Mercado Covid-19

Ropa con tejidos que repelen al virus y productos de belleza para dar la cara en las videollamadas. Llega la nueva moda pandémica

Mientras los motores clásicos de la economía española se desploman, léase el turismo, la hostelería y los servicios, por la crisis sanitaria y las restricciones impuestas, afloran nuevas oportunidades de negocio en torno a la crisis producida por el coronavirus. El confinamiento cambió de un modo drástico los hábitos de consumo, y anticipó de modo inesperado fenómenos que aun iban a tardar algunos años en asentarse, como el teletrabajo o la hegemonía de las compras online. En un contexto en el que 9 de cada 10 empresas tradicionales afirman haber visto reducida su demanda, triunfan aquellos sectores que tenido capacidad para reinventarse, además de buenas ideas. Descubrimos cuatro de ellos.

Tejidos antivirus

Como se dice en el mundo de la moda, los tejidos inteligentes son el «new black». Se trata de un sector en alza desde hace una década, que aglutina desde los más comunes materiales aislantes (como el Gore-Tex® o el Polar Tec®, entre otros muchos), que se usan en ropa y calzado específico de actividades y deportes al aire libre, hasta los más especializados, como los que protegen de las radiaciones UV o monitorizan las constantes vitales del usuario. Con la pandemia, los esfuerzos de esta industria se dirigen, fundamentalmente, al desarrollo de materiales antivirus y bacterias. Es el caso de la firma Javier Simorra, que presenta este otoño su nueva colección, Urban Proyect, elaborada a partir de materiales sintéticos como el poliéster que permiten que compuestos químicos que se aplican para matar al virus (denominado Nakeba Viprotect +®), se integren mucho mejor.

Desde la firma aseguran que tiene una efectividad de casi el 100% en los primeros 30 lavados. Químicamente hablando, «este tratamiento deshace una capa de liposomas del virus y ataca la proteína central», señala Eduardo Dimas, CEO de la compañía. La colección ya está a la venta en la web de la firma y, a partir de los 198 euros puede hacerse con una de estas prendas.

Apuntando directamente al objetivo encontramos a Entex Textil, empresa familiar de Valdemoro (Madrid) pionera en fabricar tejidos anticovid en España. Lo han conseguido a través de la tecnología suiza del textil Viroblock®, que ha demostrado su efectividad contra la Covid-19. Estos tejidos destruyen, con una eficacia de 99,99%, al coronavirus en menos de dos horas si entra en contacto con la tela.

La empresa está aplicando este tejido en la confección de colchones, mascarillas, batas quirúrgicas y mantelería para la hostelería.

Bienestar en casa

Flexibilidad horaria, digitalización, conciliación, preocupación por la salud como prioridad... el wellness que viene goza de todos estos elementos. Costó acostumbrarnos a entrenar en casa, a seguir las clases a través de la pantalla del ordenador o del móvil pero, después de medio año, esta ya es nuestra nueva normalidad. El crecimiento de plataformas online de entrenamiento y bienestar ha sido exponencial y, aunque muchos usuarios decidieron retomar su rutina de manera presencial cuando abrieron los gimnasios, el mercado, a partir de ahora, será mixto. Dentro de las ventajas aportadas por esta nueva herramienta se encuentra la posibilidad de hacer planes de entrenamiento personalizados, la nutrición y la oportunidad de añadir de un modo natural e integrado actividades de desarrollo emocional como el mindfulness o la meditación.

Muchos usuarios han comprobado en estos meses, en la intimidad de sus casas, los efectos positivos de este tipo de prácticas sobre su salud mental y física, rompiendo los prejuicios que tenían inicialmente sobre ellas en muchos casos.

Como nuestro sistema inmunitario es la principal barrera frente al virus, reforzarlo se ha convertido en una prioridad para millones de personas. Desde el punto de vista de la ciencia, las vitaminas que han mostrado mayor eficacia a hora de aumentar la resistencia inmunitaria son la C y la D. Los expertos matizan que, para conseguir este efecto protector beneficioso, no es suficiente con la ingesta a través de alimentos de las cantidades diarias recomendadas, sino que se necesita una dosis suprafisiológica que, normalmente, requiere del uso de suplementos. De ahí que el consumo de vitaminas, suplementos alimenticios y remedios naturales ocupe los primeros puestos en la cesta de compra desde casa de los últimos seis meses.

Según el último informe de la plataforma de marketplace Profarma, se ha producido también un importante incremento en la adquisición de complementos a base de plantas como la equinácea o los jarabes para dar soporte a las defensas naturales, con extracto de sauco, própolis y vitamina C, así como las cápsulas para mantener las vías respiratorias sanas.

Además, la vuelta al cole de este año ha motivado un crecimiento del consumo de vitaminas infantiles del 200%, remedios naturales para dar apoyo a las defensas (+110%) o complementos con probióticos, con un 62% de incremento de ventas.

Cremas para la videollamada

Como una especie de «lipstick index» –índice de lápiz labial–, término acuñado por el economista Leonard Lauder en la recesión del año 2001 en Estados Unidos ante el incremento de las ventas de barras de labios en una época negra para la economía, la pandemia ha traído consigo una sorprendente preocupación por la imagen.

El sector de los tratamientos médicoestéticos ha experimentado un aumento notable desde que comenzó la desescalada, que algunos expertos explican por la necesidad de romper con el desánimo, la angustia y la incertidumbre con altas dosis de autoestima (y a golpe de bótox).

La demanda ha crecido, fundamentalmente, en todo en lo referente al cuidado facial, donde los tratamientos estrella están siendo las infiltraciones de toxina botulínica ácido hialurónico y vitaminas, el relleno de ojeras, y aquellos protocolos en cabina que potencian la luminosidad del rostro. Y las cremas, claro. Pese a que salimos menos de casa y, cuando lo hacemos, llevamos media cara tapada por la mascarilla, la pantalla del ordenador se ha convertido en el nuevo escaparate desde el que nos ven los demás (videollamadas, reels, vídeos), y es más demandante que la vida real.