Joan Carles March: «La desescalada fue muy rápida y Sanidad bajó algo la guardia»

El médico, uno de los 20 expertos que pidió en “The Lancet” una evaluación independiente de la epidemia, demandará junto a sus compañeros este jueves al ministro Illa que aplique las decisiones de un comité apolítico de sabios

-«Usted y otros 19 expertos han publicado dos cartas en «The Lancet», en las que piden una evaluación externa e independiente de la gestión de la pandemia en España. ¿Tan mal se ha hecho todo?

–La situación es digna de reflexión y análisis. Eso pensábamos cuando escribimos la carta que salió publicada en agosto y esto lo pensamos en septiembre cuando vimos a finales de agosto cómo iban subiendo los contagios de forma muy importante y poco a poco aumentando las muertes. De la primera fase decíamos que había habido una falta de preparación para una pandemia, reacción tardía de las autoridades nacionales, procesos de toma de decisiones lentos y burocráticos, altos niveles de movilidad y migración de la población, mala coordinación entre las autoridades nacional y autonómicas, y falta de preparación en los centros de atención a mayores. Estos problemas se vieron agravados por los efectos de una década de austeridad que agotó la fuerza laboral de salud y redujo la capacidad del sistema de salud. Ante la situación actual decimos que tiene que hacerse la evaluación con urgencia.

–¿Cómo es posible que España sea el séptimo país con más casos, figure en el puesto 27 en la práctica de test, se sitúe a la cabeza en tasa de mortalidad con las cifras del Carlos III o del INE y sea el que más sanitarios infectados registra?

–España tiene unas cifras muy difíciles y complicadas de entender y explicar. Es verdad que no estábamos preparados al inicio y eso tiene elementos entendibles. Y más con el castigo que representó la austeridad para la salud pública y la primaria, y el sistema sanitario en su conjunto. Y lo peor es que la desescalada fue excesivamente rápida, donde todo el mundo quería correr, las autonomías gestionar su comunidad y los dirigentes demostrar que eran capaces de hacer cosas diferentes que el de al lado, cuando el virus es el mismo. Desde el Ministerio de Sanidad se bajó algo la guardia y dejó de trabajar tantito como al inicio en la coordinación global de la gestión de la pandemia. Todos esto, junto a una falta de refuerzo de la capacidad de rastreo de algunas autonomías que no creyeron en ello, nos ha colocado en una situación que necesita desde hace semanas medidas más duras de las que se están poniendo.

-¿De quién es la responsabilidad? ¿Del Gobierno, de las autonomías o de ambos?

-De todos, sin duda. Del Gobierno y de los gobiernos de las autonomías. Y también de la comunicación hacia la ciudadanía. Y alguna responsabilidad también tenemos cada una de las personas. Los gobiernos autonómicos no se dieron cuenta de que el virus había llegado a sus comunidades ya que la Salud pública había sido arrasada en tiempos de la anterior crisis. El Gobierno no valoró la gravedad de la situación que venía de China y de Italia. Y en la desescalada, las autonomías querían tener todo el poder. El Gobierno quería quitarse su responsabilidad general. Y todo el mundo quería correr para poner en marcha sus medidas y diferenciarse. Corrimos demasiado, abrimos espacios cerrados que deberían seguir estándolo. Nos juntamos amigos y familiares sin protocolo en marcha. Y los contagios subieron hasta las cifras actuales, donde muchas ciudades superan los 500 casos por 100.000 habitantes. Y habría que añadir que sin la coordinación necesaria a nivel del Estado.

-¿Qué le van a trasladar al ministro en la reunión que van a mantener con él este jueves?

-Estamos cerrando las personas y los temas que vamos a poner encima de la mesa. Sin duda, un elemento que queremos es que se haga la evaluación. Segundo, que se haga con urgencia. Tercero, que tenga el apoyo de partidos, sociedades científicas, profesionales, pacientes y cuidadores. Cuarto, que sea hecha por un equipo realmente independiente, además de multidisciplinar y con diversidad de género. Y quinto, que las medidas sean aplicadas por Gobierno y autonomías.

-¿Cómo es posible que España carezca de un comité de expertos de prestigio y no sustente las decisiones en base a los criterios de dichos expertos?

–Yo creo que el Gobierno tiene un comité de expertos. Y sé algunas de la personas que forman parte del mismo. Otra cuestión es cuántas veces se les consulta, de los meses que han estado sin ser consultados, de que en el proceso de desescalada parece ser que las decisiones de pase de fases no participaron...Un comité científico es fundamental para avanzar y conseguir que la ciencia pase por delante de la política a la hora de tomar las decisiones. Y creo que sería bueno reactivarlo y darle peso para que la decisiones tengan un consenso mayor. Al final, quien toma las decisiones es el político pero lo importante es que sus decisiones se basen en criterios de evidencia científica.

–¿A partir de qué parámetros cree que deberían áreas o ciudades enteras?

Los parámetros varían en función de cada país. He visto datos de Irlanda e Israel y con cinco veces menos que Madrid en su conjunto, tomaba medidas más duras. Creo que la cifra de 500 casos por 100.000 habitantes es muy alta. Además, hemos ido relajando la toma de decisiones, incrementando las cifras a partir de las cuales es necesario confinar. Más vale ir a fondo y en función de los resultados, que se empiezan a ver en máximo 10 días, ir relajando las medidas. Medidas cortas y duras mejor que ir subiendo poco a poco las medidas a tomar. Creo que el planteamiento que se ha realizado por parte del Ministerio es imprescindible para disminuir el número de contagios en Madrid dada la incidencia acumulada que tiene, la enorme movilidad y dado que un porcentaje altísimo de personas de los barrios confinados se mueven a otros para trabajar. Ya llegamos tarde. Probablemente las medidas en Madrid llevan semanas de retraso.

–¿Debería cerrarse Madrid, como pide Sanidad? ¿Y Navarra, que también supera la incidencia fijada por la OMS?

–Confinar toda la Comunidad de Madrid (con salvedades en municipios pequeños de baja incidencia) es probablemente necesario. El retraso en la adopción de medidas hace que vayan a tener que ser más duraderas cuando se apliquen. Y necesitamos medidas duras y cortas. Navarra, igual que Madrid. Si hablamos de la cifra de 500 casos por 100.000 habitantes debe servir para cualquier territorio. Y si hay que confinar barrios es importante hacerlo sin generar estigmas.

-¿Se hacen suficientes test en España?

-Hay comunidades en que no. Globalmente estamos en un nivel medio a nivel europeo. Andalucía tiene unas cifras muy bajas de PCR por 100.000 habitantes. Los tests de diagnóstico son insuficientes para cortar las cadenas de contagio. La realidad es que cuanto más alto es el porcentaje de positivos en las PCR, más casos quedan sin detectar y más difícil es cortar las cadenas de contagio. Se estableció un 5% por la OMS como el límite máximo aconsejable para tener un buen control de la epidemia. El umbral se estableció como un objetivo que deben intentar conseguir los gobiernos.

-¿Ha habido suficientes rastreadores en España este verano? ¿Y ahora?

-Realmente no. Yo creo que muchas comunidades autónomas no creyeron ni han creído en la capacidad de rastreo en junio cuando acabaron las fases de desescalada y se iniciaba la mal llamada “nueva normalidad”. Cada comunidad ha hecho procesos diferentes para avanzar en el rastreo y han ido incrementando poco a poco el número de rastreadores. Pero no han llegado al número necesario para el número de contagios existentes. Y desde el gobierno central tampoco se apoyó suficientemente la medida.

La dedicación de un profesional de Atención Primaria para un caso se debe basar en el tiempo para entrevistar el caso, la creación de la lista de contactos y la clasificación de los contactos en exposición de alto y bajo riesgo, además del seguimiento diario de casos confirmados y la 1ª entrevista telefónica con los contactos, para informarles de su exposición y darles información sobre la autocuarentena, la higiene de las manos, el control de los síntomas y lo que deben hacer si desarrollan síntomas, el seguimiento diario de contactos y el número de contactos por caso.

-¿Sirve para algo el Consejo Interterritorial, a la vista de la diferencia de la políticas aplicadas por los gobiernos autonómicos?

-Sirve, pero hay que modificarlo. Este tiempo ha habido muchas reuniones y acuerdos que nunca se habían visto pero es necesario un cambio que sirva para que su funcionamiento sea útil y no esté tan marcado por la visión política. Esperemos que haya cambios legales que permitan un funcionamiento más ágil y más útil.

-¿Cómo valora el papel del Ministerio de Sanidad en esta crisis?

-El ministerio ha hecho cosas bien y otras mal. Pero creo que ha intentado mantener el tipo. Nosotros desde los 20 que proponemos hacer la evaluación decimos que no hay que buscar culpables, sino que hay que encontrar mejoras que ayuden a salir de la situación actual. Y en ese contexto necesita el ministerio desarrollar un conjunto de medidas que ayuden a tener un mejor ministerio. Necesita mejorar las estadísticas con las que contamos. No se pueden tener el exceso de mortalidad existente. Necesita más coordinación. Necesita más profesionales. Necesita una agencia de Salud Pública. Necesita más recursos. Necesita muchas cosas para ser lo que debe ser: Un ministerio de salud para el siglo XXI.