El investigador Stavros Meletlidis que ya avisó de la erupción del volcán fija ahora cuándo se estabilizará

El geólogo del Instituto Geográfico Nacional considera que esta séptima semana de erupción volcánica es clave

Erupción del volcán de La Palma
Erupción del volcán de La Palma FOTO: Emilio Morenatti AP

¿Cuándo se podrá saber que el final de la erupción está cerca? Para el griego Stavros Meletlidis, investigador del Instituto Geográfico Nacional (IGN), esta séptima semana de erupción volcánica es clave.

Fue el hombre que estaba al frente de la red de alerta en La Palma cuando todos los datos señalaron el desenlace. Cuatro días antes, el Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca), del que el IGN forma parte, avisó de que la erupción podría ocurrir y ocurrió.

El vulcanólogo explica al programa Espejo Público de Antena 3 que durante los últimos días se están sucediendo cambios tan seguidos, que pueden permiten a los expertos profundizar sobre el comportamiento del volcán y ver hasta dónde puede llegar.

Meletlidis pone el ejemplo de antes de la erupción del Cumbre Vieja, cuando todos los indicadores (emisión de dióxido de azufre, sismicidad y deformación) decían que se iba a iniciar. “Si ahora esos indicadores fueran favorables podrían afirmar que el Cumbre Vieja empieza a estabilizarse”, explica.

Hay tres factores clave que permitirán saber a los técnicos el tiempo de erupción que le puede quedar al volcán.

Por un lado, la emisión de dióxido de azufre (SO2) asociado al penacho volcánico ha continuado mostrando una tendencia descendente durante los últimos 7 días, registrándose en el día de ayer un valor de 4.990 toneladas diarias, cuando hace una semana se alcanzaban 52.000 toneladas.

En lo que se refiere a la sismicidad, otro de los factores clave, aunque se sigan percibiendo terremotos sentidos, siguen en disminución sus episodios, especialmente en profundidad, siendo ésta una tendencia que también viene repitiéndose en la última semana.

Respecto a las deformaciones registradas por el empuje del magma en la corteza de la isla, sigue el mismo escenario en las estaciones próximas al centro eruptivo, donde se registra estabilidad, y en las estaciones más elevadas continúa una ligera deflación de carácter regional.

Para Meletlidis, que ya se siente un palmero más, “lo importante no es saber cuándo va a parar el volcán sino saber qué va a pasar hasta que pare”, indica apuntando a que aunque sería deseable que no llegara a las Navidades, por su terrible poder de destrucción, hay que esperar los datos.