Opinión

Un agotador paseo virtual

Es la única salida que nos queda. El confinamiento a que nos obliga el Covid-19 nos ha lanzado «al otro lado». Un ciberuniverso divertido pero un tanto claustrofóbico. Y repetitivo

Consumo de internet
Internet está que ardeJosé Maluenda

Seguro que no se sorprenden si les digo que ustedes hacen –en estos tiempos de cuarentena y confinamiento–, lo mismo que millones de españoles. Qué digo, de habitantes del mundo. Lo cierto es que el enclaustramiento ha disparado un 40 % el tráfico de Internet. Una conocida y reconocida operadora telefónica ha avanzado que el fin de semana del 14 y 15 de marzo el consumo creció un 47% con respecto al anterior y cada uno de los días los usuarios de esta operadora pasaron más de 42 millones de horas en la plataforma de televisión, internet y llamadas. Con todo, para prevenir adicciones, gastos inasumibles y conservar cierta salud en estos tiempos de consumo compulsivo de internet, las principales operadoras nos recomiendan usar el teléfono fijo en lugar del móvil si es posible y limitar el consumo de vídeo en streaming y de videojuegos online a las horas de menor tráfico en la red. Pero bueno, eso es lo que recomiendan y otra cosa es lo que en ejercicio de la libertad de mercado y apetencias haga cada cual. En España los operadores de telecomunicaciones informaron justo antes del primer lunes de confinamiento que el tráfico a través de las redes IP experimentaron incrementos cercanos al 40%, el uso del teléfono móvil ha aumentado alrededor de un 50% en llamadas de voz y un 25% en los datos. Y creciendo, pues aunque muchos han descubierto su lado más creativo y plástico a la hora de pintar o escribir, para llenar las horas de encierro, o de cocinar platos tradicionales o adentrarse en la cocina japonesa, la charla por teléfono, el ver un película o darse un atracón de capítulos de su serie favorita mantiene un indiscutible primer puesto. Visto lo visto, a tenor de las medidas del Gobierno –y otros gobiernos–, todavía nos quedan muchos días de disfrute –o pesadilla– en casa. El hombre es un animal de costumbres y como tal volverá a encender sus dispositivos cada mañana para volver a hacer lo que más le gusta: darse un paseo virtual. Que no es poca cosa.