El voluntario fallecido de la vacuna de Oxford en Brasil habría recibido placebo

El participante pertenecía al grupo de control y por lo tanto se le habría administrado una sustancia inocua en lugar de la vacuna. Los ensayos no se han suspendido

Vista de dos ampollas iguales con muestras de la vacuna contra la Covid-19, hoy, en el laboratorio de BioManguinhos, el instituto de producción de inmunobiológicos de la Fundación Oswaldo Cruz, en Río de Janeiro.
Vista de dos ampollas iguales con muestras de la vacuna contra la Covid-19, hoy, en el laboratorio de BioManguinhos, el instituto de producción de inmunobiológicos de la Fundación Oswaldo Cruz, en Río de Janeiro.Antonio LacerdaEFE

El voluntario fallecido durante el ensayo en Brasil de la vacuna experimental de la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca contra la Covid-19 no habría recibido ninguna dosis del fármaco, por lo que el proceso ha continuado con normalidad.

Según las declaraciones de la institución británica y el organismo brasileño regulador de fármacos, el fallecido pertenecería al grupo de control y por lo tanto habría recibido placebo, una sustancia inocua, en lugar de la vacuna.

Aproximadamente la mitad de los voluntarios que participan en las pruebas, que tienen lugar también en Reino Unido o la India, reciben la vacuna experimental, mientras que al resto se le administra un placebo.

Para comprobar la seguridad y eficacia de los fármacos, en todos los ensayos clínicos el estudio se realiza de manera aleatorizada, doble ciego y controlado con placebo. Existe un grupo de control al que no se le administra el medicamento experimental, sino una sustancia inocua.

Expertos consultados por la agencia Reuters señalaron que si el voluntario hubiera fallecido como consecuencia de la dosis testeada para frenar la propagación del coronavirus, el ensayo tendría que haberse suspendido de inmediato. Esto da a entender que efectivamente formaba parte del grupo de control.

Oxford explicó en un comunicado que el fallecimiento fue objeto de una “cuidadosa evaluación” en la que no se hallaron elementos que susciten preocupación por la seguridad de la vacuna. “La revisión independiente, además del regulador brasileño, han recomendado que siga el ensayo”, destacó la universidad en su nota.

La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), vinculada al Ministerio de Salud de Brasil, señaló en una nota que fue “formalmente informada” del suceso el pasado lunes y que seguirá su “evaluación”, pese a que confirmó que los ensayos clínicos continúan en el país.

Esta posible vacuna está en la fase 3 de las pruebas clínicas, la última antes de recibir el visto bueno de los organismos reguladores a fin de proceder a inocular a la población.

El pasado mes de septiembre, la Universidad de Oxford reanudó las pruebas clínicas tras ser interrumpidas por un breve periodo de tiempo por la reacción adversa sufrida por un voluntario.

Los expertos que trabajan en esta vacuna son optimistas de que pueda recibir la aprobación de los reguladores a finales de año, lo que permitiría vacunar a los adultos del Reino Unido para abril de 2021, según informó recientemente el diario “The Times”.