Encuentran una muestra viva de coronavirus en un embalaje de bacalao congelado

La Organización Mundial de la Salud sostiene que no hay ninguna prueba de que se contagie a través de los alimentos. Pero, ¿puede realmente sobrevivir el virus en alimentos congelados?

China ha anunciado que, por primera vez, ha hallado una muestra viva del coronavirus SARS-CoV-2 en el embalaje de paquetes de bacalao congelado importado de un país indeterminado recibidos en el puerto oriental de Qingdao, escenario del último rebrote en el país asiático. Este hallazgo podría significar que “el coronavirus usa los productos refrigerados como portadores”, lo que posibilitaría su propagación “transfronteriza y a larga distancia”, informa el Centro de Prevención y Control de Enfermedades chino.

Las autoridades sanitarias chinas concluyeron la semana pasada que el origen del rebrote detectado el pasado día 11 en la ciudad de Qingdao, en el este del país, se debió precisamente a que dos estibadores del puerto contrajeron el virus al entrar en contacto con productos que contenían restos del virus. Estos dos positivos, diagnosticados el pasado 24 de septiembre recibieron tratamiento en el Hospital de Dolencias Pectorales de Qingdao, donde se localizó semanas después el reciente rebrote.

Las pesquisas oficiales concluyeron que una mala desinfección del aparato de tomografía axial computarizada (TAC) de ese hospital, después de su uso por parte de un infectado, propició la propagación del virus en el centro, y que resultó en el contagio de 13 personas. Para frenar el rebrote, Qingdao puso en marcha una campaña de análisis a toda su población concluida el pasado viernes, y en cinco días realizó casi 11 millones de pruebas de ácido nucleico a sus habitantes, sin hallar más positivos que los 13 anunciados previamente.

La preocupación general ante este tipo de noticias radica en que meses después de que se detectasen los primeros brotes de Covid-19, las vías de contagio del virus no son del todo conocidas. La permanencia del nuevo coronavirus en alimentos y superficies es objeto de investigaciones en todo el mundo. La alerta lanzada hoy por China, tras detectar envases de bacalao congelados contaminados, ha hecho saltar todas las alarmas provocando inquietud entre la población.

Aunque la Organización Mundial de la Salud sostiene que no hay ninguna prueba de que se contagie a través de los alimentos, hace tiempo que las autoridades sanitarias de China o Nueva Zelanda consideran que los productor congelados pueden ser un posible foco de contagio de la Covid-19 y vigilan de cerca estos productos. Pero, ¿puede realmente sobrevivir el virus en alimentos congelados?

El Centro de Prevención y Control de Enfermedades del país asiático, asegura que no se han detectado hasta el momento contagios de coronavirus a través de la ingesta de alimentos, por lo que consideraron “muy bajo” el riesgo de infección para el público general, pero sí que “los virus supervivientes en la superficie de los productos podrían infectar a quien entre en contacto con ellos sin usar protección”, lo que coloca en situación especialmente arriesgada a los trabajadores del sector.

Pero este no ha sido el único caso desde que apareció el virus. En agosto, en Nueva Zelanda, país que llevaba más de 100 días sin confirmar ningún caso, surgió un misterioso brote que puso en el punto de mira a estos productos. Aunque los contagios se detectaron en un núcleo familiar, al avanzar en la realización de PCR a los contactos, se sospechó que el posible foco estaría en una industria de almacenamiento y transporte de congelados.

Anteriormente, en China, también fueron detectadas trazas del virus en muestras de un lote de alitas de pollo congeladas procedentes de Brasil, unos de los países con más casos de contagios del mundo. Semanas antes, la ciudad china de Wuhu, informaba de que también había sido detectado el virus en el empaquetado de camarones importados de Ecuador, y la propia OMS tuvo que emitir un comunicado para frenar la alarma remarcado que no existe evidencia científica de que el coronavirus pueda transmitirse por medio de alimentos. “No hay evidencias de que la cadena alimentaria esté participando en la transmisión de este virus”, señaló entonces el director de Emergencias de la OMS, Mike Ryan Ryan.

Aunque no se ha demostrado la relación del virus con la comida la Autoridad Europea en Seguridad Alimentaria sí confirma que puede producirse con el empaquetado de algunos productos si no se cumplen con las medidas básicas de higiene, como el lavado de manos con regularidad y limpiar las superficies.

Una reciente investigación, financiada por el Gobierno australiano, demostró, además, que el virus tiende a permanecer más tiempo en superficies lisas o no porosas, en comparación con superficies complejas porosas, como el algodón. “Aunque todavía no se ha determinado el papel preciso de la transmisión superficial, el grado de contacto y la cantidad de virus necesaria para la infección, es clave establecer cuánto tiempo permanece activo este virus en las superficies, para poder desarrollar estrategias de mitigación de riesgos en áreas de alto contacto”, señaló Debbie Eagles, subdirectora del Centro de Investigación Científica e Industrial Australiano. La supervivencia del coronavirus en el acero inoxidable a temperaturas más frías puede ayudar a explicar los brotes de la Covid-19 relacionados con el procesamiento de carne y las instalaciones de almacenamiento en frío. “Nuestros resultados respaldan los hallazgos de un estudio que muestra la supervivencia del SARS-CoV-2 también en alimentos frescos y congelados”, añadió.

Citado por Global Times, el subdirector del Departamento de Biología de Patógenos de la Universidad de Wuhan, Yang Zhanqiu, opina que el nuevo descubrimiento en los embalajes de bacalao congelado “ayuda a avanzar en la investigación sobre la capacidad de supervivencia del virus, sobre su estructura vital y, lo más importante de todo, sus orígenes”. Según Yang, si la secuencia genética del virus detectado coincide con la hallada en humanos, podría poner sobre la mesa la posibilidad de que se origine a través de criaturas acuáticas, y no murciélagos o pangolines.