La Covid dispara las prejubilaciones de profesores y las contrataciones de interinos

Los sindicatos creen que las plantillas deberían aumentar un 14%, pero más de la mitad de los docentes necesarios aún no se han incorporado

La pandemia ha forzado un cambio en la plantilla de los casi 700.000 profesores que hay en España dedicados a la enseñanza no universitaria. El nuevo curso escolar arranca con equipos docentes más rejuvenecidos después de que se estén disparando las prejubilaciones y que las Administraciones hayan decidido contratar a personal interino. Si en algún momento un profesor sin plaza fija ha tenido oportunidad de tener un empleo, es en este curso académico debido a la crisis del Covid y a la necesidad de desdoblar clases y de cubrir bajas. De hecho, en algunas comunidades autónomas, como Madrid, las listas de algunas especialidades ya se han acabado y se han abierto bolsas de contrataciones extraordinarias, pese a las grandes ofertas de empleo público que ha habido en 2017 y 2018 que ha permitido que muchos profesores se incorporen a las listas de interinos.

De momento, a falta de datos definitivos, los sindicatos ya han observado un crecimiento importante de prejubilaciones a los 60 años, una facultad que tiene el profesorado integrado en la función publica anterior a 2011, si han estado en activo los cinco últimos años y cumplen determinados requisitos. Por poner un ejemplo, «sólo en el último año, en Andalucía se han producido 2.000 jubilaciones, una cantidad que no es habitual y a los sindicatos no paran de llegar consultas de gente con deseo de prejubilarse», explica José María Ruiz, secretario de Enseñanza Pública y Acción sindical de la Federación de Enseñanza de CC OO. «La gente tiene miedo, hay una sensación general de improvisación e inseguridad y eso está empujando a mucha gente a dar el paso», añade. El sindicato CSIF ayer hablaba de 17.529 jubilaciones producidas en el último año, sin contar julio y agosto, una cifra que también es muy superior a otros años.

La Covid, de hecho, está generando una reacción opuesta a la que provocó la crisis de 2008, que empujó a muchos profesores a continuar en el sistema. Así, entre 2009 y 2018, el peso de la plantilla mayor de 60 años pasó del 2% al 5%, según los datos de CC OO. «Teníamos calculado que 10 años se iban a jubilar 139.000 docentes, pero ahora pensamos que esa cantidad podría subir muchísimo más y aumentar un 20%», añade Ruiz.

CC OO cree que, pese a que va a haber una inyección importante de docentes después de que las Administraciones educativas hayan anunciado algo más de 30.872, actualmente los contratados no llegan a los 5.000 profesores, lo que supone el 6,1% de la cifra prevista. Sin embargo, para conseguir aulas de 20 niños sería preciso contratar a 70.746 docentes, lo que supondría un aumento de la plantilla del 14% .

Este mismo planteamiento lo comparte el sindicato de profesores ANPE, que baraja que, como mínimo, sería necesario un incremento de la plantilla del 10%. «Estamos preocupados porque hay centros en las ciudades y capitales de provincia que tienen muchos alumnos matriculados y no se pueden garantizar las medidas de seguridad previstas porque los desdobles que se están produciendo son escasos y los incrementos de plantilla no llegan a cubrir todas las necesidades para garantizar las distancias de seguridad», dice su presidente, Nicolás Fernández.

Según datos recabados por CSIF en las diferentes autonomías, las administraciones han reforzado las plantillas, a día de hoy, con 32.782 personas interinas, si bien el 53,4% de las mismas han ido destinadas a cubrir las 17.529 jubilaciones producidas. Por este motivo, la ratio no ha bajado, salvo en algunos grupos de infantil y primaria y con unas situaciones muy dispares en función de las características de cada centro educativo. «A duras penas, ante la falta de directrices claras, en muchos casos la dirección de los centros ha realizado una planificación del curso, también en colaboración con las AMPA, con mucha incertidumbre, falta de certezas y con toda la responsabilidad sobre sus hombros ante las consecuencias que pueda tener la evolución, aún muy incierta, de la pandemia», asegura Mario Gutiérrez, el responsable de Educación del sindicato de funcionarios.