El volcán provoca que el aire ya sea tóxico para los enfermos en La Palma

Las autoridades recomiendan usar mascarilla FFP2 a las personas inmunodeprimidas y no salir de casa. La isla registra el mayor terremoto hasta ahora, y la colada se bifurca y pone en peligro una conocida playa

Las altas tasas de emisión de dióxido de azufre (SO2) indican que la finalización del proceso eruptivo no está cerca de terminar, según informaciones del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan). Dichas mediciones han sido realizadas desde el mar mediante sensores ópticos remotos en una patrullera de la Guardia Civil. Se ha podido estimar que la emisión del dióxido de azufre a la atmósfera por este proceso eruptivo durante el día de ayer fue de 13.100 toneladas.

Varios vecinos de la zona afectada por la erupción volcánica han asegurado que la comarca ha amanecido con un evidente olor a «huevo podrido», sensación que dejan las altas emisiones de dióxido de SO2. El miércoles, el Comité Director del Pevolca y el Comité Científico ya habían alertado en la rueda de prensa sobre el empeoramiento de las condiciones meteorológicas y sobre la posible llegada de la nube de ceniza a otras zonas de la isla. La calidad del aire es menor que ayer, «tal como se preveía», apunta un técnico del Comité Científico, que añade que no afecta a las personas, salvo que tengan el sistema inmunológico débil, las cuales deberán usar mascarilla FFP2. Además, en dichos casos, se les recomienda no salir de casa.

Durante la mañana de hoy se ha registrado el mayor terremoto sentido por la población desde el inicio del proceso eruptivo, de magnitud 4,3. Los expertos llaman a la calma, puesto que el sismo se localiza a 35 kilómetros de profundidad y, al no registrarse deformación en el terreno, «no hay motivo de preocupación», declaró un técnico del Comité Científico.

La red de vigilancia volcánica de seguimiento 24 horas del Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha detectado en las últimas 24 horas casi un centenar de terremotos de magnitudes que van desde 2,4 hasta 3,9, muchos de ellos sentidos por la población. Estos terremotos bajo la dorsal volcánica de Cumbre Vieja dan continuidad al enjambre sísmico que acompaña la erupción de La Palma desde hace días.

Desde el Comité Científico apuntan que las condiciones meteorológicas se mantendrán hasta el sábado y afectarán a la operatividad del aeropuerto de La Palma, razón por la que la aerolínea Binter ha confirmado que continúa paralizada su operativa con la isla de La Palma hasta hoy al mediodía.

El Comité Director del Plan de Emergencia Volcánica de Canarias (Pevolca) confirma que la colada continúa fluyendo por la vía principal sin evidenciar aumento de la anchura ni nuevas lenguas. En total, hay 431,2 hectáreas de superficie y 26,47 kilómetros de carretera afectados, la mayoría en el municipio de Los Llanos de Aridane.

El director técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende, confirma que la cifra de alojados en un hotel de La Palma asciende a 219 personas. Hasta el día de hoy, el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) ha abonado 3,6 millones de euros a asegurados afectados por la erupción. Los pagos corresponden a diecisiete viviendas y a un establecimiento mercantil que han sido destruidos por la lava.

La nueva «isla baja» o fajana continúa recibiendo lava a través de un tubo volcánico que abarca desde el mismo cono hasta el mar, según afirma la portavoz del Comité Científico, María José Blanco, en representación del Instituto Geográfico Nacional (IGN). Esto supone una buena noticia, ya que al desplazarse la lava por ese caudal no afecta a más viviendas y terrenos. La presencia de este tubo volcánico impide, al menos por ahora, que la lava haga daño en los laterales de la colada consolidada. Por su parte, la colada principal sufre una bifurcación en la zona cercana a la costa. Este nuevo brazo arrasa más fincas plataneras y algunas viviendas y amenaza con la desaparición de la tan conocida playa de Los Guirres. La Playa Nueva o de Los Guirres mide unos 500 metros de largo.