La plegaria de los obispos ante la gresca política: “Por favor, ¡logren acuerdos!”

El Episcopado reclama «un equipo de científicos independientes» contra la Covid

«Por favor, ¡logren acuerdos!». Fue el ruego que acabó lanzando a la clase política ayer el secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, ante las reiteradas preguntas de los periodistas sobre su postura ante el repunte de los contagios por coronavirus y la guerra abierta entre Moncloa y la Comunidad de Madrid.

El portavoz de los obispos dijo en rueda de prensa que los pastores están «perplejos ante la falta de acuerdo» y recriminó que las autoridades llamen «a la unidad y, sin embargo, son lanzadas al camino muchas piedras de división». De ahí que reclamara «escucha, diálogo y acuerdo» a la vez que se sumara a las voces que solicitan un «equipo de científicos independientes» que tengan «una palabra de autoridad» y «una voz más grande» para encauzar la lucha contra la pandemia. Y todo, sin temor a que por ello «nos digan que los obispos somos unos blandos y no nos enfrentamos», con el convencimiento de que «la ideología no se puede poner por delante de la fe».

Prueba de esta ausencia de tibieza es la advertencia que lanzó a que «se quiera hacer una enmienda a la totalidad a la transición democrática especialmente en lo que tuvo de concordia, reconciliación y mirada hacia delante». Una referencia implícita, no solo al anteproyecto de ley de Memoria Democrática, sino también, en la defensa de la unidad de España y en torno a las acusaciones vertidas contra la Corona. Además, recordó cómo las restricciones de aforo también están cercenando la posibilidad de ir a misa. Y es que las nuevas medidas del Gobierno limitan a un tercio la capacidad de los templos en las grandes ciudades afectadas. «El criterio de proporcionalidad nos parece más adecuado que el número absoluto», comentó el también obispo auxiliar de Valladolid, que puso como ejemplo que en su ciudad se limita a 25 personas la asistencia, sea en la catedral que cuenta con un aforo de mil personas, que en la capilla de un convento de monjas. A la vez, reclamó «responsabilidad» a la ciudadanía «en los pequeños gestos» para evitar más contagios y enfrentamiento.

En paralelo a la emergencia sanitaria, Argüello alertó de que se están poniendo en juego «en la plaza pública la dignidad de la vida humana o la libertad de enseñanza; la suerte de temporeros o migrantes, la situación de las residencias de mayores y de las familias más afectadas por la crisis». De hecho, ante los medios Argüello puso en duda una vez más el empeño del Gobierno en afrontar estas cuestiones, con una incidencia especial en el anteproyecto de Ley de Memoria Democrática, sobre la que advirtió el peligro de querer «escribir la historia» de nuevo. Aterrizando en el Valle de los Caídos, apostó por mantener la cruz «como signo de reconciliación» y de la basílica como «lugar donde se ore por todos los fallecidos». Preguntado por la salida de los monjes benedictinos, no se refirió a ellos directamente y, simplemente, se limitó a defender la presencia de «una comunidad que mantenga el culto». Sobre la creación del cementerio civil, resaltó que es «una cuestión superada» pues en los camposantos católicos «se acoge a todos. Para la Iglesia la situación «es difícil», admitió al englobar todas estas cuestiones en una alocución que buscó ser balance de las inquietudes de los pastores españoles reunidos estos días en Comisión Permanente, en la que se han puesto las bases de las líneas de acción de la Iglesia para los próximos cinco años. Una hoja de ruta marcada por las recientes reuniones del Papa con los cardenales Omella y Osoro, a los que acompañó el propio Argüello.