El tubo lávico del volcán de La Palma da signos de inestabilidad al sufrir un taponamiento

La lava sigue sigue llegando hasta la nueva fajana de la playa de Los Guirres que ya se ha fusionado con la que se generó con la erupción del volcán de San Juan, en 1949

Un río de magma discurre por la fajana creada por la erupción del volcán Cumbre Vieja.
Un río de magma discurre por la fajana creada por la erupción del volcán Cumbre Vieja. FOTO: Jesús Diges EFE

La nueva fajana formada en la playa de Los Guirres, al sur de la anterior, continúa su crecimiento. La lava que baja hasta la costa sigue el curso de los canales abiertos sobre coladas antiguas o a través de tubos volcánicos, que se han ido formando desde que el pasado 19 de septiembre se iniciara el proceso de la erupción.

Estos tubos lávicos son claves, ya que estos conductos hacen que la lava fluya por una especie de tobogán cerrado, sin peligro de que se salga de su cauce y amplíe la destrucción en la isla.

El vulcanólogo del CSIC Vicente Soler ha informado en un tuit de que en las últimas horas el tubo lávico activo en este momento “ha dado los primeros síntomas de inestabilidad al sufrir un taponamiento”.

Soler explica que el bloqueo del canal de lava ha producido un desbordamiento pero no ha impedido que los ríos de material volcánico sigan llegando hasta la fajana.

Este delta lávico ya ha sepultado por completo la playa, creando densas columnas de vapor de agua y gases, y se ha fusionado con la fajana del volcán de San Juan, al sur, en la zona conocida como Las Hoyas.

La nueva fajana está dejando imágenes desde el mar como el cruce de su columna de humo con la del volcán, que en el día de ayer alcanzó los 2.500 metros.

Cruce de la columna de humo de la nueva fajana creada en la playa de Los Guirres con la del volcán
Cruce de la columna de humo de la nueva fajana creada en la playa de Los Guirres con la del volcán FOTO: MINISTERIO DE TRANSPORTES, MOVILIDAD Y A. URBANA MINISTERIO DE TRANSPORTES, MOVIL

Según informa el Cabildo de La Palma, la lava sigue fluyendo hacia el sur de la montaña de Todoque y en las últimas horas se ha registrado un nuevo derrame en paralelo a esta segunda la fajana de Los Guirres, que ya ha sepultado el chiringuito de la playa que había en la zona y avanza por unos invernaderos que hay en la zona.

En su última actualización, el Instituto Geológico y Minero cifra en unas 35,9 hectáreas la superficie de las dos fajanas que se han creado al llegar la lava del volcán al océano en dos puntos de la costa: una el 29 de septiembre y la otra el pasado miércoles.

Qué son los tubos lávicos

Los tubos de lava, o tubos volcánicos, son cuevas volcánicas, usualmente con forma de túneles, formados en el interior de coladas lávicas. Pueden adquirir una estructura simple de tubo lineal, o llegar a formar complejas redes de ramales interconectados, también a distintos niveles y con dimensiones que abarcan desde unos pocos centímetros hasta varias decenas de metros.

Se trata de un tipo de cueva muy común, pues el mecanismo de su formación es frecuente en la mayoría de coladas de lava. Esta especie de tubería, al llevar el magma bajo tierra, podría reducir la devastación de las coladas en la superficie.

Así se forman los tubos lávicos

Si una erupción volcánica emite una colada de lava lo suficientemente fluida que recorre un terreno de pendiente moderada, durante un cierto período, la superficie de dicha colada, al entrar en contacto con el aire (que está mucho más frío) se solidifica creando un excelente aislante térmico para que el flujo de lava líquida pueda mantener su temperatura en el subsuelo.

Esto es un mecanismo muy corriente en la mayoría de coladas basálticas, y permite a la lava alcanzar distancias elevadas, llegando incluso a desaguar en el mar habiendo fluido únicamente por el interior del tubo.

La costra de lava solidificada en contacto con el aire exterior se convertirá en el techo del tubo volcánico, cuyo espacio aéreo se irá creando conforme disminuya el volumen del flujo lávico. Poco a poco, el aporte de lava desciende y se empieza a formar la cavidad entre el techo sólido y el río incandescente.

Dependiendo del tiempo que esté activo el tubo, este adquirirá mayores dimensiones internas y complejidad morfológica, pudiendo formar una sola galería o verdaderos laberintos de redes interconectadas, con dimensiones desde unos pocos centímetros hasta decenas de metros de altura.