Maniobra imprevista de la Estación Espacial Internacional para no colisionar con basura espacial

Alrededor de la Tierra orbitan cerca de 7.200 toneladas de basura espacial, un tema que se ha convertido en una preocupación para las agencias espaciales de todo el mundo

El Centro de Control de Vuelos ha realizado este viernes una maniobra imprevista para corregir la órbita de la Estación Espacial Internacional (EEI), con el fin de evitar un impacto de basura espacial, informó hoy la agencia espacial rusa Roscosmos.

"Todas las operaciones se realizaron de modo normal y en total correspondencia con los cálculos de los especialistas rusos del servicio de balística", señaló la entidad en un comunicado.

La maniobra se llevó a cabo mediante la activación de los propulsores del carguero Progress MS-14, acoplado al módulo Zvezda del segmento ruso de la estación, según Roscosmos. Los propulsores funcionaron durante 100 segundos, con lo cual se incrementó la altura de la estación en 300 metros.

El cambio de órbita más reciente de la EEI se llevó a cabo el pasado 29 de junio, con un incremento de la altura de 480 metros, con lo cual la estación se ubicó a 418,5 kilómetros de la Tierra. Esta acción se realizó con el fin de preparar la estación para la próxima llegada del carguero Progress MS-15, cuyo lanzamiento está previsto para el 23 de julio de este año.

La cantidad de basura espacial dispersa por la órbita circunterrestre se ha convertido en una preocupación para las agencias espaciales de todo el mundo. Según han advertido científicos rusos, se estima que esta se duplicará para 2030. En la actualidad, el Sistema de Control Espacial ha catalogado más de 50.000 objetos espaciales de origen tecnógeno en diversas órbitas.

Los expertos del Instituto Estatal Técnico Bauman de Rusia estiman que alrededor de la Tierra orbitan cerca de 7.200 toneladas de basura espacial. Esta red de desechos, en cualquiera de sus tamaños, podría causar daños a una nave espacial operativa, de ahí la necesidad de buscar soluciones a un problema que es global y que cada vez adquiere mayor dimensión y urgencia.

La colisión de un objeto de diez centímetros podría implicar una “fragmentación catastrófica” de un satélite, uno de un centímetro podría perforar los escudos de la EEI y un pedazo de tan solo un milímetro destruiría subsistemas satelitales.