Alerta alimentaria: blindaje a las cárnicas por la Covid

Sanidad insta a empresas y trabajadores a extremar los controles por temor a que el frío y otros factores disparen los contagios y desencadenen contaminación cruzada

La transmisión del coronavirus entre los trabajadores de la industria alimentaria y, sobre todo, en las industrias cárnicas preocupa especialmente a las autoridades sanitarias. Se trata de un sector estratégico y muy vulnerable por las condiciones en las que los empleados realizan su actividad. Los establecimientos deben cumplir unas elevadas exigencias de limpieza y desinfección y, además, algunos factores los vuelven potencialmente peligrosos. Por ejemplo, las bajas temperaturas y el hecho de que los operarios tengan que alzar la voz para comunicarse al ejercer su tarea en lugares especialmente ruidosos pueden favorecer la transmisión del SARS-CoV-2.

Estas y otras razones han llevado al Ministerio de Sanidad a elaborar una guía de prevención y control de la Covid-19 en las empresas cárnicas. El objetivo fundamental es proteger a los trabajadores y garantizar la seguridad de los alimentos, siguiendo las recomendaciones formuladas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Las recomendaciones, elaboradas a principios de este mes, proponen medidas específicas, recalcando que cualquier síntoma de Covid-19 deberá comunicarse lo antes posible al servicio sanitario del servicio de prevención de riesgos laborales. También considera básico que se adopten medidas de forma conjunta para todos los trabajadores implicados, con independencia de la empresa a la que pertenezcan. Esto abarcaría desde actividades como el transporte del ganado hasta la recogida de los canales, por poner sólo algunos ejemplos.

La guía establece, como sucede en otras empresas, la recomendación de que no acuda a su centro de trabajo ninguna persona que presente cualquier sintomalogía. Impone también la mascarilla y las opciones de movilidad que mejor garanticen la distancia interpersonal de al menos un 1,5 metros. «Si se utiliza el vehículo privado particular o el proporcionado por la empresa de hasta nueve plazas, incluido el conductor, podrán desplazarse dos personas por cada fila de asientos, utilizando mascarilla y extremando las medidas de limpieza del vehículo. La empresa debe garantizar, registrar y verificar la limpieza y desinfección diaria de sus vehículos. En los vehículos que únicamente dispongan de una fila de asientos podrán viajar un máximo de dos personas. En los autobuses de empresa, la empresa velará por el mantenimiento de la distancia interpersonal de los viajeros, del uso de mascarillas y de la limpieza y desinfección diaria de los mismos».

El documento propone asimismo horarios de entrada y salida escalonados, la desinfección adecuada de los puestos de trabajo dentro de un mismo turno cuando haya rotaciones, el uso de mamparas de separación, y reforzar las medidas higiénicas en las operaciones de envasado, embalado y transporte para minimizar la contaminación cruzada de envase y embalajes. La guía, coordinada por Sanidad y en la que han participado otros cuatro ministerios, además de seis sociedades científicas especializadas en Salud Laboral y Medicina del Trabajo, aboga asimismo por evitar el acceso de personal ajeno a la organización siempre que su presencia no sea esencial para el desarrollo de la actividad. Cuando no pueda impedirse, las empresas deberán llevar a cabo un censo que se custodiará durante 30 días.

El departamento que dirige Salvador Illa propone asimismo extremar las medidas de higiene en estas actividades cárnicas. El lavado de manos deberá ser frecuente y durar al menos 40 segundos con agua y jabón o 20 con una solución hidroalcohólica. Los trabajadores no podrán compartir objetos de uso personal ni alimentos y bebidas. Además, deberán lavarse las manos antes y después de beber, comer o fumar. Sanidad aconseja también en la limpieza de las instalaciones el uso de mangueras de baja presión para reducir la formación de bioaerosoles, la colocación de suelos de rejilla elevados sobre canalizaciones por las que circule continuamente el agua para evitar que se acumule agua y suciedad en los suelos o superficies de trabajo, y la renovación del aire en los espacios.

Al mismo tiempo, se recomienda «el uso individualizado de herramientas y otros equipos de trabajo, debiendo desinfectarse tras su utilización. Cuando el uso de herramientas u otros equipos no se exclusivo de un solo trabajador, se desinfectarán entre usos», incluyendo aquí el material de oficina compartido, los teléfonos o los ordenadores».