Proliferan las “casas de citas” durante la pandemia de coronavirus

Desarticulada una organización que tenía su base en la localidad de Mijas

La Guardia Civil y la Policía alertan de la proliferación de “casas de citas” donde se ejerce la prostitución durante la pandemia del coronavirus; y solicita la colaboración ciudadana para erradicar esta actividad ilícita detrás de la que se esconde la trata de seres humanos.

Agentes de la Benemérita y de la Policía Nacional, en el marco de la operación “Dawn/Buitre”, han desarticulado una organización delictiva dedicada a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual en Mijas (Málaga). Han sido arrestadas 10 personas (entre ellas el cabecilla y su mano derecha) por su presunta implicación en los delitos de trata de seres humanos con fines de explotación sexual, relativos a la prostitución y explotación sexual, contra los derechos de los trabajadores, contra la salud pública, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal.

Han sido liberadas 12 mujeres que estaban siendo explotadas sexualmente en un chalet de la localidad de Mijas, regentado por el principal investigado.

Además, se llevaron a cabo dos inspecciones de trabajo en sendos establecimientos hosteleros. Y, se realizaron tres entradas y registros en los que se intervinieron, entre otros efectos, 52 gramos de cocaína, más demedio kilo de hachís, 0,56 de MDMA, 27.232 euros, un machete, una pistola eléctrica, 40 cartuchos detonadores y varios vehículos de gama alta.

Las mujeres eran reclutadas en sus países de origen en Sudamérica y trasladadas hasta España, concretamente hasta un chalet en Mijas, asumiendo el principal investigado el coste total del viaje.

A su llegada a la localidad, las víctimas eran obligadas a ejercer la prostitución en jornadas de 24 horas, siete días a la semana, hasta resarcir la deuda contraída con la organización. La investigación se inició a raíz de una llamada al teléfono 900 10 50 90 (perteneciente al plan de la Policía Nacional contra la trata de Seres Humanos con Fines de Explotación Sexual), en la que ponía en conocimiento unos hechos que podían ser constitutivos de delitos.

Los agentes recibieron informaciones que apuntaban a la existencia de un grupo organizado compuesto de 10 personas -casi todas de nacionalidad colombiana que regentaba una casa de citas en la localidad de Mijas. La trama se lucraba tanto de los servicios sexuales como del alterne prestados por las víctimas que percibían ínfimas ganancias por sus servicios.

El clan, que contaba con la colaboración de varios familiares, estaba liderado por dos hermanos y en el escalafón inmediatamente inferior se encontraba el cuñado del primer investigado que era el encargado de la seguridad de la casa y del control de todas las actividades que allí se realizaban y que iban, desde la venta y distribución de sustancias estupefacientes y fármacos a los clientes que acudían a las citas, hasta la comisión de estafabas a través de cargos fraudulentos o no autorizados en las tarjetas bancarias de estos.

La organización criminal para dar apariencia legal al dinero obtenido de sus actividades ilegales, se dedicaba a la compraventa de vehículos de segunda mano, así como a la adquisición de inmuebles; también se valía de dos establecimientos de hostelería que regentaban los investigados en Marbella y Málaga. La investigación culminó con la detención los líderes de la red y otros siete integrantes.