Sanidad se resiste a poner fecha al fin de las mascarillas

El ministerio condiciona la decisión al ritmo de vacunación y a que se llegue al 50% de la población inmunizada

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El Ministerio de Sanidad se resiste a poner fecha al fin de las mascarillas. Se esperaba que esta tarde la Comisión de Salud Pública avanzase al menos el escenario idóneo para poder eliminar su uso en espacios abiertos, dada la presión de algunas comunidades, pero tampoco hubo respuesta. El lunes, el director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, se limitó a decir que “estamos esperando el momento oportuno, será pronto, pero la fecha concreta no la podemos avanzar de ninguna manera”.

Sanidad quiere aguantar un poco más, al menos hasta que la cobertura de vacunación alcance el 50% de la población. Actualmente, según el último balance, el 45,8% tiene una dosis y el 27,4% la pauta completa. Desde Moncloa confían en que se cumplan los plazos de llegada de las dosis y ,se pueda alcanzar ese escenario a lo largo de julio. Según apuntan en Moncloa, en las últimas semanas se está haciendo un seguimiento de las previsiones de entrega de vacunas aún más cercano de lo habitual para asegurar que este no se interrumpe. Solo esta semana está previsto que se repartan entre las comunidades 3,5 millones de dosis: 1,3 millones de Pfizer que llegaron este lunes y a las que se se sumarán otros 1,1 millones este miércoles; 300.000 de Moderna que llegaron el sábado y tras otras 300.000 de esta marca que llegará el jueves o viernes. Janssen enviará 300.000 dosis el jueves y este martes estaba previsto que llegaran otras 400.000 de AstraZeneca.

Antes de comprometerse a fijar el día en que los ciudadanos podrán andar por la calle sin mascarilla, el Gobierno ve imprescindible asegurar un elevado porcentaje de inmunizados. Algo en lo que coincide con la Comunidad de Madrid, una de las regiones que se ha mostrado más prudente ante la posibilidad de empezar de retirar los cubrebocas. Ayer, de hecho, el consejero de Salud, Enrique Ruiz Escudero, incidió en esta idea. La retirada de la mascarilla, advirtió, debe ir “condicionada principalmente a la situación epidemiológica y por la vacunación”, que considera que todavía tiene que aumentar entre la población. “Si estuviésemos en el horizonte de 50% de la población diana, ya sería el momento de pensar en liberar a la población de la mascarilla en exteriores”, ha dicho Ruiz Escudero, que cree podría alcanzarse al finalizar junio. No obstante, desde Madrid quieren que la decisión se tome de manera “coordinada” con todas las regiones ya que la vacunación avanza de manera parecida en todo el territorio.

País Vasco y Galicia también llaman a la cautela. Ayer la consejera de Salud vasca, Gotzone Sagardui, descartó la relajación del uso de cubrebocas al menos de manera inmediata, remarcando que, de momento, no hay ninguna decisión al respecto”. Por su parte, el comité clínico que asesora a la Xunta de Galicia apuntó que todavía tiene que seguir avanzando la vacunación antes de pensar en retirar las mascarillas. “Les queda poco tiempo, pero aún tenemos que mantenerlas”, dijo el consejero, Julio García Comesaña. Sorprende el cambio de postura de la comunidad gallega, la primera que planteó, a mediados de mayo, el presidendir de estos elementos en julio. Es más, incluso apuntó la idea de hacer una desescalada por municipios, ya que muchas zonas rurales gallegas están en situación de nueva normalidad. Castilla-la Mancha también ha sido de las más insistentes y, al igual que Galicia, proyectó julio como fecha idónea para el fin de las mascarillas al aire libre. Posteriormente, otras regiones como Murcia, Baleares, Castilla y León y Aragón han ido solicitando al Ejecutivo un plan para poder liberar a los ciudadanos de los cubrebocas.

La mayoría de comunidades barajan julio como el mes en el que se podrá ir retirando su uso en entornos abiertos. “Todos estamos deseando quitarnos la mascarilla en exteriores y se ha demostrado que el exterior es un ambiente más seguro. Podríamos apostar por julio, pero tiene que ver con cómo avanzamos con la vacunación y cómo van las incidencias”, afirmó la presidenta de la Comunidad Foral, María Chivite en una entrevista en Radio Euskadi. Pero mientras Madrid, Galicia, País Vasco o Navarra prefieren esperar un poco más. Desde Cataluña urgen a su retirada inmediata. El lunes el nuevo consejero de salud catalán, Josep María Argimón, declaró que “ha llegado el momento de ir normalizando la vida, también en lo referente a la mascarilla, aunque sin olvidar que no ha terminado la pandemia”. También desde Valencia quieren que los ciudadanos no tengan que esperar para dejar se usarla al menos en playas y en espacios naturales. “Es hora de dar nuevos pasos”, defendió el presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig. Debe tenerse en cuenta que esta comunidad tiene una de las menores incidencias del país, inferior a 40 casos por 100.000. De igual manera, Murcia propondrá hoy en el Consejo Interterrotorial el fin de su obligatoriedad en espacios abiertos a partir del mes que viene.

Radicalmente en contra, dada su situación epidemiológica, está Andalucía. El consejero de Salud, Jesús Aguirre ha advertido de un ligero repunte en la tasa de incidencia, una de las más altas del país con 84 casos por cada cien mil habitantes y que los contagios se están produciendo por la relajación de las costumbres, entre ellas en el uso de las mascarillas, de la población no vacunada. Por eso ha defendido mantener este elemento, excepto en playas y situaciones muy puntuales, ya que “es lo que más nos previene además de las vacunas”.

El Consejo Interterritorial intentará buscar el consenso para una retirada uniforme en todo el territorio nacional. Pero para ello, primero deberá modificar el artículo 6 de la ley 2/2021. Lo más previsible es que la decisión se tome mediante otro decreto para cambiar el que está en vigor y que obliga al uso de mascarilla en todo espacio público abierto o cerrado, bajo multa de 100 euros.