Nuevas pistas llevan a buscar a Madeleine McCann en pozos y cuevas de Portugal

La Policía Judicial tiene evidencias que apuntan también a Christian Brueckner como responsable de la desaparición de la menor británica

Madeleine McCann desapareció de un apartamento turístico de Praia da Luz en mayo de 2007
Madeleine McCann desapareció de un apartamento turístico de Praia da Luz en mayo de 2007

El anuncio de la fiscalía alemana de que el pedófilo alemán de 43 años, Christian Brueckner, era el principal sospechoso del secuestro y asesinato de Madeleine McCann el 3 de mayo de 2007 en la localidad portuguesa de Praia da Luz supuso un giro radical en la investigación del caso.

Además de aportar el nombre de un más que posible sospechoso, generó mucha controversia entre los investigadores alemanes y portugueses, que se cruzaron acusaciones de todo tipo para desprestigiar su trabajo.

Sin embargo, superados los primeros obstáculos, han comenzado a colaborar y la Policía Judicial portuguesa ha ordenado reiniciar la búsqueda de la pequeña Maddie.

Christian Brueckner vivió muy cerca de los apartamentos de Praia da Luz, de los que desapareció la menor británica, en una casa de campo rodeada de pozos y en la que una imagen de satélite situó una furgoneta similar a la del pedófilo alemán días después de la desaparición de la niña. Se da la circunstancia de que Brueckner no vivía allí desde hacía unos meses y se había instalado en una caravana, por lo que esta imagen se convertía en una pista relevante.

Por ello, la policía judicial ha ordenado el registro de tres pozos, para lo que han necesitado la ayuda de un equipo de bomberos especializados en búsqueda y rescates, que incluía buzos. Los trabajos se desarrollaron en pozos y cuevas de Vila do Bispo, a unos 20 minutos en coche de Praia da Luz.

Según publica “Correio da Manha”, los investigadores siguen sin encontrar rastro alguno de Madeleine. Pero el trabajo de la Policía Judicial lusa no se ha quedado ahí y han retomado la investigación, con nuevos interrogatorios a testigos. Según informa la cadena pública RTP, las autoridades lusas han encontrado nuevas evidencias que también apuntan a Brueckner como el responsable de la desaparición y muerte de la hija mayor de los McCann.

Christian Brueckner llegó en 1999 a Portugal después de cumplir condena en Alemania por abusar de un menor y se instaló en la casa de campo “la vieja escuela”. Durante esos años, viajó por España, Italia y Alemania, pero siempre regresaba a Portugal. Allí vivía de trapichear con drogas, de comerciar con diésel robado, comprando y vendiendo coches y asaltando apartamentos turísticos.

Precisamente en este último apartado fue en el que dedicó más tiempo y esfuerzo. Brueckner no se conformaba con robar a los turistas, sino que en ocasiones abusaba sexualmente de las mujeres que había en ellos. En 2005 abusó de una mujer norteamericana de 72 años y fue condenado a nueve años de prisión en Alemania, pero la sentencia en es firme porque la ha recurrido. Pero se le atribuyen varios más casos de violación, que están siendo investigados, y que fueron similares a de la turista estadounidense.

Pero Los investigadores saben que Brueckner tenía y tiene una obsesión por las niñas y también tratan de averiguar si tiene algo que ver en la desaparición de una niña belga o de varios menores en el sur de Portugal, desapariciones todas anteriores a la de Madeleine.

El problema es que ninguno de estos delitos han podido ser probados y en la actualidad se encuentra encarcelado en la prisión de Kiel por un delito relacionado con las drogas, por el que debía pasar 21 meses en prisión, de los que ya ha cumplido las dos terceras partes y pronto podría quedar libre.

Desde la publicación de su nombre y su foto, la vida de Brueckner ha cambiado de forma radical en prisión. Ahora está aislado e cualquier interno y es sscoltado cada vez que sale de su celda. El alemán ha recibido numerosas amenazas de muerte, algo habitual en las prisiones con los delincuentes sexuales. A pesar de todo, Brueckner niega su relación con los hechos y los investigadores han pedido la colaboración ciudadana para lograr alguna pista que arroje algo de luz al caso.

La fiscalía alemana afirmó que tiene pruebas de que Brueckner es el responsable no sólo del secuestro sino también del asesinato de Madeleine. Pero no ha trascendido ninguna. De momento, lo único que se conoce es que hay grabaciones en las que reconoce que le gustaría secuestrar a niños para abusar de ellos y grabarlo todo. También se le ubica en las inmediaciones de los apartamentos de Praia da Luz la noche en la que desapareció Madeleine debido a una llamada telefónica de 30 minutos.

Los investigadores han logrado encontrar una de las caravanas del pedófilo varios bañadores de niña en la cabina. También localizaron una vieja fábrica en la que se refugiaba y en la que encontraron más de 8.000 imágenes y vídeos con contenido pedófilo.

Sin embargo, en Portugal siguen sin encontrar nuevas evidencias además de la del posicionamiento del teléfono. La casa de campo en la que residió fue limpiada a conciencia cuando la dejó porque estaba llena de basura por todas partes, muebles rotos, arcones con ropa y disfraces y material informático destruido y tirado por el suelo. Como su nombre no ha figurado entre los sospechosos hasta hace poco, no se pudo evitar que la caravana en la que vivió los días previos a la desaparición de Madeleine fuera destruida en un desguace.

Su primer juicio por un delito sexual fue en 1994, cuando tenía 17 años y fue condenado en Baviera por abusar de un niño. El último caso relacionado con menores fue un proceso por tenencia de pornografía infantil en 2016. Ahora, habrá que ver si los investigadores logran llevarle a los tribunales por el caso Madeleine y la familia puede sber por fin lo que ocurrió aquella noche del 3 de mayo de 2007.