Garzón indigna a la industria alimentaria por su cacería a los bollos

Prohibirá desde 2022 la publicidad a menores de 16 años de alimentos y bebidas no saludables

Las asociaciones del sector de la alimentación no quieren tragar con la dieta obligatoria que quiere imponer a los niños el ministro de Consumo, Alberto Garzón, que ayer anunció que el Gobierno prohibirá la publicidad de alimentos no saludables en horario infantil, en concreto para menores de 16 años. Será en 2022, “lo antes posible” y mediante un real decreto que servirá para regular este aspecto y para el que ya se han iniciado los trámites.

Según Garzón, el sistema de autorregulación que lleva vigente desde 2005 se ha mostrado “insuficiente”. Como argumentos, ha hecho referencia a los datos del Informe Aladino, de 2019, que indican “niveles alarmantes” de sobrepeso (23,3%) y de obesidad (17%) entre los niños de 6 a 9 años en España.

La publicidad, a su juicio, es la principal responsable, algo que el sector considera “injusto y falso”, ya que en la obesidad también están implicados otros factores como el sedentarismo o el estilo de vida poco saludable. La regulación no afectará solo a la televisión, sino también a medios escritos, radio, internet, cine, redes sociales y aplicaciones que estén dirigidas a este público.

Para establecer qué publicidad prohibir y cuál no, Consumo ha optado por aplicar los criterios de medición de perfiles nutricionales de la OMS. Así, la normativa afectará a cinco categorías de productos, independientemente del contenido de nutrientes. La primera es la de confitería de chocolate y azúcar, barritas energéticas y coberturas dulces y postres. Le sigue el grupo de alimentos que incluye pasteles, galletas dulces y demás productos de pastelería. Tampoco se podrán anunciar otras tres categorías que conforman los zumos, las bebidas energéticas y los helados.

Un “suma y sigue”

El anuncio de la regulación ha caído como un jarro de agua fría en el sector. La Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) y otras asociaciones de la cadena alimentaria han mostrado su sorpresa e indignación ante lo que consideran un ataque “gratuito e injustificado” y una decisión tomada sin consenso alguno, “cuando se lleva más de un año trabajando con dicho Ministerio para actualizar los códigos de actuación sobre publicidad hacia niños”.

No es la primera vez que Garzón se grajea la enemistad del sector alimentario. Su campaña- y posterior alegato en Twitter- en contra del consumo de carne, fue extensamente criticada por exagerada, tendenciosa y plagada de afirmaciones falsas, además de ser un ataque directo e indiscriminado a uno de los sectores estratégicos claves de la economía nacional. Diversas asociaciones pidieron en ese momento su cese inmediato si no rectificaba sus argumentos, que contradecían a la FAO.