Alfonso Bullón de Mendoza: «La ley de la eutanasia abre una puerta de consecuencias incalculables»

Entrevista al presidente de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, con motivo del Congreso Católicos y Vida Pública, que se celebra este año del 13 al 15 de noviembre en defensa de la vida

Alfonso Bullón de Mendoza, presidente de la Fundación Universitaria San Pablo CEUCEULa Razón

Alfonso Bullón de Mendoza, presidente de la Fundación Universitaria San Pablo CEU y de la Asociación Católica de Propagandistas desde hace dos años, alerta sobre las consecuencias que puede ocasionar la aprobación de la ley de la eutanasia y explica sobre qué otros temas versará el Congreso Católicos y Vida Pública de este año.

–¿Qué es el Congreso Católicos y Vida Pública y sobre qué versará este año?

–El título de este año es «el momento de defender la vida». Aunque con la pandemia se ha puesto de más actualidad, el tema surgió cuando el Gobierno comenzó a plantear una ley de eutanasia. Es un tema muy serio sobre el que no ha habido un debate en condiciones en la sociedad española y, por lo tanto, pensamos que teníamos que tocarlo. Normalmente cuando se habla de vida se habla fundamentalmente del aborto, del cual también se debatirá, pero consideramos que la eutanasia necesitaba una reflexión. El Congreso Católicos y Vida Pública celebra este año su XXII edición y quiere analizar la postura de los católicos ante temas candentes de nuestra sociedad. Además, cuenta con la participación del nuncio, el representante del Vaticano en España. Vamos a hablar de todo. Sobre todo, de por qué razones hay que oponerse a la eutanasia. Lo que hay que buscar es que la gente tenga una vida digna y no cómo acabar con ella. Hay que buscar también cómo fomentar las políticas familiares en un mundo en el que tenemos un riesgo demográfico de perpetuación en el caso de países occidentales como el nuestro y hay que buscar todo aquello que pueda remarcar el carácter sagrado de la vida humana.

–En cuanto a la regulación de la eutanasia, ¿es un paso atrás en la defensa de la vida?

–Claramente. La eutanasia quiere regular la muerte además en un país en el que no ha habido ningún tipo de desarrollo en los cuidados paliativos. Es decir, que a la gente les das a elegir entre sufrir o poner fin al dolor. Lo que hay que hacer es acompañar a las personas. Con las técnicas modernas, el dolor se puede erradicar y ayudar a bienvivir el tiempo que les queda.

–¿La cuestión médica debería ser cómo vivir dignamente?

–Hemos lanzado hace poco tiempo una campaña que se llama «Vividores». A través de vídeos en Youtube, Instagram, Facebook y otras redes sociales recogemos los testimonios de personas con familiares sobre los que han recaído ciertas situaciones, explicando cómo llevan su día a día y cómo tratan además de hacer que su vida sea lo mejor posible, sobre todo, a través de un derroche inmenso de amor.

–¿Los cuidados paliativos también son la clave para incluso las vidas más cortas, en caso de recién nacidos?

–Sí, incluso hay cuidados pediátricos paliativos. En esta campaña precisamente entrevistamos a un doctor especialista en estos cuidados. Tengas la edad que tengas lo que hay que hacer es acompañar y querer.

–¿Se debe dar más importancia al apoyo psicológico y espiritual?

–Debe darse apoyo a todos. Hay un médico que, tras entrevistarse con gente que quería morir, contaba que cuando esas personas tenían la experiencia de los cuidados paliativos la cosa cambiaba. No se trata de dar una opción de una vida llena de dolor. Al contrario, se trata de cómo llevarlo lo mejor posible y cómo estar acompañado.

–¿Cómo se ha gestionado la protección de la vida durante la pandemia?

–Resulta asombroso que el Gobierno se ponga a tocar de nuevo con tan poca sensibilidad el tema de la eutanasia cuando si hay algo claro son los mayores que se han dejado morir en buena parte de las residencias. Se les ha dejado en una especie de gueto para que sobrevivan, o más bien mueran, como puedan.

–¿La protección de la vida está presente en las aulas?

–En el caso del CEU, tenemos una asignatura obligatoria para todos los alumnos, que es la doctrina social de la Iglesia, en la que se les enseña cuál es la opción de la Iglesia en cuanto a todas estas cuestiones. Por lo tanto, nuestros alumnos sí conocen nuestros principios. También tenemos una asignatura de bioética en todas las carreras de ciencias de la salud para saber qué es lícito hacer y qué no.

–¿Este tipo de leyes generan más crispación social?

–La ley de eutanasia afecta desde un punto moral, porque predica que hay vidas que merecen la pena ser vividas y otras que no, lo cual es una aberración. Siempre se busca el caso más extremo para tratar de concienciar a la gente y luego te encuentras con países como Holanda, que es de los pocos que lo tienen, donde tú puedes llegar al hospital siendo mayor de 70 años porque tienes una molestia y decidir allí mismo tu eutanasia. Esto abre una puerta que puede ser de consecuencias incalculables. En cuanto al tema del aborto o el cambio de sexo, es curioso que se diga que las mayorías de edad no valen para nada. Puestos a que haya una legislación al respecto, que por lo menos tengas que tener una madurez para tomar una decisión. ¿Quién te va a asesorar mejor, el Estado o tu familia? Es una concepción del Estado haciendo de padre universal sin que se le haya pedido muy poco responsable y la antesala a un régimen totalitario.