones que evacuarán de ciudadanos europeos del epicentro del brote del coronavirus. Este anuncio conlleva que cualquier ciudadano de la UE que esté actualmente en la región podrá solicitar su repatriación sin importar su nacionalidad a través de este mecanismo, mediante el cual la UE pagará una parte de los costes del transporte. El primer vuelo saldrá de Francia hoy por la mañana para transportar después a unos 250 ciudadanos galos. El segundo, que viajará también en esta semana, podrá transportar a otros 100 ciudadanos de cualquier Estado miembro. «La UE no se olvida de sus ciudadanos en situación necesidad, estén donde estén en el mundo. Dos aeronaves serán movilizadas a través de nuestro mecanismo de protección civil para repatriar a Europa a ciudadanos de la UE», aseveró el comisario de Gestión de Crisis, Janez Lenarcic. Se trata de una ayuda que solo ha pedido Francia, según precisó la Comisión Europea. Por el momento, únicamente podrán ser evacuados a través de este programa de Wuhan los ciudadanos europeos sanos o que no presenten síntomas de padecer el coronavirus.

Preocupados

Los españoles atrapados no ponen ninguna pega a hacerse los análisis que sean necesarios: «Estamos encantados y dispuestos a hacernos cualquier análisis o a estar en cuarentena en cualquier hospital con tal de salir de aquí porque cada día que pasa estamos más expuestos. La tranquilidad de los primeros momentos está tornando en preocupación nuestra y de nuestras familias», afirmaba horas antes Cuadrado. «Esperamos que nos puedan sacar lo antes posible de aquí. Estamos al tanto del tema del virus y seguimos a rajatabla las recomendaciones del Gobierno chino porque queremos volver a España en el mejor estado posible. Evitamos salir a la calle y cuando lo hacemos llevamos máscara, guantes y capucha para evitar contagiarnos. A mí solo se me ven los ojos», añade.

Aunque el día a día se torna pesado –Cuadrado, por ejemplo, hace ejercicio por la mañana en casa para tratar de amenizar los días y se junta para comer en casa de algún compañero–, evitan salir de casa, salvo «para comprar agua a una tienda que está a 200 o 300 metros». «Ninguno quiere exponerse. Tenemos comida y nos ayudamos entre nosotros. Además, al inicio de la cuarentena hubo españoles que al no estar en Wuhan pudieron salir y nos han dicho que si necesitamos agua o comida podemos ir a sus casas. Esto es fútbol, es deporte de equipo». De momento, no han tenido que ir a los pisos de los españoles que dejaron Wuhan. Es decir, víveres por ahora tienen, pero no saben hasta cuándo. «Nuestro temor es que se retrasen. Las horas aquí parecen días y los días, semanas. Entendemos que están haciendo gestiones, que todo lleva su tiempo. Aunque cada día que pasa aumenta la preocupación, la nuestra y la de nuestros familiares. Si se retrasan mucho faltarán alimentos en casa y en las tiendas. De hecho, la fruta ya escaseaba el primer día en la tienda...».

Opinión con la que coincide Manuel Vela. A este entrenador no le preocupa contraer la enfermedad porque «seguimos el protocolo y nos aislamos dentro de la vivienda», aunque lo que sí pasa por su cabeza es el día en el que se acaben los víveres de su despensa y tenga que desplazarse más lejos para reponerlos. «Ahí si que nos expondremos más a la infección», relató en cierto modo esperanzado de poder ser repatriado antes de que llegue ese día.