De la alerta al rebrote: España estrena la nueva normalidad con 12 focos activos

Tres comarcas de Huesca retroceden a fase 2: Simón cree que podría extenderse a Cataluña. Los expertos advierten de que si no se siguen las medidas se adelantaría una segunda oleada

«Es muy normal que haya rebrotes mientras el virus siga circulando entre nosotros. El Covid-19 no entiende de fases. Si no hay distancia de seguridad e higiene de manos, además de protección personal (con mascarillas), desgraciadamente habrá rebrotes. Desde el domingo estamos viendo en televisión abrazos y besos, que son comprensibles, pero también facilitadores de la difusión del virus». Quien así se expresa es el profesor de Microbiología y experto del Centro Nacional de la Gripe de Valladolid, Raúl Ortiz de Lejarazu, a raíz de los rebrotes surgidos este pasado fin de semana en la provincia de Huesca, que han llevado al Gobierno aragonés a decretar el retroceso a la fase 2 de tres comarcas oscenses.

La nueva normalidad ha arrancado con los primeros retrocesos graves en la desescalada, después de que el Ejecutivo de Aragón, recuperadas ya las competencias sobre la gestión de la pandemia de coronavirus, diese ayer marcha atrás al ordenar el pase a la fase 2 de las comarcas de Bajo Cinca, La Litera y Cinca Medio, las tres en la provincia de Huesca, y en la que viven cerca de 70.000 habitantes. El director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, no descartó ayer que este brote pueda afectar a otras provincias limítrofes. «Por supuesto que hay riesgo de que se traspase a Lleida, hay mucho intercambio y mucho contacto», admitió el epidemiólogo, que añadió que no hay datos «claros» que indiquen si ha habido «traslado» de una comunidad a otra.

350 empleados

El rebrote más importante, que ha sido acogido con «preocupación» por el Gobierno central, según dijo ayer el ministro de Sanidad, Salvador Illa, se ha producido en la empresa hortofrutícola La Espesa S. L., en la localidad de Zaidín, que da empleo a 350 trabajadores, entre fijos y temporeros, muchos de ellos extranjeros.

De momento, hay confirmados 14 casos positivos, pero el director general de Salud Pública de Aragón, Francisco Javier Falo, dijo ayer que las cifras de contagiados «aumentarán de manera importante en los próximos días, pues estamos en la fase ascendente de la curva epidemiológica». Además del brote de Zaidín, se han detectado otros tres en las localidades oscenses de Binéfar, Fraga y Monzón. La cifra total de contagiados roza ya el medio centenar.

El alcalde de Zaidín, el socialista Marco Ibarz, explicó ayer a LA RAZÓN que la empresa frutícola La Espesa cuenta con 350 trabajadores, muchos del propio Zaidín y las comarcas limítrofes, y que la mayoría son temporeros empleados en la recolección de las frutas de temporada, procedentes de Bulgaria, Rumanía, Polonia, Lituania y el norte de África. Según Ibarz, el brote de coronavirus se ha detectado en el almacén de la empresa donde se manipula y comercializa la fruta, no entre los recolectores que trabajan en el campo. «Estamos a la espera de que se conozcan los resultados de los casi 200 test PCR que se hicieron el domingo, durante todo el día, a los trabajadores del almacén», explica el alcalde. La empresa suele contratar unos 200 temporeros para recoger miles de toneladas de fruta.

Según Ibarz, «sabíamos que podía ocurrir algo así, porque esta es una zona de mucha afluencia de gente para la recogida de la fruta, que está ahora en plena temporada. Hay que aceptar lo que ha ocurrido. Nos han hecho retroceder a la fase 2, creo que con buen criterio, y ahora vamos a tratar de remontar haciendo las cosas despacio y bien, para intentar salir de este bache lo antes posible». El alcalde no oculta su preocupación ante la posibilidad de que el brote se extienda a los temporeros que trabajan en el campo, aunque «de momento, no hay ningún positivo». LA RAZÓN contactó ayer con la hortofrutícola La Espesa para conocer más detalles del brote, pero en la empresa se negaron a hacer comentarios.

«Son esperables»

«Los rebrotes son esperables, porque en la nueva normalidad es más fácil mantener contacto con personas que ya están contagiadas», sostiene Fernando Rodríguez Artalejo, profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid. «Por ello, es extraordinariamente importante que todo el mundo use mascarilla cuando no se pueda mantener una distancia de dos metros, y que nos lavemos las manos muchas veces al día. Si el rebrote es importante, como parece ser el de esta empresa frutícola de Huesca, habría que reducir la movilidad entre comarcas e, incluso, establecer cordones sanitarios en barrios o municipios».

El Ejecutivo aragonés carece de competencias para imponer restricciones a la movilidad; todo lo más puede trasladar recomendaciones a la población, como hizo ayer la consejera aragonesa de Sanidad, Sira Repollés, que pidió que, «en la medida de lo posible», se evite la entrada y salida de las tres comarcas afectadas .

Además de en Zaidín, en los últimos días también ha habido rebrotes en las localidades oscenses de Binéfar, Monzón y Fraga. En el caso de Binéfar, un grupo de adolescentes que asistía a una fiesta se congregó el pasado fin de semana en una peña recreativa de la localidad, saltándose las normas que obligan a mantener una distancia social de seguridad de dos metros. En Monzón, en cambio, el brote se ha originado en una familia de la localidad, aunque por ahora se desconocen más detalles.

«Es muy posible que haya más rebrotes como los de Huesca. Tenemos que ir acostumbrándonos a vivir con el virus», afirma la inmunóloga María Montoya, jefa del grupo de Inmunología Viral del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas, integrado en el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). «Lo importante», añade, «es que ahora somos capaces de detectar la transmisión en sus fases iniciales, y por lo tanto, de pararla».

¿Puede haber una segunda oleada en otoño? «Sí, por dos razones fundamentales. La primera es que no estamos tanto tiempo al aire libre. Y la segunda es que nos vamos relajando en las medidas higiénicas y sanitarias. el confinamiento».