Feministas abolicionistas: ¿Quiénes son y por qué fueron agredidas el 8M?

Este colectivo denuncia una campaña de acoso por parte de mujeres antisistema y transactivistas que controlan el 8M. Pintadas, agresiones y roturas de pancartas pero ¿Cuál es el motivo?

La concejal de ciudadanos, Begoña Villacís, no fue la única agredida durante la manifestación del Día Internacional de la Mujer celebrada el pasado 8 de marzo. El colectivo de Feministas Abolicionistas también ha denunciado numerosas agresiones hasta el punto de tener que ser protegidas por la Policía. Pero ¿Cuál es el motivo? ¿Por qué el feminismo se ha divido? ¿Quiénes son y qué defienden?

“Somos feministas radicales. Abolicionistas del género, prostitución, pornografía y vientres de alquiler. Promovemos acciones para abolir la prostitución”, así se definen en twitter. Tras los calificativos de abolicionistas y regulacionistas se esconden mujeres y colectivos que ven en la prostitución un elemento clave para la lucha de los derechos de las mujeres. Y es que hablar de trabajo sexual es hablar del derecho sobre el propio cuerpo, de la moral, de la libertad de las mujeres, de la opresión patriarcal. Ambas vertientes se apropian a la vez de estos términos, para defender la eliminación de la prostitución, unas, o su legalización, otras.

Podríamos decir que las abolicionistas son las “feministas clásicas” que no comparten que colectivos como el “lobby trans” se apropien de la lucha por los derechos de la mujer. En los años 70 cuando las lesbianas irrumpieron en esta lucha, feministas históricas denunciaron que se trataba de una conspiración de la CIA para acabar con este movimiento; hoy el feminismo abolicionista ve la misma amenaza en el colectivo trans. Este enfrentamiento, que viene de lejos, quedó patente recientemente con la expulsión del partido Feminista de Izquierda Unida por cuestionar la Ley Trans.

Desde el feminismo abolicionista o clásico denuncian que el lenguaje utilizado en los últimos años por una parte de las “recién llegadas a esta lucha" evita referirse al sujeto mujer” y consideran esta ideología como un “arma ideológica posmoderna del patriarcado y un ingenioso invento del neoliberalismo, que lo mismo sirve para defender el negocio de la prostitución que el de farmacéuticas y salud y los vientres de alquiler”.

Todo este debate estalló por los aires el pasado 8M saltando de las redes sociales a las calles con vergonzantes agresiones. La jornada vivida en las manifestaciones por el Día de la Mujer Trabajadora en Madrid y Barcelona fueron de una tensión nunca antes vista en las convocatorias por el 8M. Grupos de transactivistas agredieron e insultaron a varias mujeres feministas de los bloques abolicionistas de la prostitución en sendas ciudades.

Se registraba así, por primera vez en España, algo que ya ha venido ocurriendo en otros países en los que se han registrado agresiones similares a mujeres que se oponen a las teorías posmodernas queer, acusadas de tránsfobas por no aceptar que el sexo biológico es un constructo social. Navajas, empujones e insultos que en nada benefician la lucha por los derechos de la mujer. Las pintadas que aparecieron ayer en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense dejan a las claras el enconado enfrentamiento.

Las redes sociales se han sumado a un debate que se divide entre los que tachan a las “feministas abolicionistas” de tránsfobas y provocadoras y los que ven tintes “sectarios y fascistas” en el colectivo Queer. Otros muchos ven claro el trasfondo de este debate: “Divide y vencerás...”

¿Que significan QUEER y TERF, los términos más usados en en este debate?

TERF: Es un acrónimo originario del término en inglés de «Trans-Exclusionary Radical Feminist» que por su traducción literal al español significa «Feminista Radical Trans-Excluyente». Es utilizado para describir a una sección del feminismo radical que excluye a las mujeres transgénero del feminismo porque considera que no son mujeres.
QUEER: La teoría queer es un conjunto de ideas sobre el género y la sexualidad humana que sostiene que los géneros, las identidades sexuales y las orientaciones sexuales no están esencialmente inscritos en la naturaleza biológica humana, sino que son el resultado de una construcción social, que varía en cada sociedad.