Los tomates alertan al resto de la planta del ataque de insectos

Un estudio evidencia que los frutos se comunican con la planta, y no solo la planta con los frutos. Los hallazgos pueden ayudar a mejorar la calidad de la fruta o la resistencia a plagas

Los tomates envían señales al resto de la planta
Los tomates envían señales al resto de la planta FOTO: UNIVERSIDAD DE OXFORD UNIVERSIDAD DE OXFORD

Las plantas tienen multitud de vías de señalización químicas y hormonales, que generalmente se transmiten a través de la savia (el agua rica en nutrientes que se mueve a través de la planta).

En el caso de las frutas, los nutrientes fluyen exclusivamente a la fruta y ha habido poca investigación sobre si existe alguna comunicación en la dirección opuesta, es decir, de fruta a planta.

Un estudio reciente ha constatado que los frutos de un tipo de planta de tomate envían señales eléctricas al resto de la planta cuando son atacados por orugas.

“Por lo general, olvidamos que los frutos de una planta son partes vivas y semiautónomas de sus plantas madre, mucho más complejas de lo que pensamos actualmente. Dado que los frutos son parte de la planta, hechos de los mismos tejidos de las hojas y los tallos, ¿por qué no pueden comunicarse con la planta, informándole sobre lo que están experimentando, tal como lo hacen las hojas normales?”, dice la doctora Gabriela Niemeyer Reissig, de la Universidad Federal de Pelotas, Brasil, y primera autora del estudio.

En este sentido, Niemeyer y su equipo descubrieron que los frutos pueden compartir información importante, como los ataques de las orugas -un problema grave-, con el resto de la planta “y eso probablemente puede preparar a otras partes de la planta para el mismo ataque”.

La investigación se publicó en la revista “Frontiers in Sustainable Food Systems” y, según sus autores, entender cómo interactúa la planta con sus frutos y los frutos entre sí puede aportar ideas sobre cómo “manipular” esta comunicación para mejorar la calidad de la fruta, su resistencia a las plagas y su vida útil después de la cosecha.

Para probar la hipótesis de que los frutos se comunican mediante señales eléctricas, Niemeyer Reissig y sus colaboradores colocaron plantas de tomate en una jaula de Faraday con electrodos en los extremos de las ramas que conectan los frutos con la planta.

Luego midieron las respuestas eléctricas antes, durante y después de que los frutos fueran atacados por orugas “Helicoverpa armigera” durante 24 horas. El equipo también utilizó el aprendizaje automático para identificar patrones en las señales.

Los resultados mostraron “una clara diferencia” entre las señales antes y después del ataque. Se midieron, además, respuestas bioquímicas, como sustancias químicas defensivas como el peróxido de hidrógeno, en otras partes de la planta. y se observó que las defensas se activaban incluso en partes de la planta que estaban lejos del daño causado por las orugas.

Aunque los autores enfatizan que se trata de resultados preliminares, estas mediciones proporcionan “una visión global” de las señales eléctrica, en lugar de distinguir señales individuales con mayor precisión. 2Será interesante comprobar si este fenómeno es válido para otras especies, así como para diferentes tipos de amenazas”, indican.

La técnica también puede proporcionar enfoques nuevos, y posiblemente más respetuosos con el medio ambiente, para el control de insectos en la agricultura.

“Si estudios como el nuestro siguen avanzando y las técnicas de medición de señales eléctricas en entornos abiertos continúan mejorando, será posible detectar la infestación de plagas agrícolas con bastante antelación, lo que permitirá adoptar medidas de control menos agresivas y una gestión más precisa de los insectos”, explica Niemeyer Reissig.