El Gobierno ignora al Defensor del Pueblo y no baja el IVA de las mascarillas

Hacienda tampoco contempla la eliminación del impuesto que grava los protectores buconasales en la reforma tributaria que ultima

El Gobierno ha decidido ignorar al Defensor del Pueblo y mantener el actual IVA de lujo del 21% para las mascarillas pese a tratarse de un producto de primera necesidad para frenar el avance de la Covid-19 entre la población. En julio, Francisco Fernández Marugán, defensor en funciones, trasladó al Ministerio de Hacienda la petición de que estudiara reducir o, incluso, suprimir el impuesto para los protectores buconasales y los geles hidroalcohólicos, otro producto clave para la contención de esta crisis de salud pública.

En un escrito de oficio a la Secretaría de Estado de Hacienda, Fernández Marugán recordaba que el propio Gobierno, a través de una orden ministerial, había obligado a los ciudadanos a usar mascarillas en la crisis sanitaria, así como a seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias respecto al lavado de manos con fines desinfectantes. Tres meses después, sus palabras han caído en saco roto. El IVA no ha bajado y la reducción del tributo no pasa por la cabeza del equipo de la ministra María Jesús Montero, como tampoco su eliminación, a pesar de que se encuentra inmerso en el estudio de una reforma tributaria que se introduciría en los Presupuestos y que, en cambio, sí cargaría ese tributo a los servicios prestados por la Sanidad y la Educación privadas, lo que ha generado las protestas de los sectores afectados.

Hasta la fecha, PSOE y Podemos han tumbado en varias ocasiones las enmiendas formuladas por la oposición en el Congreso para eliminar o reducir el tipo de este impuesto hasta el 4% en mascarillas quirúrgicas, geles hidroalcohólicos o en los guantes de nitrilo, esenciales también contra la Covid-19. La última vez, el pasado día 30. PP, Vox y Ciudadanos reclamaron la «financiación total» para toda la población mayor de seis años en periodos de estado de alarma, y la «financiación parcial» mediante aportación reducida cuando no exista estado de alarma pero su utilización sea declarada recomendable pero no obligatoria por las autoridades sanitarias. España es el segundo país europeo con el IVA más alto en las mascarillas, sólo superado por Eslovenia, donde los ciudadanos soportan un tributo del 22%. Bélgica ha reducido el tipo del 21% al 6%; Francia transformó uno del 20% en otro del 5,5%; Holanda lo eliminó; en Suiza es del 7,7%; en Italia rige uno del 0% hasta el próximo 31 de diciembre y el coste máximo de cada mascarilla es de 50 céntimos, mientras que en Portugal ha descendido del 23% al 6%. En todos estos países la evolución de la pandemia es más suave que en el nuestro.

En la primera oleada España padeció una grave carencia de estos productos de protección, así como de EPIS para los sanitarios. Tras semanas de escasez, los distribuidores farmacéuticos suplieron las carencias del Estado y consiguieron comprar material suficiente para la población. El Gobierno decidió regular el precio fijando uno máximo, que fue de 0,96 euros, IVA incluido, para la mascarilla quirúrgica.