La receta del CSIC para evitar contagios en el metro: mantener silencio

Ante la imposibilidad de mantener la disntancia, la investigadora María Cruz Guillón recomienda no hablar para evitar la formación de aerosoles

En las grandes ciudades españolas, como Madrid y Barcelona, las imágenes de vagones abarrotados en hora punta siguen repitiéndose también en época pandémica. Pese a que se han aumentado las frecuencia de los trenes, lo cierto es que multitud de pasajeros han criticado las aglomeraciones que se producen tanto en los andenes como en el interior de los convoyes y el peligro al que se ven expuestos. Ante la imposibilidad, en muchas de las ocasiones, de mantener la distancia, los investigadores del CSIS han recomendado mantener silencio para evitar los contagios por SARS-CoV-2. Además de las mascarillas y una correcta ventilación, este comportamiento de los usuarios reduciría la carga viral en el aire. Cada vez son más los científicos que señalan el aire como la principal vía de contagios de la Covid-19.

Pese a estas recomendaciones, en el transporte público es prácticamente imposible cumplir con esta premisa. Por ello, recomienda no hablar, ni siquiera por teléfono. Cuando hablamos por el móvil en el metro, con ruido, chillamos y emitimos 50 veces más aerosoles, que acaban siendo una de las principales vías de contagio.

La investigadora del CSIC María Cruz Minguillón, especialista en aerosoles, ha alertado de la necesidad de mantener silencio en el metro para reducir considerablemente la posibilidad de contagio por coronavirus Así lo ha afirmado en una entrevista en RAC1 en la que ha expresado que el metro es uno de los transportes en los que mayor posibilidad de existencia de aerosoles hay, ya que en el autobús el aire se renueva en cada parada. Sin embargo, en el metro no hay ningún sistema de ventilación, y el aire podría contaminarse con facilidad.

Aun así, ha expresado la científica, hay un elemento fundamental que participa en la reducción de contagios en el metro: el poco tiempo de exposición al que se someten sus usuarios. “En el transporte público interurbano nos juega a favor el tiempo de exposición. En el metro de Barcelona el tiempo medio es de 15-20 minutos”, ha explicado. Un hecho que dificultaría el contagio.