Nada en la nevera

En realidad, el título es incompleto. Deberíamos decir nada en la nevera, ni en el armario, ni en el botiquín... Los españoles nos hemos acostumbrado a pedir de todo y por su orden por teléfono al recadero del siglo XXI

EL MENSAJERO SIEMPRE LLAMA DOS VECESJosé Maluenda

Está previsto que este año los pedidos de comida a domicilio a través de aplicaciones de Internet superen los 900 millones de euros, unos 300 más que en 2018, según la plataforma Just Eat. Lo que hace 20 años era una llamada telefónica a la pizzería de turno que nos hacía sentir un poco como los americanos de las películas, hoy es un hábito bien arraigado y que aún tiene un gran margen de para seguir creciendo.

La comida ya ha dejado de tener la exclusiva de lo que nos traen a casa. Empresas como la española Glovo han diversificado el negocio y se ofrecen como recaderos para cualquier tipo de gestión y compra, ya sea en un restaurante, un supermercado o unos grandes almacenes. El único requisito es que el producto quepa en la moto o en la bicicleta del transportista en cuestión. El estudio que publican cada año sobre los hábitos de consumo de los españoles desde el sofá arroja datos interesantes que no son siempre los esperados. Por poner un ejemplo, en nuestro país las noches electorales de 2019, que fueron unas cuantas, y los grandes estrenos de nuevas temporadas de las grandes series como «Juego de Tronos», «Peaky Blinders» o «Élite» se llevaron el gato al agua frente al fútbol. Parece que nos seduce más no cocinar mientras vemos moverse el «pactómetro» de García Ferreras que un derbi madrileño.

Al parecer, seguimos siendo las mujeres las más inclinadas a usar una aplicación de este tipo. Glovo tiene más de dos millones de usuarios activos, de los que el 58 por ciento son mujeres y el 42% hombres de entre 25 y 34 años. ¿Y qué más piden estos jóvenes urbanitas con un poder adquisitivo medio y estudios universitarios? La respuesta es de todo. Productos de farmacia para una noche romántica o un resfriado atroz; plátanos de Canarias, hielo o churros con chocolate para una mañana perezosa de domingo. También regalos de última hora para olvidadizos o leche y huevos para salir de un apuro. Porque en la era del 4G y la Inteligencia Artificial, las tortillas siguen haciéndose a la antigua usanza.