El microondas: cómo se inventó, cuáles son los mejores y cuatro usos que no conocías

Este pequeño aparato se ha convertido en uno de los elementos más indispensables de la cocina moderna en apenas 75 años de historia

Comida recién salida del horno (microondas)
Comida recién salida del microondas FOTO: Bestwattage Creative Commons

Hoy en día, existen multitud de electrodomésticos con los que podemos hacer de la cocina una práctica más cómoda y sencilla. Muchos de ellos son prescindibles, pues podemos realizar esa labor de otras formas, aunque eso conlleve más tiempo de elaboración. Pero si hay elementos en la cocina que son imprescindibles, sin contar la nevera y la vitrocerámica, es sin duda el microondas. Y, aunque este sea un modelo sin grill, el más sencillo, es perfectamente capaz de calentar y descongelar todo tipo de alimentos, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Y lo mejor es que no hace falta gastar más de 50 euros en él, como es el caso de los dos mejores microondas según el último análisis realizado por la organización.

Un invento accidental

Este aparato fue inventado por Percy Spencer en el año 1945. Se trataba de un científico que estaba investigando diferentes formas de mejorar el funcionamiento del radar para una empresa llamada “Raytheon”. Sin embargo, la conclusión a la que llegó una mañana cualquiera, no se la podía esperar de ninguna de las maneras. Un día mientras se encontraba trabajando rodeado de magnetrones, unos dispositivos que transforman la energía eléctrica en microondas electromagnéticas, vio frustrado su refrigerio al percatarse que la barra de chocolate que llevaba en su bolsillo, cuando se acercaba al magnetrón, se calentaba y, posteriormente, se derretía. Al observar este hecho, Percy Spencer comenzó a probar qué sucedía si acercaba otros alimentos a la zona del magnetón. Así, decidió realizar un experimento con un huevo y un cuenco de maíz. La consecuencia es la que todos conocemos. El huevo se cocinó a la perfección y el maíz se convirtió en palomitas. Sin pretenderlo, Percy Spencer había descubierto que la exposición a microondas electromagnéticas de baja intensidad calentaba los alimentos. Meses después fabricó el primer modelo y en 1947 se comercializaron al público.

Los mejores según la OCU

En general, la mayoría de los aparatos sin grill ofrecen buenas prestaciones. Suelen ser modelos analógicos, con dos mandos, uno para regular el tiempo y otro para elegir la potencia de funcionamiento. Si se busca un microondas con grill y mandos digitales, el precio se incrementa, aunque según el comparador de OCU, es posible encontrar aparatos por menos de 80 euros.

Cecotec Proclean 2010-0158: con un precio que oscilan entre los 49 y 53 euros y una potencia de 1.385 W (700 W de salida), destaca por sus grandes prestaciones, tanto para calentar como para descongelar la comida. En su contra, la limitada visibilidad a través de la puerta.

Orbegozo MI 2115: cuyo precio está comprendido entre los 43 y 58 euros y cuya potencia es 1.230 W (700 W de salida). Cuenta con unos buenos resultados en materia de calentamiento y descongelación, en facilidad de uso y en ruido. Como puntos débiles cabe destacar que no es de los modelos más rápidos y la apertura de la puerta no resulta cómoda para personas con movilidad reducida.

En cualquier caso, antes de adquirir un microondas conviene comprobar su capacidad real, ya que suele ser bastante inferior a la anunciada. En cuanto a la potencia, bastan 700 W de salida (entre 1.200 y 1.400 W de potencia eléctrica), aunque cuanto mayor sea, más rápido será. En cualquier caso, su consumo suele ser bastante comedido: 10 minutos de uso diario equivaldría a menos de 2 euros mensuales; si, además, cada semana se cocina al vapor una vez y se calientan dos platos precocinados, el coste sube a 3 euros al mes.

Por último, OCU advierte que algunos alimentos o recipientes no son aptos para el microondas. Por ejemplo, las bolsas de papel, plástico o poliestireno no aptas para microondas pueden incendiarse, fundirse o contaminar el alimento.

Sus desconocidos usos

Aunque todos conocemos sus principales funciones, existen prácticas que pueden hacer de determinadas labores una experiencia mucho más sencilla. Como en el caso de los ajos, en varias ocasiones nos habremos desesperado a la hora de intentar pelarlos, pues bien, el microondas nos puede ayudar. Coloca una cabeza de ajo en un plato durante 20 segundos a potencia media, o coloca los dientes individuales en un paño de cocina durante 10 segundos a máxima potencia. En ambos casos ahorrará tiempo porque la piel se desprenderá más fácilmente. Otro de sus curiosos usos es a modo de desinfectante, especialmente en las tablas de cortar. Después de lavarla de manera correcta, debemos frotar medio limón por la parte que es utilizada habitualmente. Posteriormente, debemos calentarla en el microondas a máxima potencia durante un minuto y la tabla de cortar se desinfectará. Se puede hacer lo mismo con los juguetes de los niños. Asimismo, podemos utilizarlo para revitalizar una máscara de pestañas que con el paso del tiempo se ha secado. Para ello, colóquela en un vaso de agua en el microondas durante no más de medio minuto, a máxima potencia. Por último, también puede servir para tostar frutos secos o especias. Basta con introducirlos durante unos quince segundos a máxima potencia y, si es necesario, repetir el procedimiento hasta conseguir el sabor deseado.