Lecciones aprendidas: cómo encarar los próximos meses con esperanza

Difrutemos de nuestra libertad sin miedo, pero con respeto a un virus mortal

A partir del próximo lunes España entra en una nueva etapa, que se viene ensayando ya en las últimas semanas. Hay que seguir ganando tiempo, acumular conocimiento y experiencia, y ayudar solidariamente a salir adelante a todos los sectores en nuestro país. Cuando comenzó esta pandemia pedimos la ayuda de toda la sociedad para no colapsar el sistema sanitario y proteger a nuestros vulnerables. Era, entonces, el inicio de una guerra contra el tiempo. Hoy tenemos un número básico de reproducción del virus, R0, establemente por debajo de 1, un descenso uniforme de contagios, escasos ingresos por Urgencias con sospecha fundada de Covid, y cada vez menos pacientes en las unidades hospitalización y en las camas de críticos. Y, aun menos fallecidos, en general entre pacientes ya hospitalizados previamente. Todo ello debido al duro pero necesario confinamiento, y también debido al ejercicio importante de responsabilidad de los ciudadanos, con algunas excepciones, durante las sucesivas aperturas de fases. Hay dos consecuencias dolorosas: el elevado número de fallecidos y la grave situación socioeconómica secundaria al confinamiento. Lección aprendida.

Disfrutemos de nuestra libertad, sin miedo, pero con responsabilidad y respeto a un virus mortal que sigue con nosotros. Mantengamos la distancia física, los métodos de barrera como las mascarillas y las medidas de higiene. Con ello ganaremos, día tras día, un tiempo precioso y necesario en espera de soluciones terapéuticas, posiblemente parciales, pero sumatorias o complementarias. Por ejemplo, ya podemos saber que muy probablemente un fármaco barato como la Dexametasona, un corticoesteroide con amplia experiencia en el uso, disminuye la mortalidad en pacientes graves y críticos, casi en un tercio. Lo intuíamos y la utilizamos a otras dosis. O, por ejemplo, es muy posible que un fármaco como el Raloxifeno, barato y con un buen perfil de seguridad, sea muy útil en pacientes leves o moderados por su inhibición de la replicación del virus. La parte interesante es que ha sido descubierto a partir del proyecto ExacalateCoV (E4C), consorcio público-privado respaldado por la licitación Horizon 2020 de la Comisión Europea para proyectos para contrarrestar la pandemia de coronavirus. Lección aprendida. Esa es la Europa del futuro, la que de verdad cree e invierte en investigación e innovación.

También ganaremos tiempo para conseguir los primeros resultados en vacunas, quizá parciales, probablemente varias, fruto del enorme esfuerzo en investigación, y no pocos proyectos españoles, con inversión pública y privada. Lección aprendida. Esta es la España del futuro, la que invierte de forma inteligente en sanidad y en investigación, alejada de propuestas que no son sino secuelas acomplejadas y caducas de la dictadura.

Como se va venido repitiendo, es esencial la detección precoz de nuevos contagios y de seguros rebrotes, y de sus consecuentes contactos, con una rápida respuesta y medidas de control, con la participación de todo el sistema sanitario, tal y como establece la Organización Mundial de la Salud y la reciente Estrategia de Detección Precoz, Vigilancia y Control de Covid19 publicada por el Ministerio de Sanidad. Imprescindible para ello es un adecuado y especialmente reforzado Sistema de Salud Pública. Lección aprendida. En el contexto previo, actual y futuro, España debe mantener un potente Sistema de Vigilancia Epidemiológica, como así se recoge en la regulación vigente. Especial atención y objeto de debate, con la necesaria apertura de fronteras, son los nuevos contagios y/o posibles brotes de transmisión importada. El seguimiento, con o sin determinaciones de PCR en origen, especialmente ciudadanos de la UE, deberá estar claramente establecido.

Lo anterior sólo será viable con un potente, adecuado en arquitectura, comunicación y volcado de datos en tiempo y forma, Sistema de Información Sanitaria en general, y de Salud Pública en particular. Lección aprendida. Este elemento ya era y se configura como trascendente en un Sistema Sanitario moderno, y más aún en un país descentralizado como España, tal y como recoge la regulación vigente.

La protección de los ciudadanos más vulnerables, vivan en domicilios o en colectivos cerrados, como casas tuteladas, centros de discapacitados, cárceles o residencias de mayores, entre otros, implica dos actuaciones improrrogables. La primera y principal es una atención especial con la consideración de brote a partir de un solo caso y la actuación directa desde el punto de vista epidemiológico. Simultáneamente, un replanteamiento de los cuidados de larga evolución especialmente de nuestros mayores, sin maniqueísmos. Esto implica a todos, pacientes, cuidadores, servicios públicos, empresas privadas, propietarios, directores, sociedades científicas, familias y políticos. Y a la vez, un plan de amplia cobertura, aplicando el principio de precaución especialmente en este escenario, coyuntural en el contexto de esta pandemia, de los colectivos cerrados que integre de forma inteligente los cuidados humanos y proporcionados y la atención sanitaria en el lugar más conveniente. Durísima lección aprendida.

La dura experiencia vivida ha conllevado un conocimiento también aprendido. Debe ponerse al servicio de la previsión y elaboración de planes de contingencia generales y específicos, tal y como recoge el RDL 21/2020 en el Sistema Sanitario en su conjunto. Deben establecer estrategias en muelle. Lección aprendida. Las acciones a realizar en caso de Pico de pandemia, o nueva pandemia, deber ser claras, uniformes y de ejecución conocida y decidida.

No menos importante es lo que ya está ocurriendo. Aplicar el Principio de Precaución y tener como país aislado y miembro de una organización supranacional una Reserva Logística Estratégica, al menos con previsión de Pico de Pandemia de 2 meses, y amplia capacidad de producción propia, de ser necesaria. Lección aprendida. No debe volver a suceder lo ya conocido.

Por último, se ha declarado un nuevo brote en China, en Pekín. Al margen del origen, es imperativo una revisión del Reglamento Sanitario Internacional, que implique una regulación estricta y de obligado cumplimiento de las políticas veterinarias, entre otras, de los países miembros de la OMS. La irrenunciable globalización diluyó hace muchos años ya las fronteras, como se ha vuelto a demostrar de una forma dramática. Lección aprendida.