La nueva cepa siembra el terror: 1.500 muertes al día en Reino Unido

La respuesta del Gobierno es acelerar el proceso de vacunación pero no incidir en los confinamientos domiciliarios

Hace poco más de una semana, Inglaterra y Escocia decidieron apostar por un nuevo confinamiento ante el repunte alarmante de los contagios y fallecidos por coronavirus, disparado ante la irrupción de la nueva cepa del SARS-CoV-2, cuya propagación es mucho mas veloz. Un cierre que estaría «comenzando a hacer efecto», según el premier, Boris Johnson. Las cifras, sin embargo, continúan mostrando un horizonte bastante desalentador, ya que ayer se notificaba un nuevo récord, con 1.564 fallecidos en apenas 24 horas.

El confinamiento decretado la pasada semana no es tan estricto como el llevado a cabo durante la primera ola, y de ahí las críticas de Keir Starmer, líder laborista, que pide ampliar las restricciones, principalmente en Inglaterra, y acusa al primer ministro de reaccionar tarde.

Pero Boris Johnson rechaza, de momento, incrementar las prohibiciones y apunta a los problemas que causan este tipo de confinamientos. «Nadie puede dudar también de los serios problemas que han causado los cierres en la salud mental de la gente, los trabajos y los medios de vida», señaló el líder de los tories.

Donde sí tienen previsto incrementar las restricciones es en Escocia, cuyo Gobierno dispone de las competencias en materia de salud pública. A partir de este sábado, el servicio de compra online y recogida en las tiendas se verá muy reducido y solo podrá mantenerse para los productos esenciales, tales como ropa, calzado, material para bebés, artículos para el hogar o libros.

Además, la modalidad de «takeaway» también se verá afectada por la nueva normativa escocesa, que obligará a todos los clientes a permanecer en el exterior de los locales y estará prohibido el consumo de alcohol en la calle, por lo que no se podrán vender bebidas alcohólicas «para llevar». A pesar de estas nuevas restricciones, la situación en Escocia está lejos de ser la más preocupante de Reino Unido, con Inglaterra y especialmente Londres a la cabeza de las cifras. Actualmente hay 7.607 personas ingresadas por Covid-19 en los hospitales de la capital británica, incluyendo 1.085 con necesidad de respiradores. También se conocía ayer que desde el estallido de la pandemia, más de 10.000 personas han perdido la vida en Londres. Un avance preocupante el de la pandemia durante las últimas semanas en Reino Unido, que el Gobierno de Boris Johnson insiste en combatir a través de una campaña de vacunación rápida y enfocada a los más vulnerables. Según cifras oficiales, la primera dosis se ha administrado a más de 2,4 millones de personas, mientras que 412.000 ya han recibido la segunda.

El objetivo, anunciado por el Gobierno británico hace unos días sería lograr que para mediados de febrero la primera dosis se hubiera administrado ya a 15 millones de personas y con ello proteger principalmente a los más vulnerables y los trabajadores esenciales.

Para acelerar la vacunación y conseguir este objetivo, Reino Unido pretende dar un paso más a través de la instalación de centros de vacunación que permanezcan abiertos las 24 horas del día, los siete días de la semana. Un plan que será puesto en marcha una vez lo permita el suministro de vacunas, tal y como ha explicó Boris Johnson en su comparecencia este miércoles en el Parlamento.

El primer ministro regresaba a Westminster casi un mes después de su última intervención, envuelto además en una nueva polémica, después de que fuera visto el pasado fin de semana montando en bicicleta a 11 kilómetros de su residencia en pleno confinamiento.

Sin embargo, desde Downing Street se señaló pronto que el primer ministro se encontraba simplemente haciendo ejercicio, una de las actividades permitidas durante el confinamiento. La polémica surge, sin embargo, por el hecho de encontrarse a una distancia tan considerable de su residencia habitual y después de que el Gobierno insistiera en pedir a la población que permanezca en sus casas.