El pesimista pronóstico de una de las expertas que asesoran en Alemania: “La carrera está perdida”

“Nunca conseguimos que se vacune a suficientes personas antes de que ataquen las nuevas variantes”

Una enfermera realiza un test covid
Una enfermera realiza un test covid FOTO: GUILLAUME HORCAJUELO EFE

La viróloga Melanie Brinkmann forma parte del equipo científico asesor de la canciller alemana, Angela Merkel y sus pronósticos sobre el avance de la pandemia de coronavirus, no son optimistas.

En una entrevista en Der Spiegel, la científica se reafirma en que todos los países tendrían que apostar por una estrategia “No Covid” con la que llegar a una incidencia a 7 días de 10 casos por cada 100.000 habitantes, objetivo que considera imposible de cumplir con las actuales medidas restrictivas.

Brinkmann ha sido muy crítica los planes de su gobierno: “Todos queremos salir de este maldito bloqueo. Pero, lamentablemente, la canciller Angela Merkel ha decidido tomar como horizonte los 50 casos. No tenemos ninguna posibilidad de avanzar en la pandemia con este objetivo”, dijo. De esta forma, anticipa, el país permanecerá en una especie de “bloqueo permanente”, porque las cifras volverán a subir inevitablemente después de cada pequeño éxito.

El inicio de la vacunación, que ya se ha completado, tampoco es motivo de tranquilidad para la científica. “Nunca conseguimos que se vacune a suficientes personas antes de que ataquen las nuevas variantes”, predijo Brinkmann,. “La carrera está perdida. Todo lo demás proviene de ilusiones, alimentadas por falsas promesas hechas por algunos políticos”.

La viróloga teme que en Semana Santa, tan pronto como se haya vacunado a gran parte del primer grupo de riesgo, las presiones para aliviar las medidas sean demasiado fuertes. “El virus se propagará a través de los grupos de edad más jóvenes, aún no vacunados, que no tienen inmunidad, y con una fuerza que uno ni siquiera puede imaginar”.

En su opinión, para controlar la pandemia no se necesitan medidas más duras, sino, aplicar las ya existentes de manera más estricta. Considera que hay que controlar mejor que todos las cumplan y subraya, “la cuarentena es la cuarentena, debe cumplirse a rajatabla y no salir para nada”.

Brinkmann indica que ″lo que aumenta exponencialmente también puede disminuir exponencialmente” y pone el ejemplo de una escayola: “Es como quitarse un yeso con una lentitud dolorosa, o con un golpe rápido y que desaparezca.

“Si esperamos otras cuatro semanas, las cosas pronto serán como en Londres, habrá una incidencia de miles y todos nos arrepentiremos”, advierte.