Viajes

Cómo era Gorgona, la isla-presidio de la que muy pocos consiguieron salir con vida

Lejos de las miradas del público, los convictos quedaron a merced de unos guardias despiadados, de una naturaleza asesina y de los criminales más peligrosos del país

Cartel explicativo de la prisión de la Isla Gorgona| Fuente: humboldt.org.co
Cartel explicativo de la prisión de la Isla Gorgona| Fuente: humboldt.org.co FOTO: La Razón (Custom Credit)

Según cuentan las crónicas, en el año 1527, Francisco de Pizarro y los Trece de la Fama buscaron refugio en una isla situada a unos 35 km al oeste de la actual Colombia. Aquella isla había sido descubierta un año antes por el piloto Bartolomé Ruíz, durante una expedición ordenada por el mismo Pizarro.

En un primer momento, fue bautizada con el nombre de “San Felipe”, pero después de pasar en aquel infierno siete largos meses y después de ver como más de 80 de sus hombres morían por las picaduras de serpiente, a Pizarro no le quedo otra que cambiarle el nombre por algo más ilustrativo: “Gorgona”... una referencia a las medusas de la mitología griega, que tenían serpientes en la cabeza en lugar de pelo.

Imagen de la Isla Gorgona | Fuente: RRSS del Parque Nacional Gorgona
Imagen de la Isla Gorgona | Fuente: RRSS del Parque Nacional Gorgona FOTO: La Razón (Custom Credit)

Los títulos de propiedad de esta pequeña isla de 9 km de longitud y 2,5 de ancho, fueron pasando de mano en mano hasta que, en el año 1960, el presidente de Colombia Alberto Lleras Camargo (1958-1962) se apropió de ella. Desde aquel momento, el islote pasaría a ser una prisión de máxima seguridad. 23 años después, en el 1984, el presidente Belisario Betancourt decidió clausurarla definitivamente por las continuas denuncias de violación de los derechos humanos que tenían lugar en el presidio.

A día de hoy, la isla está inscrita en la lista verde de áreas protegidas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, ya que alberga más de 500 variedades autóctonas de plantas, 380 especies de peces y 167 de pájaros. Los turistas se agolpan en el islote para visitar el Parque Nacional Gorgona y para bucear en sus aguas cristalinas... donde pueden contemplar de primera mano el espectáculo que dan las ballenas jorobadas de sus costas.

Mapa de la Isla Gorgona, Colombia
Mapa de la Isla Gorgona, Colombia FOTO: La Razón (Custom Credit)

De lo que fue la prisión de máxima seguridad solo quedan los muros devorados por la selva y unos cuantos testimonios de lo que allí se vivió:

¿Cómo se vivía en la Gorgona?

El presidio fue hogar de miles de convictos, que lejos de las miradas del público, estaban hacinados en dos hectáreas de terreno... donde quedaron a merced de unos guardias despiadados, de una naturaleza asesina y de los criminales más peligrosos del país. Perdían su identificación personal nada más entrar y, a cambio, se les asignaba un número de identificación... y a partir de aquel momento, cualquier cosa era posible.

Torturas, maltratos, alimentos infectados... a mi llegada, Gorgona era un infierno”, explicaba durante una entrevista con la AFP el último director de la prisión, el mayor Miguel Darío López, que comenzó su labor en 1981, 9 años antes de su clausura definitiva.

Panorámica del penal de la Isla Gorgona | Fuente: "Gorgona: La isla Maldita"
Panorámica del penal de la Isla Gorgona | Fuente: "Gorgona: La isla Maldita" FOTO: La Razón (Custom Credit)

Durante su gestión, asegura el mayor, se creó un “comité de derechos humanos” (...) “Se mejoró la alimentación, se le enseñó a algunos presos a pescar. Las visitas aumentaron”. “A través de la música, la pintura e incluso el latín, conseguimos calmar a los reclusos, enseñarles a perdonar”, dice López, mostrando una cicatriz en la palma de la mano, recuerdo de una pelea con cuchillos que intentó detener. “Con la ayuda de sacerdotes franciscanos y pastores evangélicos, trabajamos para resocializar a los presos”, recuerda.

Corazón de Jesús Aguiño, un hombre de 57 años que organiza visitas turísticas por las ruinas de la prisión, explica que “la prisión se construyó siguiendo el modelo de los campos nazis”. Tres o cuatro patios, cada uno con dormitorios propios, y un pasillo que conducía al cuarto de castigos.

Celdas de la antigua prisión de la Isla Gorgona | Fuente: humboldt.org.co
Celdas de la antigua prisión de la Isla Gorgona | Fuente: humboldt.org.co FOTO: La Razón (Custom Credit)

El castigo más temido era el del “cilindro”: un hueco de 80 cm de ancho donde el preso era obligado a permanecer de pie durante días sin moverse, sumergido hasta el cuello en agua de lluvia mezclada con excrementos. Los cilindros no tenían techo, así que, cuando los guardias les daban la comida desde arriba, casi irremediablemente se mezclaban con las heces.

El antiguo director de la prisión explica que “también hubo tortura por hambre. A los detenidos sólo se les permitía comer papas y un poco de arroz. A veces serpiente casi cruda”. La situación era tan desesperada que los convictos “lloraban a menudo. Todos tenían problemas mentales. Se mataban entre ellos con cuchillas caseras o se estrangulaban con un trapo”. Y “los guardias eran ladrones, corruptos, se vengaban de los prisioneros”... “Eran las costumbres de la tropa, añade.

Pabellones carcelarios abandonados en la Isla de Gorgona | Fuente:  humboldt.org.co
Pabellones carcelarios abandonados en la Isla de Gorgona | Fuente: humboldt.org.co FOTO: La Razón (Custom Credit)

Y es que, según explica el guía turístico, los 120 guardias reinaban a sus anchas. “Hay muchas leyendas sobre Gorgona” (...) “La mayoría son inverificables”, pero “lo que sí es cierto es que era un lugar de castigo y sufrimiento terrible, resume.

Cuando de se le preguntó por cuántos hombres murieron realmente en la Gorgona, Corazón de Jesús responde: “nadie lo sabe realmente. Pero los homicidios eran la principal causa de muerte, responde Corazón.

Los que consiguieron escapar

Como es lógico y comprensible, las fantasías de fugarse de aquel infierno eran comunes. Pero además de los problemas que enfrenta cualquier preso para escapar de cualquier cárcel normal, los convictos de la Gorgona tenían que enfrentar otras muchas dificultades antes de completar su hazaña: además de lidiar con las enfermedades tropicales y las serpientes letales de la selva, tenían que lidiar con unos guardias desbocados y con los muchos peligros del mar:las playas estaban infestadas de tiburones y barracudas”, explica el ex director de la prisión de máxima seguridad... “¡Eso no es una leyenda!”, insiste.

Debido a sus abundantes serpientes, la isla recibe el nombre Gorgona | Fuente: humboldt.org.co
Debido a sus abundantes serpientes, la isla recibe el nombre Gorgona | Fuente: humboldt.org.co FOTO: La Razón (Custom Credit)

Durante los 23 años en los que la prisión estuvo en pie, se presentaron 25 intentos de fuga (debieron ser muchos más). “Era muy difícil escapar, cinco o seis lo consiguieron”, sostiene Corazón. La mayoría de los fugitivos eran recogidos por los barcos que pasaban por allí y reubicados.

Entre ellos estaba Eduardo Muñetón Tamayo, el “Papillón colombiano, que se fugó en 1969 y fue recapturado tres años después; o también Daniel Camargo Barbosa, aliasel sádico del charquito, que era un asesino en serie que se evadió en el año 1984, y que fue dado por muerto en el mar... pero que fue recapturado en Ecuador unos meses después.

Cuando se clausuró la cárcel, encontraron una inscripción tallada en la pared que decía: “hubiera preferido una mordida de serpiente”.