Clece homenajea a sus héroes invisibles

El pasado 30 de junio tuvo lugar un encuentro virtual muy especial: un acto de bienvenida a la nueva normalidad dedicado a todos los profesionales de Clece, en la que, de la mano de los profesionales de Clece que han estado en primera línea, hemos podido escuchar las diferentes experiencias que han vivido en estos meses

Valentina Cepeda, trabajadora de Clece, en la puerta del Congreso de los Diputados
Valentina Cepeda, trabajadora de Clece, en la puerta del Congreso de los DiputadosCleceClece

Lo estamos consiguiendo: al fin, estamos ya rumbo a la nueva normalidad, esa en la que la distancia de seguridad, la higiene y la desinfección y el uso de las mascarillas forman parte de nuestro día a día. Atrás quedan momentos muy duros que hemos pasado de forma colectiva, pero también el confort de saber que hemos estado protegidos por los mejores profesionales.

Es, precisamente, a ellos a los que Clece ha querido agradecer de forma especial el trabajo desempeñado durante estos últimos meses y poner en valor la necesidad de su entrega diaria.

Por ello, la empresa ha organizado un encuentro virtual para darle la bienvenida a la nueva normalidad y mostrar las increíbles experiencias que han vivido los trabajadores de Clece durante estos tiempos de crisis.

Alicia Senovilla y José Luis Gil fueron los elegidos para conducir el evento, retransmitido online desde los Teatros del Canal de Madrid; juntos coordinaron de forma excelente las conexiones y nos acercaron a estos héroes invisibles que han vivido la crisis desde tan cerca.

Y es que, si bien hemos vivido el estado de alarma con el foco puesto en los hospitales, con el personal sanitario en primera línea de batalla, también hay que poner de relieve el increíble trabajo que se ha llevado a cabo desde otro tipo de centros, sobre todo desde las residencias de mayores, uno de los principales lugares de riesgo durante la pandemia.

En Clece, más de 80.000 trabajadores han prestado el servicio necesario para que, como sociedad, pudiésemos estar protegidos: sus tareas de mantenimiento, limpieza, seguridad… han cobrado una importancia central en nuestro bienestar y también en nuestra salud.

La limpieza, en primera línea de batalla

El 18 de marzo, tuvo lugar en el Congreso un pleno para discutir las medidas sanitarias a adoptar para prevenir el contagio de la COVID-19. Sin embargo, la imagen del día fue una totalmente inesperada: Valentina Cepeda, personal de limpieza de Clece en el Congreso, fue la encargada de limpiar la barandilla y el atril tras la exposición de cada político, en un gesto hasta entonces inédito.

Como Valentina, el personal de limpieza es cada día el primero en llegar, pero también el último en irse, una vez los representantes de los ciudadanos han abandonado el edificio. Su labor es esencial, al limpiar y desinfectar salas y pasillos para proteger a los cientos de personas que trabajan allí.

“Yo no tenía miedo, iba protegida y no quería estar en mi casa.” apunta Valentina, sobre esos días tan duros del principio del estado de alarma.

Sobre su popularidad, solo tiene buenas palabras: “Al principio no le di importancia, solo fui consciente después.” cuenta sobre el enorme revuelo que obtuvo su trabajo en este pleno del hemiciclo. Cuando acabó su trabajo en el congreso, recibió un aplauso de todo corazón por todo el hemiciclo y el reconocimiento tanto de la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, como del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

“Me encantó, porque me están agradeciendo mi trabajo.” cuenta Valentina, emocionada. Gracias tanto al extremo cuidado que han puesto en su trabajo, como a los recursos de seguridad con los que han contado el primer día, ni Valentina ni sus compañeras han tenido ningún contagio, pese a estar en la primera línea de riesgo.

“El arma en la mano”

Otro de los testimonios que tuvo protagonismo durante el encuentro virtual de Clece fue el de Pablo Díaz, jefe de servicio del hospital de campaña de IFEMA. En un tiempo récord, IFEMA se convirtió en el mayor hospital de España gracias al trabajo a contrarreloj de centenares de profesionales. Una vez más, las administraciones públicas confiaron en Clece para sus servicios de limpieza y mantenimiento de infraestructuras sanitarias.

“La principal dificultad de este servicio en particular era la emergencia y la rapidez, sobre todo para las 200 personas que había que instruir en las medidas de limpieza e higiene frente a la COVID-19.” comenta Pablo sobre el rápido aprendizaje por el que tuvieron que pasar todos los trabajadores. “Ellos iban a tener el arma en la mano” para combatir el virus.

Sobre la gestión, Pablo celebra que “no ha faltado material en ningún momento ni la organización ha permitido ningún riesgo”, y es que siempre han contado con los mismos equipos de protección individual que sus compañeros sanitarios.

De esta vivencia, Pablo y sus compañeros se llevan “la experiencia tan impresionante, humana y profesional, de ver cómo la gente se ha volcado en cuerpo y alma.”

La dependencia, un factor de riesgo

Clece cuenta con más de 120.000 usuarios de su servicio de ayuda a domicilio. Con el estado de alarma, este servicio ha cobrado un nuevo valor al ser, muchas veces, el nexo de unión de algunos de los mayores que vivían aislados con profesionales de los cuidados y la dependencia.

Elena Antón, auxiliar sociosanitaria, explica que su labor es la de “ir a diario a los domicilios a conseguir que los usuarios puedan tener una vida digna, al ayudarles con tareas domésticas y personales y proporcionarles todos los cuidados que necesitan: comida, compra, ocio y tiempo libre…”.

Alberto Cuesta, miembro de la unidad móvil del servicio de teleasistencia, tampoco ha dejado de trabajar en estos tiempos y, aunque sus salidas han cambiado, han mantenido el contacto con sus usuarios a través del teléfono. Tanto ha sido así que, incluso, “alguno se sorprendía de que les llamásemos tan a menudo.”

Las residencias de mayores, con la máxima protección

En el evento, además, se indicó que las residencias gestionadas por Clece fueron las primeras en cerrarse a las visitas y proponer unas medidas de seguridad. De ellas, el 82 % han pasado lo peor de la pandemia libres de virus, gracias a una pronta formación a sus trabajadores y una toma de medidas extremas, como la redistribución de sus espacios.

Además, desde Clece se contrató personal médico y de enfermería para poder tratar la demanda de medidas sanitarias de cada centro, y se optaron por medidas de limpieza muy novedosas, como los nebulizadores de ozono.

Con respecto a los mayores, muchos de los trabajadores de estas residencias han hecho posible que pudieran estar conectados con sus familiares. Este ha sido el caso de Ana, que se encargaba de atender las llamadas de familiares de la residencia en la que trabaja en Laguna de Duero (Valladolid) y sujetarles el teléfono para que pudieran ver a sus abuelos a través de videollamadas.

También se contó con la bonita historia de Teresa y Avelino, un matrimonio que lleva más de 60 años sin separarse ni un solo día. A Avelino, en pleno estado de alarma, hubo que cambiarle el marcapasos, por lo que al regresar del hospital, tuvo que guardar cuarentena aislado en una habitación y Teresa no quiso dejarle solo. Juntos, pasaron ese periodo de aislamiento, sin estar separados ni un minuto.

Palabras de los héroes invisibles de la pandemia

Junto a los profesionales sanitarios, los trabajadores de limpieza, residencias y cuidados y teleasistencia han sido los héroes de la pandemia. Sin su trabajo, no podríamos haber disfrutado de la protección y la seguridad que nos han mantenido a salvo durante el estado de alarma.

Aunque aún queda mucho camino por recorrer, es tarea de todos reconocer el enorme esfuerzo que estos profesionales invisibles han llevado a cabo en tareas que han sido esenciales y que han desarrollado de una forma extraordinaria, #MásCleceQueNunca.