El Covid-19 y los chepang

El bloqueo derivado de la pandemia golpea de manera exponencial a las comunidades indígenas más vulnerables

Comunidad chepang
Comunidad chepangLa RazónLa Razón

Cuando localizamos Nepal en un mapa podemos ver que sus fronteras delimitan con las de India y China, lo que nos hace temer lo peor en cuanto a los números relacionados con la pandemia actual del coronavirus. Las estadísticas oficiales son alarmantes, pero en un sentido positivo: 52 casos confirmados, 16 altas y 0 muertes1. El país declaró estado de alarma el 24 de marzo, aunque el primer caso oficial detectado fue el 24 de enero. Desde entonces, un éxodo masivo del valle de Kathmandú a las zonas rurales del país debido al pánico generalizado es la principal consecuencia que los nepalís deben afrontar (precisamente el efecto inverso a lo que vimos tras el terremoto de 2015, donde las poblaciones rurales se trasladaban a la capital buscando seguridad).

Si bien es cierto que todos los gobiernos, incluido el de Nepal, están desempeñando un papel importante para evitar que el Covid-19 se propague, el impacto de éste en las comunidades más vulnerables no aparece (aún) en las agendas oficiales. El bloqueo global derivado de la pandemia actual golpea de manera exponencial a las comunidades indígenas más vulnerables debido a sus características socio-económicas y culturales. Éste es el caso de los Chepang, la comunidad con la que Bahadur Social Project trabaja.

Con una población estimada de 68.000 habitantes en todo Nepal, distribuida mayoritariamente en las zonas montañosas centrales (en los distritos de Chitwan, Makwanpur, Dhading, y Gorkha), y con un origen relacionado con las tribus nómadas mongoles, los Chepang son una de los grupos étnicos más marginados del país y también una de las comunidades más afectadas por la pandemia del Covid-19. Las altísimas tasas de analfabetismo y el bajo acceso a los servicios públicos como el agua potable, la electricidad, la educación y la atención médica, derivan en un seguido de problemas que, si bien ya existían antes de la crisis actual, se han acentuado de manera drástica.

- La agricultura de subsistencia de la que depende la mayoría de los Chepang no produce suficientes alimentos para el propio consumo ni para poder venderlos en los mercados locales, así que la mayoría de familias deben sobrevivir con ingresos adicionales como asalariados diarios en actividades relacionadas con la construcción, totalmente paradas actualmente. La ausencia de fuentes de ingresos alternativas genera hambre entre las familias.

- Los Chepang carecen de acceso a la atención médica primaria, dado que viven en zonas rurales y remotas. El bloqueo derivado de la crisis del Covid-19, así como el riesgo de transmisión por la falta de conocimiento básico en relación a la higiene personal, el hacinamiento en el hogar (una casa típica de Chepang tiene una habitación donde seis o siete miembros de la familia cocinan, comen y duermen juntos), y las reuniones religiosas semanales, han agravado su delicada situación sanitaria.

- El deficiente acceso a la información, debido a la falta de electricidad y de una red de internet estable, disminuye la posibilidad de concienciar sobre cómo protegerse de Covid-19. Además, esta brecha digital impide que los Chepang participen en clases en línea introducidas recientemente por las instituciones educativas de Nepal.

Desde Bahadur Social Project creemos que, como cualquier otra comunidad indígena, los Chepang no se pueden dejar de lado, y su difícil situación debe abordarse si queremos evitar la propagación de esta enfermedad contagiosa en Nepal y en el resto del mundo.

Por lo tanto, será necesario adoptar una serie de medidas para frenar la crisis humanitaria que genera la falta de alimentos, atención primaria y concienciación sobre la pandemia global del Covid-19.