El Gobierno valora por fin el uso de la bicicleta para ir a trabajar y frenar así el contagio del Covid-19

En grandes ciudades como Milán, Nueva York, Londres, Berlín, París y Ámsterdam ya promovieron su uso en su día y prohibieron el resto de medios de transporte

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Una bicicleta atada a una de las verjas de un estación de cercanías en MadridÓscar J.Barroso Europa Press

Ha tenido que pasar casi un mes desde que el Gobierno decretara el estado de alarma para que el ministro de Sanidad, Salvador Illa, se dignase a decir que es mucho más seguro desplazarse a pie o en bicicleta que utilizar el transporte público para evitar así los contagios del Covid-19.

Y así ha ocurrido este Viernes Santo, después de que el Gobierno anunciara que algunos trabajadores podrán volver a sus empleos el próximo lunes 13 de abril bajo las más estrictas medidas sanitarias personales. Y es que desplazarse en transporte público es una auténtica lotería con el elevado número de personas contagiadas que existen en multitud de ciudades de España.

Por ello, y en medida de lo posible, se pide realizar los trayectos que sean necesarios a pie o en bicicleta, con el fin de garantizar los desplazamientos individuales y mantener la distancia de seguridad con otras personas.

En relación al uso de mascarillas, Illa señaló que son necesarias cuando los desplazamientos se efectúan en medios de transporte donde puedan haber aglomeraciones o donde sea difícil guardar la distancia de seguridad. “No es necesario cuando se trata de un desplazamiento en un vehículo privado, andando o en bicicleta porque no hay dificultad de mantener la distancia interpersonal”, ha indicado Salvador Illa en su comparecencia.

La bicicleta es un tipo de movilidad ideal para ciudades compactas donde los desplazamientos esenciales son cortos. Permite mantener la distancia social de seguridad, cede el transporte público a aquellas personas que no pueden desplazarse en otro medio, mejora la salud física y mental, especialmente importante tras este período de confinamiento, y mantiene bajos los índices de ruido y contaminación alcanzados en las últimas semanas. Es la elección más inteligente y la más elegida en el resto de países para afrontar la crisis del coronavirus.

En la actualidad, Londres y París facilitan el uso de bicicletas públicas a personal sanitario y al resto de la ciudadanía. En Wuhan (China) se triplicó el uso de este servicio mientras se contrataba a más personal para desinfectar las bicicletas más a menudo y redistribuirlas en los entornos sanitarios y de alimentación.

También en ciudades como Bogotá, Ciudad de México, Calgary, Berlín, Helsinki o Nueva York se están creando corredores ciclistas temporales en grandes avenidas, en París y Bonn fomentan el uso de bicicletas compartidas, mientras que en Holanda, Alemania y Dinamarca los ministerios de sanidad recomiendan a la ciudadanía que los trayectos se hagan fundamentalmente a pie o en bicicleta. Además, en muchas ciudades los talleres de bicicletas son reconocidos como un servicio esencial.