A menos test rápidos, más contagios: el diagnóstico veloz permite cortar la transmisión del virus en Madrid

Las comunidades que apuestan por las PCR en lugar de por las pruebas de antígenos son las que acumulan una mayor incidencia en esta segunda ola.

Durante septiembre y parte de octubre la Comunidad de Madrid hacía un 90% de los test de antígenos de toda EspañaBagus IndahonoEFE

La irrupción de los test de antígenos nada más acabar el verano ha cambiado de forma radical la estrategia de control del Sars-Cov-2 y podría constituir una de las razones del éxito de Madrid en la drástica disminución de los contagios que esta comunidad ha experimentado a lo largo de las últimas semanas.

Como informó ayer este periódico, la incidencia acumulada de casos de Covid-19 se ha reducido un 50% desde que el Ejecutivo regional de Isabel Díaz Ayuso puso en marcha el cierre quirúrgico por áreas de salud, en lugar del perimétrico que postula el Gobierno, una medida que ha ido acompañada además de la generalización de pruebas de diagnóstico rápido en detrimento de las clásicas PCR que se venían utilizando desde el inicio de la crisis.

Según los datos del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad correspondientes al miércoles, entre el 25 de octubre y el 31 de ese mes en España se hicieron 1,183 millones de pruebas diagnósticas. De ellas, 914.848 fueron PCR y 267.336 test de antígenos. Madrid fue, sin embargo, el único territorio que invirtió la tendencia al practicar más diagnósticos a través de estas últimas pruebas que de las primeras. En concreto, realizó 132.939 test de antígenos frente a 58.807 PCR. Esta estrategia, muy cuestionada en septiembre, tiene sin embargo como principal virtud que permite identificar mucho más rápidamente a los ciudadanos positivos y establecer su aislamiento, evitando así la propagación del virus.

Fuentes sanitarias explican que esta rapidez diagnóstica es propia de los test, ya que ofrecen los resultados en un periodo de 15 minutos aproximadamente, pero también ha afectado a las pruebas PCR. Hasta la llegada de los test rápidos, existía una sobrecarga de pruebas PCR que se acumulaban en los laboratorios que los analizan. En algunos casos, estos llegaban a tardar incluso hasta cuatro días en ofrecer los resultados. En este intervalo de tiempo, la persona asintomática que se había sometido a la prueba podía seguir manteniendo contactos, multiplicándose el riesgo de infección. Al reducirse el número de PCR con la llegada de las pruebas rápidas, el tiempo de obtención de resultados de las primeras se ha reducido al descender la carga de trabajo de los laboratorios, lo que permite una obtención de resultados en menos de 24 horas. En definitiva, el diagnóstico se ha acelerado y, con él, el cerco a los casos de Covid.

El conocido médico Antonio Burgueño lo explica de esta manera: «Madrid ha estado haciendo alrededor del 90% de los test de antígenos que se practican en España –el porcentaje ahora es cercano al 50%–y, al ser una prueba muy flexible, se adapta a los contactos de los infectados. Su ventaja es que esto permite aislar al enfermo de una forma inmediata, lo que corta la cadena de transmisión del virus».

A pesar de los resultados asombrosos en el control de los contagios, esta apuesta decidida de Madrid sigue siendo sin embargo tímida en el resto del país.

Entre el 25 y el 31 de octubre en Cataluña, por ejemplo, se hicieron 229.051 PCR y apenas 39.107 test de antígenos. Su incidencia acumulada de casos diagnosticados en los últimos 14 días se ha disparado un 342%. El 21 de septiembre, la comunidad de Quim Torra registraba una incidencia de 169 casos por cada 100.000 habitantes. El pasado día 3 de noviembre era ya de 748. En general, las autonomías que menos han apostado por las pruebas de antigeno son las que peores resultados están obteniendo ahora en el control de la pandemia.

En Aragón, las pruebas convencionales de PCR duplican a las nuevas –25.638 frente a 12.391 en el periodo analizado–, y su incidencia acumulada se ha incrementado un 193% desde el 21 de septiembre al 3 de noviembre, al pasar de 381 por cada 100.000 habitantes, a 1.119. Según los datos del CCAES, en Asturias no consta que entre el 25 y el 31 de octubre se hicieran test de antígenos. Sólo se computan, se hecho, 31.923 PCR. Su incidencia acumulada de contagios ha pasado de 92 a 420, lo que representa una subida del 356%. En el País Vasco, se registran 88.728 PCR y apenas 3.138 pruebas de antígeno. Su incidencia ha crecido un 110%, al pasar de 311 casos a 655.

En Navarra, de los 3.706 diagnósticos realizados, sólo 2.964 han sido a través de antígeno. Su incidencia casi se ha duplicado, al pasar de los 605 contagios de septiembre a los 1.182 del 3 de noviembre. El doctor Burgueño resalta que estas pruebas de antígenos están permitiendo además en Madrid afinar el tiro, ya que la positividad ha ido descendiendo hasta situarse, según los datos del Ministerio de Sanidad, en torno al 8%, lo que evidencia que los contagios están bajando.

Los detractores de este tipo de pruebas han cuestionado su efectividad en pacientes asintomáticos y en niños, así como su coste, al poderse realizar de forma masiva, como está haciendo la Comunidad de Madrid. Sus defensores argumentan que las PCR confirmatorias superan el 80% y que algunos asintomáticos tienen una carga viral tan pequeña que no transmiten el virus.