La vacuna de Moderna funciona en ancianos

La farmaceútica asegura que crea anticuerpos neutralizantes en este colectivo comparables con los que genera en jóvenes

La vacuna de Moderna es una firme candidata a convertirse en en un antídoto contra el Covid-19, pues se ha comprobado que también es segura y eficaz en ancianos. En un artículo publicado en la prestigiosa revista científica «The New England Journal of Medicine», la farmacéutica Moderna asegura que su vacuna en ciernes para la prevención del COVID-19, la mRNA-1273, «puede generar anticuerpos neutralizantes en ancianos y adultos mayores a niveles comparables con el que genera en jóvenes adultos».

«Estos datos provisionales de la Fase 1 sugieren que la mRNA-1273, nuestra candidata a convertirse en vacuna para la prevención de coronavirus, puede generar anticuerpos neutralizantes en adultos mayores y ancianos a niveles comparables a los de los adultos más jóvenes», señala Tal Zaks, director médico de Moderna.

En fase 3

El pasado julio la farmacéutica estadounidense anunció el comienzo de la fase 3 de los ensayos de su vacuna experimental contra la enfermedad del COVID-19 para la población general y que incluye la participación de 30.000 voluntarios; y su consejero delegado, Stephen Bancel, dijo a mediados de mes que podrían conocer si su vacuna es eficaz en octubre, aunque consideró que lo más probable es que esos esperados datos sobre la fase final de su desarrollo lleguen probablemente en el mes de noviembre.

Moderna explica que este análisis provisional evaluó un programa de vacunación en Fase 1 que incluye la inoculación de dos dosis de mRNA-123, que se administraron con 28 días de diferencia a 40 pacientes divididos en dos grupos, uno de edades comprendidas entre los 56 y lo 70 años y otro de mayores de 71 años. A unos voluntarios se les administraron dosis de 25 microgramos y a otros de 100.

Los análisis llevados al cabo un mes después de la administración de la segunda dosis revelaron que con las dosis de 100 microgramos se generaron títulos de anticuerpos neutralizantes más altos. La farmacéutica subraya que, en general, ambas dosis fueron bien toleradas y no generaron efectos secundarios serios.

Moderna citó como los más efectos comunes dolor de cabeza, mialgia, escalofríos y dolor en el lugar de la inyección, «la mayoría de los cuales fueron de intensidad leve a moderada y de duración limitada». No obstante, apunta que tras la segunda vacunación «se produjeron dos eventos adversos sistémicos graves»: fiebre en un participante de grupo entre 56 a 70 años que recibió la dosis de 25 microgramos y fatiga en un participante del grupo de mayores de 70 años, que recibió la dosis de 10. Aunque la compañía dijo que no «revelaron ningún patrón de preocupación».

La vacuna de Moderna no inocula el virus debilitado en el paciente, sino que en lugar de ello inyecta ARN en las células humanas para que puedan frenar la infección por sí mismas. Así, el desarrollo del tratamiento así es más rápido.