¿Qué es más sano el vino o la cerveza?

Estos son los principales beneficios para la salud que ofrecen ambas bebidas.

Cerveza de El Rinconcillo, Sevilla
Cerveza de El Rinconcillo, SevillaAFP7 vía Europa Press AFP7 vía Europa Press

Cualquiera que conozca un poco la cultura española sabe que el vino y la cerveza son el rey y la reina de nuestras reuniones sociales. Se estima que cada español toma una media de 52 litros de cerveza por año y unos 27.8 litros en el caso del vino y, a excepción del café y el te, acaso el zumo, pocas bebidas en el mundo generan tanta división entre la población. Muchos son los enamorados de estos “zumos” de uva y cebada, tanto es así que son dos de las bebidas alcohólicas que más se consumen en todo el mundo, incluso por encima de muchos refrescos. Pero, obviando la subjetividad de sus sabores, ¿hay razones objetivas para elegir una u otra?

Lo primero que hay que tener claro es que, tanto bebidas como alimentos, se deben ingerir de forma controlada y no debemos abusar de nada. Más aún si se tiene en cuenta que la cerveza o el vino son bebidas alcohólicas con unos efectos secundarios nocivos para el organismo, por lo que reducir su consumo, aunque este sea moderado, siempre es una buena opción. Se recomienda no sobrepasar los 40 gramos al día, que son, aproximadamente, 400 ml de vino tinto para un hombre y 300 ml para una mujer. En el caso de la cerveza, esa cantidad de alcohol se traduce en 700 ml o 400 ml para hombres y mujeres respectivamente.

Uva o cebada

Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos escuchado que tomar una copa de vino al día puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardiacas, presión arterial y diabetes. Esto es así gracias a los “polifenoles”, un grupo de sustancias presentes en las plantas con una alta capacidad antioxidante que ayudan a combatir los radicales libres, reduciendo así el riesgo de padecer cánceres o enfermedades neurológicas. Además, el consumo moderado de vino ayuda a metabolizar el colesterol de forma más efectiva.

Por su parte, la cerveza es rica en vitaminas B1, B3 y B6, ácido fólico, magnesio y potasio. Según la Asociación Americana del Corazón, la fibra soluble que contiene puede ayudar a reducir el colesterol “malo”. Además, las cervezas con mucho lúpulo son ricas en fitoquímicos, un compuesto que ayuda a reducir el riesgo de desarrollar piedras en el riñón. Por último, respecto al aumento de peso por su ingesta, la creencia de que esta bebida engorda es errónea, el problema es que cuando se bebe cerveza se consume más cantidad de líquido, pero existen pequeñas diferencia calóricas, 100 ml de cerveza rondan las 50 calorías, 70 en el caso del vino.

Veredicto

Aunque el vino cuenta con una gran capacidad antioxidante y reduce el riesgo de varias enfermedades, no cuenta con la ventaja de la cerveza de aportar una gran cantidad proteínas y minerales, así que es menos relevante a nivel alimenticio. Por lo que, indistintamente de la elección, lo importante es que se disfrute de ella con moderación para aprovechar todos los beneficios que ofrecen.