Las UCI llegan al límite: los enfermos críticos crecen un 78% en un mes

Los hospitales de Valencia, Cataluña y Castilla-La Mancha, al borde del colapso tras multiplicarse por más de dos los ingresos desde diciembre

Un sanitario del Hospital Miguel Servet de Zaragoza trabaja en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) dedicada a pacientes covid del centro hospitalario
Un sanitario del Hospital Miguel Servet de Zaragoza trabaja en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) dedicada a pacientes covid del centro hospitalarioJAVIER BELVEREFE

El aumento disparado de los contagios de Covid-19 en toda España está empujando a las unidades de cuidados intensivos (UCI) de la mayor parte de los hospitales del país a una situación límite que no se había visto desde la primera ola de la pandemia. Hasta el pasado martes atendían a 3.416 enfermos graves de coronavirus, un 77,9% más que apenas un mes antes, cuando se contabilizaban 1.920, y ayer la cifra se elevaba hasta los 3.583. Sin embargo, todo apunta a que lo peor está aún por llegar.

Muchos de los especialistas en medicina intensiva que trabajan en ellas consultados por este periódico creen que el verdadero impacto de la brusca expansión que ha experimentado el virus en esta tercera ola de la pandemia se dejará notar con especial intensidad durante los próximos días, sobre todo a partir de la semana que viene, para empezar a estabilizarse a principios de febrero si las medidas de contención surten efecto.

La situación será grave. De hecho, en numerosos centros la afluencia de enfermos infectados ha obligado a limitar ya la actividad ordinaria diagnóstica y quirúrgica que se venía realizando con pacientes de otras patologías desde la finalización de la primera ola. En el caso de Madrid, por ejemplo, los hospitales grandes ubicados en la capital resisten aún y la mantienen, pero los pequeños y los periféricos empiezan a verse afectados, aseguran varios especialistas que trabajan en dichas unidades. La situación en la autonomía gobernada por Isabel Díaz Ayuso no es, ni mucho menos, la peor. En otros territorios como la Comunidad Valenciana, Cataluña, Castilla-La Mancha y Baleares la presión asistencial en estos servicios ultracualificados resulta ya verdaderamente asfixiante.

En la primera, el porcentaje de ocupación de camas de críticos por pacientes Covid alcanzaba el martes el 53,8% y ayer subió hasta el 55,3%, con lo que apenas queda espacio para la atención de otras enfermedades diferentes de la Covid. En Cataluña, se elevaba a un 46,76%; en Castilla-La Mancha a un 43,38%, y ayer superó el 44%, y en Baleares a un 42,39%, rozando ya el miércoles el 44%. El incremento de enfermos ingresados en UCI no es fruto de hace pocos días, sino que se viene produciendo desde hace semanas, y no es uniforme en el conjunto del país.

El territorio en el que más ha crecido el porcentaje de enfermos Covid ingresados en estado crítico es Extremadura. El 18 de diciembre sus UCIS atendían 28. El martes asistían a 73, un 160,7% más, y ayer a 82, nueve más. Espectacular es también el incremento registrado en la Comunidad Valenciana, que ha pasado en este tiempo de tener 239 ingresados, a contabilizar 609, un 154,8% más. Ayer se elevaban ya a 636. En Castilla-La Mancha, la subida es del 143,5%, al pasar de 78 a 190 en apenas 30 días, y ayer el número había escalado hasta 198. El disparado aumento de pacientes graves que registran estas regiones choca con el descenso que se ha producido en otras de forma paralela.

Sorprendentemente, Asturias ha visto reducido el número de 81 a 61 en esos 30 días, lo que representa una caída del 24,7%. En Navarra, que se encontró en una situación límite a lo largo de la segunda ola, sin apenas espacio para atender a pacientes graves libres del virus, la bajada ha sido del 23,9%. De 21 pacientes ha pasado a los 16 del martes. Ambos territorios constituyen la excepción a una regla que viene marcada por el crecimiento de los contagios y, con él, de las hospitalizaciones.

De hecho, los centros sanitarios del país han pasado a atender más del doble de enfermos Covid-19. En concreto, un 115,4% más, al pasar de los 11.224 que se contabilizaban el 18 de diciembre a los 24.185 del 19 de enero. Ayer, los atendidos ascendían a 25.228- Una bomba de relojería que no miden en su justa dimensión las frías estadísticas del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias (CCAES) del Ministerio de Sanidad, en donde «sólo» se contabiliza una ocupación Covid del 19,95% en planta, frente a una mucho mayor, del 35,02%, en las UCI.

Las autonomía que más pacientes con coronavirus hospitalizados atiende es Cataluña, con 4.859, seguida de la Comunidad de Valencia, especialmente golpeada en este tercera oleada, con 4.655. En tercer lugar figura Madrid, que contabiliza 3.895. En este feudo, la inauguración del nuevo hospital de pandemias Isabel Zendal ha permitido aliviar de espacio a los hospitales convencionales, al disponer de capacidad para ingresar a alrededor de 1.000 enfermos con coronavirus si la situación lo requiere. Sin embargo, su impacto en la descongestión de las UCIS está siendo muy reducido hasta ahora, pues mantiene a menos de diez enfermos críticos desde su apertura. Algunos expertos y varias comunidades, como Madrid, creen que detrás de esta explosión de infecciones ha pesado más la expansión de la nueva cepa británica del virus, mucho más contagiosa, que los contactos mantenidos durante las navidades.

Una versión muy dudosa

Este periódico ya informó de que un informe del economista Frances Pujol, elaborado en base a los datos del propio Ministerio, desmontaba el argumento del director del CCAES, Fernando Simón, de que fue el 8 de enero cuando se produjo el giro copernicano, como consecuencia de los contactos sociales mantenidos por la población durante las navidades. Según sus datos, que contradicen la versión oficial del Ministerio de Sanidad, el repunte empezó a producirse en España antes de que empezaran las fiestas, no después.

¿Habrá un nuevo marzo? Aunque el número de contagios y la ocupación de UCIS ha superado los picos alcanzados a lo largo de la segunda ola de Covid, los intensivistas consultados por este periódico creen complicado que se llegue a alcanzar la situación vivida en los meses de marzo y abril, en pleno estallido de la pandemia en España. Coinciden con Simón en el sentido de que en unos días se alcanzará una «meseta» de contagios que reducirá algo la afluencia de pacientes a los hospitales, los ingresos y, con ello, la entrada en las UCIS. No obstante, remarcan que la situación es muy grave, y dan por hecho que se producirá un colapso sanitario en algunas partes de España, con independencia de que las medidas que están improvisando las autonomías, entre las que figuran los adelantos del toque de queda, el cierre de la hostelería y los confinamientos selectivos quirúrgicos por zonas o municipios, ofrezcan los resultados esperados en la contención del virus.

El pico de pacientes hospitalizados durante la segunda ola se alcanzó el 12 de noviembre, fecha en la que se contabilizaron 21.209. El de los ingresados en UCI se produjo unos días después, cuando se contabilizaron 3.116. Ambos han sido ya pulverizados.