La nueva variante del coronavirus puede bajar hasta un 10% la eficacia de la vacuna

Las farmacéuticas deben adaptar la fórmula a esta variante que se extiende por el mundo

El virus de la gripe ha mutado ya cientos de veces y eso afecta  cada año a su composición
El virus de la gripe ha mutado ya cientos de veces y eso afecta cada año a su composiciónMichael SnyderAP

La pregunta del millón estos días es si la nueva cepa reducirá en algo la eficacia de inmunización de las vacunas en las que están puestas las esperanzas del mundo: aún no tiene una respuesta concreta y tardará días o semanas en tenerla. Pero todo apunta a que, en caso de que afecte, lo hará de un modo poco significativo. Así se han pronunciado hasta los organismos reguladores y la comunidad científica internacional que. pese a ello, no ocultan su preocupación.

«Tanto Moderna, como la vacuna de Pfizer y BioNtech inducen una respuesta inmune muy potente y variada frente a la proteína de la superficie del virus. Lo que se llama una respuesta amplia. El efecto que pueden causar las mutaciones es que alguno de los anticuerpos no se una tan bien, pero eso no hace que la vacunación sea estéril. Estamos hablando de pasar, quizá, de una eficacia del 95% al 90 u 85%», explica Nistal. «Por otro lado, las tres vacunas más importantes ahora mismo tienen una gran ventaja, y es que su formulación puede adaptarse rápidamente a ese residuo que ha mutado. Aunque esto nos situaría en un escenario más parecido a la de la vacuna de la gripe», añade.

En España, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, declaraba ayer con total seguridad que la vacuna que se administrará es también efectiva contra la nueva cepa.

Los virus mutan

¿Qué ha pasado con la mutación? Si usted fuera un virus, también haría todo lo posible por sobrevivir. Evolucionaría para adaptarse al entorno, por muy hostil que fuera. El SARS-CoV-2 es un virus de RNA que, pese a que no tiene la misma capacidad evolutiva del ViH, de la Hepatitis C o de la gripe, ha mutado ya cientos de veces desde que le conocemos. Pero los 17 cambios que ha introducido ahora en las letras con las que se escriben sus instrucciones para replicarse, el ARN, ha puesto al mundo en vilo.

Las razones son variadas. «Lo que distingue a esta cepa (Línea B117) de otras anteriores es que supone un gran número de cambios genéticos en la proteína S, que es la llave que usa el SARS-CoV-2 para abrir la puerta a las células de nuestro cuerpo y apoderarse de ellas. Tres de estas mutaciones tienen posibles efectos biológicos que ya se han descrito previamente. La más importante es la N501Y, que altera la parte más importante del pico, conocida como ‘dominio de unión’ al receptor. De este modo, le permite que se una mejor con los receptores ACE2 de nuestras células, haciéndolo más contagioso», explica Humberto Martín Brieba, catedrático de Microbiología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid.

Cautela actual

Hasta un 70% más contagiosa, según las declaraciones del primer ministro británico Boris Jonhson, que se basan en investigaciones preliminares sobre las que los científicos son aún muy cautelosos. «La cantidad de evidencia todavía es lamentablemente inadecuada para extraer opiniones fuertes o firmes sobre si el virus realmente ha aumentado la transmisión», ha señalado el profesor Jonathan Ball, virólogo de la Universidad de Nottingham.

Para Erik Volz, del Imperial College de Londres, es «demasiado pronto para decirlo pero, por lo que se ve hasta ahora, está creciendo más rápido de lo que creció (la variante anterior) y es importante estar atentos». Y las cifras no son muy halagüeñas.

La nueva cepa parece que ha podido incrementar la variable R (factor de reproducción del virus) entre 0,4 y 0,9 puntos, y está claro que va a convertirse en la dominante.

Se detectó por primera vez en septiembre, en noviembre ya era la causante de una cuarta parte de los casos en la ciudad de Londres y, para este mes de diciembre, estaba presente en casi dos tercios de los infectados que eran diagnosticados por las autoridades sanitarias.

«Se ha producido una combinación de factores que es, en sí, muy peligrosa. A las importantes mutaciones del virus presentes en esta nueva cepa se ha sumado que, durante esos meses, se habían relajado un poco las restricciones en el país, lo que ha ayudado a que se multipliquen los contagios», señala Estanislao Nistal, virólogo y microbiólogo de la Universidad CEU San Pablo. «Por eso la reacción del cierre de fronteras ha sido tan rápida. Una nueva cepa más contagiosa diseminándose por el mundo en una época como la Navidad, de desplazamientos y encuentros, sería una bomba de relojería», añade.