Detectan una misteriosa señal de radio proveniente de nuestra galaxia

La intensidad de la ráfaga de radio fue tres mil veces mayor que la de cualquier magnetar medido hasta ahora

El origen de las enigmáticas ráfagas rápidas de radio (FRB, en inglés), que los astrónomos llevan más de una década tratando de explicar, está más cerca de ser comprendido tras la detección de la primera señal de ese tipo en la Vía Láctea.

Tres estudios publicados en la revista “Nature” detallan la observación de uno de esos pulsos de alta energía producido por un magnetar, un tipo de estrella de neutrones con un potente campo magnético, ubicado en nuestra galaxia.

Aunque se han realizado muchas investigaciones para explicar el misterioso fenómeno, su fuente hasta ahora ha permanecido esquiva y es objeto de cierto debate. Los investigadores creen que este hallazgo ayudará a aclarar cómo se originan estos eventos, que hasta ahora solo se habían detectado en regiones más alejadas del universo.

La intensidad de la ráfaga de radio detectada fue tres mil veces mayor que la de cualquier magnetar medido hasta ahora, dando peso a la teoría de que los magnetares están en el origen de al menos algunas FRB.

“Calculamos que una explosión tan intensa proveniente de otra galaxia sería indistinguible de algunas explosiones de radio rápidas, por lo que esto realmente da peso a la teoría que sugiere que los magnetares podrían estar detrás de al menos algunas FRB”, señala Pragya Chawla, uno de los coautores del estudio y estudiante de doctorado en el Departamento de Física de la Universidad McGill.

El pasado 28 de abril un equipo de aproximadamente 50 estudiantes, postdoctorados y profesores del Experimento Canadiense de Mapeo de Intensidad del Hidrógeno (CHIME) Fast Radio Burst Collaboration detectó una ráfaga de radio inusualmente intensa que emana de un magnetar cercano ubicado en la Vía Láctea.

En un escaso periodo de 1 milisegundo, la ráfaga, identificada como FRB 200428, emitió más energía en ondas de radio de la que el Sol genera en medio minuto.

Cuando observé los datos por primera vez me quedé helado, prácticamente paralizado por la emoción, me costó unos minutos recuperarme”, rememoró Christopher Bochenek, del Instituto Tecnológico de California.

Las FRB se descubrieron por primera vez hace más de una década. Aunque originalmente se pensó que eran eventos singulares, los astrónomos han descubierto desde entonces que algunas de estas explosiones de emisiones de radio de alta intensidad, más intensas que la energía generada por el Sol durante millones o miles de millones de años, de hecho se repiten.

Una teoría planteó la hipótesis de que las FRB eran magnetares extragalácticos, estrellas de neutrones jóvenes extremadamente magnéticos que ocasionalmente brillan para liberar enormes cantidades de energía.

“Hasta ahora, todos las FRB que los telescopios como CHIME han captado estaban en otras galaxias, lo que los hace bastante difíciles de estudiar con gran detalle --explica Ziggy Pleunis, estudiante de doctorado en el departamento de Física de McGill y uno de los coautores del nuevo estudio--. Además, la teoría de las magnetares no fue apoyada por observaciones de magnetares en nuestra propia galaxia, ya que se descubrió que eran mucho menos intensas que la energía liberada por las FRB extragalácticos hasta ahora”.

“Sin embargo, dadas las grandes brechas en la energía y la actividad entre las fuentes de FRB más brillantes y activas y lo que se observa para los magnetares, tal vez se necesitan magnetares más jóvenes, más enérgicos y activos para explicar todas las observaciones de FRB”, agrega el doctor Paul Scholz, del Instituto Dunlap de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Toronto.

La prueba contundente de un origen magnetar para algunas FRB provendría de la detección simultánea de una explosión de radio extragaláctica y una explosión de rayos X. Sin embargo, es probable que esto solo sea posible para los FRB cercanos, señalan. Agencias