74 años que marcan la diferencia

Esta edad ha marcado la diferencia entre la vida y la muerte durante las peores semanas de la pandemia. Una frontera que en algunas comunidades autónomas se sorteó mejor que en otras.

Muertos por COVID de más de 74 años
Muertos por COVID de más de 74 añosTeresa Gallardo

La mortalidad del Covid ha espantado a todos. Una bomba de relojería contra la que no hay vacuna y sólo las medidas de aislamiento parecen dar resultado. Al menos para intentar poner una zancadilla a su propagación, e impedir que la pandemia haga honor a su nombre. La mortandad, con todo, siendo escandalosamente general, ha atacado a unas determinadas franjas de edad más que a otras, y a las personas que, obviamente, tenían patologías previas. La tasa de mortalidad de las personas mayores de 74 años por Covid-19 se disparó hasta el 22 por ciento en España durante estos pasados meses. La probabilidad de fallecer en nuestro país a causa del coronavirus fue del 2,17 por ciento. Dicho de otra forma, esta probabilidad no fue homogénea en todos los rangos de edad, siendo 20 veces mayor en el caso de personas mayores de 74 años, la cual llegó hasta el 22,34 por ciento. Por tanto, cabe enteder que 22 de cada 100 personas mayores de 74 años infectadas por Covid-19 fallecieron en España durante la crisis sanitaria. Sin embargo, solo 1,6 de cada mil personas contagiadas menores de 65 años fallecieron a causa del coronavirus, una tasa de mortalidad que es 143 veces inferior a la de la población mayor de 74. Por comunidades autónomas, las que mayor mortalidad tuvo en mayores de 74 años, se encuentran Cataluña (30%), Castilla-La Mancha (27%), Comunidad de Madrid (24%) y Extremadura (23,50%). Por contra, Canarias (11%), Galicia (12%), Baleares (13%), Andalucía (13%) y Cantabria (14%) fueron las regiones con las tasas de mortalidad más bajas entre el mismo grupo demográfico de población. En todo esto ha tenido también una importancia capital el colapso de los hospitales, en concreto las UCI de tantos centros que han tenido que batallar con unas situación límite. El desbordamiento de la capacidad de atención en los hospitales ha sido decisivo en la alta mortalidad de los mayores de 74 años. Una edad que sin duda ha marcado para muchos la frontera. Una limia entre la vida y la muerte.