La migración a zonas rurales, más efectiva que los cierres perimetrales

Una investigación muestra que ni el confinamiento ni las prohibiciones de viaje son formas realmente útiles de frenar el avance de una pandemia.

Casi un centenar de pueblos de la Comunidad Valenciana se han mantenido libres de Covid-19 desde el inicio de la pandemia. En la imagen, Sempere, municipio de la comarca de La Vall d'Albaida.Natxo FrancésEFE

“La gente siempre asume que cerrar fronteras es bueno. Descubrimos que casi siempre es malo”. Esta es la frase que mejor resume los resultados de un nuevo estudio realizado por dos investigadores: Massimiliano Zanin, del Instituto IFISC de Física Transversales y Sistemas Complejos (CSIC-UIB) y David Papo, del Centro de Tecnología Biomédica de la Universidad Politécnica de Madrid, que se preguntaron si la estrategia de cierre de fronteras nacionales y entre estados y regiones, que ha prevalecido durante la crisis del Covid-19, es realmente efectiva para frenar el avance de la enfermedad.

Lo que hicieron fue poner a prueba esta hipótesis, centrándose en el movimiento de personas de las ciudades más grandes a las más pequeñas y probaron los resultados de esta migración unidireccional. “En lugar de dar por sentada la movilidad, o la falta de movilidad, decidimos explorar cómo una movilidad alterada afectaría la propagación”, expone Zanin.

Para ello, los investigadores hicieron una simulación basada en un modelo simplificado, sin muchos de los detalles que afectan los patrones de migración y la propagación de enfermedades. Colocaron un grupo hipotético de personas en dos lugares y asumieron que sus viajes se realizaban en patrones de movimiento aleatorios. Utilizaron la dinámica SIR (susceptible, infectado y recuperado), que es común en los estudios epidemiológicos del movimiento de la enfermedad. Ejecutaron 10.000 iteraciones de la simulación para determinar la propagación de la enfermedad resultante entre las personas en dos lugares cuando la migración es unidireccional: de ciudades densas a pueblos menos densos. También estudiaron el efecto de la “migración forzada”, que saca a las personas sanas de las densas ciudades al inicio de una pandemia.

Los resultados mostraron que, aunque el movimiento de las grandes ciudades a los pueblos pequeños podría entrañar algún riesgo para los habitantes de estos lugares, es mejor para la mayoría de las personas, ya que disminuye la propagación de enfermedades. Y no solo eso, sino que esta estrategia sería más efectiva que las prohibiciones de movimiento entre regiones, ciudades o países.