La brecha en los servicios de atención domiciliaria supera los 20 euros por hora entre comunidades

Los distintos costes de licitación entre territorios provocan importantes diferencias tanto en la calidad de la prestación como en la retribución de los trabajadores

Mientras que en alguna provincia del País Vasco el precio por hora de los servicios de asistencia domiciliaria ronda los 30 euros, en algunas de Andalucía permanece estancado en 13 euros/hora desde el año 2007. Y esa brecha en los costes de licitación provoca importantes diferencias tanto en la calidad de la prestación como en la retribución de los trabajadores.

En este sentido, Valeriano López Afán, presidente de la Asociación Estatal de Entidades de Servicios de Atención a Domicilio (ASADE), explica que por debajo de los 13 euros por hora resulta prácticamente imposible cubrir los costes inherentes a la prestación del servicio. Pero no sólo es cuestión de evitar esos números rojos, sino de ofrecer a las personas dependientes un servicio de la mayor calidad posible. Y los bajos precios, en demasiadas ocasiones, lo impiden.

En primer lugar, López destaca el impacto en la situación de los trabajadores. Y es que cuanto mayor sea el precio de los servicios de atención domiciliaria, mejores condiciones salariales tendrán los empleados y, por ende, menor será la rotación entre ellos; resultando beneficiados en última instancia las personas dependientes, que al fin y al cabo es de lo que se trata.

Asimismo, la ayuda en algunas de las tareas cotidianas relacionadas con la higiene o el necesario acompañamiento a estas personas será más efectiva si se sirve de los adelantos tecnológicos. Y estas mejoras no pueden incluirse en los servicios si estos se prestan a un precio demasiado bajo. Progresos y adelantos que favorecen a la persona dependiente, puesto que ciertos avances tecnológicos permiten intercambiar información entre los auxiliares y optimizar la relación con los familiares.

Un intercambio de información que perfecciona la coordinación de los equipos de asistencia, fundamental para que la persona dependiente reciba el mejor servicio posible. Y el precio, cómo no, incide en esta gestión, ya que mientras que en determinados servicios un coordinador gestiona 60 usuarios, en otros la cifra puede escalar por encima de los 400.

Por otra parte, la ayuda domiciliaria requiere, la mayoría de las veces, equipos multidisciplinares compuestos por profesionales especializados en distintos ámbitos, como la psicología, la fisioterapia… Y el presidente de ASADE sostiene que cuanto mayor sea el precio del servicio, más recursos se podrán dedicar a la formación y el mantenimiento de estos equipos.

Finalmente, López remarca los efectos de los precios en algunos costes asociados, entre los que destaca los del absentismo, la cobertura de vacaciones, los vinculados a materiales, formación o prevención de riesgos laborales…

Madrid aumenta el presupuesto

Pero la realidad es que la atención a la dependencia se ha visto asfixiada por culpa de la caída de la financiación, motivo principal por el que cada día mueren en España unas 80 personas sin recibir la prestación a la que tenían derecho. Y es que para acabar con las listas de espera, o al menos para reducirlas lo máximo posible, resulta indispensable dotar adecuadamente desde un punto de vista económico el servicio.

De ahí que el Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, aumentara recientemente un 29% el presupuesto del servicio de la Ayuda a Domicilio, de manera que las arcas de la capital contarán a partir de ahora con más de 650 millones de euros para asistir a unos 85.000 madrileños. De esta forma, tal y como señaló la vicealcaldesa Begoña Villacís en la propia Junta de Gobierno, el consistorio tendrá más posibilidades de reducir las tediosas listas de espera, que en el caso de Madrid afectaban a unas 5.000 personas.

Tan cierto es que en menos de 30 años se ha duplicado el número de personas mayores de 65 años como que en 2050 este colectivo representará más del 30% del total de la población en España. Una tendencia que, a todas luces, incrementará el actual 3% de españoles que requieren apoyos para cubrir sus necesidades más básicas y elementales. Y ello, si no se refuerzan los servicios con una mayor dotación de recursos, engrosará peligrosamente las listas de espera, demostrando al mismo tiempo un estrepitoso fracaso del modelo que entre todos los agentes implicados debe optimizarse.

12 años después del desarrollo de la Ley, el recorte acumulado en términos de financiación supera los 5.000 millones de euros. En esta línea, el presidente de ASADE asegura que si queremos atender adecuadamente a los usuarios del SAD es imprescindible que el presupuesto de estos servicios crezca a la par.

“Cada vez son más las personas usuarias de este servicio, ya que vivimos una evolución demográfica y como consecuencia los usuarios reciben cuidados durante más años. Para mantener los servicios actuales hay que dotarlos de un presupuesto adecuado. Y si queremos mejorarlos, como debe ser nuestra voluntad y la de la Administración, se necesita financiación”, apostilla.

Al margen de desatascar y reducir las listas de espera, el objetivo en Madrid, según fuentes gubernamentales, pasa principalmente por personalizar la asistencia, plantar cara a la soledad no deseada y atender cuestiones vinculadas con la tarea ocupacional.

Y en estos menesteres es de vital importancia la labor de los equipos de atención domiciliaria, que sin duda desempeñan su trabajo en una de las profesiones del futuro y que menos se verá perjudicada por la revolución tecnológica. Unos profesionales que, además de sostener uno de los principales puntales del Estado del Bienestar, sirven para cohesionar el territorio y para fijar la población en aquellas zonas rurales de la denominada España vaciada. “Supone un importante apoyo al reto demográfico actualmente vigente. Pero para que todo esto se cumpla, debemos lograr presupuestos que generen salarios dignos y atraigan a futuros trabajadores”, sentencia el presidente de ASADE.