Las lenguas de lava se vuelven más amenazantes al variar de dirección

El magma va cambiando la orografía de la zona en minutos y se hace imprevisible

Las coladas situadas más al norte siguen amenazando el barrio de La Laguna, pero a paso muy lento. El aporte de lava es menor en las últimas 24 horas, pero por ahora no hay datos que hagan presagiar que pueda llegar a pararse, mientras sigue acumulando destrucción y ha devorado 60 inmuebles solo en este barrio. Los expertos no se atreven a pronosticar qué va a suceder, aunque hay quienes señalan que la erupción podría durar aún varios días más.

Los científicos prevén la unión con la colada situada un poco más al sur, entre las dos montañas de Todoque y La Laguna, pero no ha llegado aún a este punto.

La colada 7, denominada así por la Unidad Militar de Emergencias (UME) en función del orden cronológico en el que han surgido, lleva varios días a punto de llegar al mar y continúa recibiendo algo de aporte, pero mínimo. Sigue prácticamente en el mismo lugar, manteniéndose a unos 100 metros del mar.

Sin embargo, «las dos coladas que crecieron mucho en aporte son las de La Laguna», que han terminado por unirse y van en dirección suroeste, «a pasar por debajo de la montaña de La Laguna», según ha explicado el Comité Director del Plan de Emergencia Volcánica (Pevolca). «El problema que podemos tener es que salte hacia la próxima cuenca y baje por la carretera hacia la costa», lamentó, ya que «las coladas van cortando las vaguadas convirtiendo la topografía de la isla en un plano totalmente distinto al que había. Eso hace que aumente hacia el norte», ha concretado el director del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende.

Por su parte, la portavoz científica del Pevolca, María José Blanco, ha señalado que el flujo principal de las coladas de lava discurre por el flanco norte, bajando por la parte norte de las coladas primigenias, siguiendo trayectorias hacia el oeste y noroeste. Y ha Indicado además que a la salida del centro de emisión, el flujo se concentra en un canal lávico escalonado. Su taponamiento momentáneo y las oscilaciones del caudal lávico originan desbordamientos puntuales que forman coladas efímeras que se derraman lateralmente sobre el cono principal y coladas previas.

Los expertos llaman la atención a toda la población ante la previsión de lluvias durante el fin de semana y aconsejan que aquellos que puedan limpien los tejados, ya que con el agua la ceniza depositada en las casas cogería peso y podría provocar derrumbes. También se pueden producir escorrentías.

Los científicos apuntan que la sismicidad continúa localizándose, principalmente, a profundidades de entre 10 y 15 kilómetros. Esta sismicidad ha aumentado en su frecuencia. Se registran también terremotos situados a profundidades superiores a 20 kilómetros, que en las últimas horas siguen teniendo una elevada magnitud, aunque con menor frecuencia.

Se mantienen los valores altos de la amplitud de la señal de tremor, con pulsos de intensificación. La magnitud máxima observada ha sido 4.4 mbLg de un evento a 38 km de profundidad, con intensidad IV EMS. La sismicidad registrada a grandes profundidades muestra un proceso de decrecimiento y se enmarca en el mismo proceso eruptivo actual. No se registra sismicidad superficial significativa. El nivel de sismicidad actual sigue indicando que es posible que se produzcan más sismos sentidos, pudiendo alcanzarse intensidades VI (EMS) y originar pequeños derrumbes en zonas de pendiente.

La deformación muestra un patrón de estabilidad en el entorno del centro eruptivo y una ligera deflación regional de origen profundo detectada en las estaciones más alejadas del centro eruptivo.

Las últimas personas evacuadas tienen alojamiento. De ellas, 359 están en el hotel de Fuencaliente y 56 en un hotel del municipio de Los Llanos de Aridane. Además, el Pevolca aporta un nuevo dato hoy sobre el alojamiento de las personas dependientes en las que 46 personas están atendidas en centros sociosanitarios, seis de ellas en el Hospital de Dolores adscrito al Cabildo Insular de La Palma.

Según los datos del Catastro del 21 de octubre, de 1.280 edificaciones afectadas, 1.030 son de uso residencial, 132 de uso agrícola, 64 de uso industrial, 64 de uso industrial, 29 son construcciones de ocio y hostelería, 11 de uso público y 14 de otro tipo.