¿Hasta cuando durará la escalada de contagios?: Los expertos avanzan que acabará pronto

La velocidad de transmisión, habilidad para evitar los anticuerpos y la facilidad para replicarse hance que número de contagios aumente día a día. Desde el pasado jueves 214.000 positivos más

Varias personas esperan la cola para hacerse test Covid-19 en el Hospital de Alcorcón
Varias personas esperan la cola para hacerse test Covid-19 en el Hospital de Alcorcón FOTO: Alberto Ortega Europa Press

La variante Ómicron está haciendo estragos en la población, algunos hospitales y los centros de salud están colapsados por la cantidad de pacientes que acuden a realizarse una prueba diagnóstica después de la aparición de los primeros síntomas. Y así lo reflejan los datos del Ministerio de Sanidad. La tasa de incidencia acumulada se ha disparado a 1.206 casos por cada 100.000 habitantes, una cifra nunca vista antes en la pandemia, con 214.000 positivos desde el pasado jueves. Muchas empresas han mandado a sus trabajadores a casa durante las para evitar más contagios.

A diferencia de las Urgencias, los ingresos hospitalarios todavía no han llegado al límite, aunque con un incremento tan notable de los casos hace que las camas se vayan ocupando poco a poco. Los ingresados rozan el 8 por ciento de la ocupación y el 19 por ciento en el caso de las UCIs. El personal sanitario es el que más lo está notando porque a pesar de estar protegidos, no están logrando escapar a Ómicron y en algunos centros médicos comienzan a escasear los profesionales.

Las vacunas tienen mucha culpa de esto. La campaña, iniciada hace un año, ha logrado que el 90 por ciento de la población esté inmunizada con al menos dos dosis, pero la gran mayoría de los mayores de 60 años ya tienen las tres pautas y muchos menores de 5 a 11 años ya han comenzado a recibir los primeros sueros.

Pero Ómicron es diferente a todo lo visto hasta ahora. Su velocidad de transmisión es enorme, es capaz de mutar hasta 30 veces, El gran desafío a todos los niveles es poder superar esta ola. A corto plazo parece difícil, ya que todos los expertos aventuran que el pico de contagios seguirá subiendo de forma exponencial: más contagios, más ingresos hospitalarios, más personas en cuarentena y más trabajadores ausentes. Por suerte, en la mayoría de los casos los síntomas son similares a los de un resfriado por lo que a nivel sanitario parece no haber problema de colapso.

Pero, ¿hasta cuando durará esta sexta ola? El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmaba el pasado lunes que en las «próximas semanas» habrá cifras altas de contagios, y que la mayoría de comunidades pronostican que la curva epidémica seguirá en ascenso al menos hasta mediados de enero. Además, el Ejecutivo no se plantea nuevas restricciones al priorizar la economía por encima de la sexta ola.

Darío García de Viedma, responsable de la unidad de genómica microbiana, lugar al que llegó la primera muestra de un viajero sospechoso de haberse contagiado con ómicron. eso se produjo el 29 de noviembre y apenas dos días después ya se produjo el primer caso de infección comunitaria. Fue el 29 de noviembre. El 1 de diciembre ya se detectó el primer caso de infección comunitaria. García de Viedma sabía que añho así podría ocurrir en cualquier momento.

Tras los primeros análisis ya aventuraban lo que ocurriría: «Ómicron tiene una diferencia marcada con todas las variantes que circulaban en el momento de su aparición. Este virus tiene una mutación cada 15 días, pero la mayoría presenta un ‘’aroma’' familiar, una identificación con sus ‘’padres y abuelos’'. Sin embargo, lo que vimos de ómicron es que no presentaba parentesco. Nos descolocó mucho a la comunidad científica».

Cuando comenzaron a desmenuzar el código genético comprobaron «el elevadísimo número de mutaciones en la zona de la espícula, un área clave del virus. Las demás variantes mostraban de 7 a 10 mutaciones, pero la de ómicron llegaba hasta las 30, algo nunca visto hasta ahora.

Las consecuencias de esta capacidad para mutarse son muchas, pero una de las más importantes es la capacidad de neutralizar los anticuerpos, de sortearlos. En cambio, al mutar tanto y tan rápido no puede fortalecerse, por lo que los síntomas son menores. La única manera de acabar neutralizarlo es con la tercera dosis, que ha demostrado una mayor eficacia de las dos anteriores.

Esto explica por qué la mayoría de ingresados tienen alrededor de 40 años. Grupo que todavía no ha recibido esta dosis de refuerzo.

En consecuencia, el virus se va a replicar de forma rápida, va a seguir contagiando de manera masiva y seguirá disparando la altura de la curva de infectados durante unas semanas.

El profesor de Farmacoepidemiología de la Universidad de Oxford, Daniel Prieto-Alhambra, explicó en Catalunya Eadio que “al virus le quedan pocos trucos, ya es un virus muy transmisible y que además escapa a la inmunidad que dan las vacunas. Por tanto, siendo un poco optimista esperaría que esta fuera la última mutación que nos preocupase”.

El profesor de Farmacoepidemiología no se atreve a vaticinar que esta sea la última ola porque cuando surgió alfa decíamos que era probable que el virus mutase para hacerse más transmisible. Cuando llegó delta la comunidad científica coincidió en que era difícil pensar en una variante más transmisible que esta, pero siempre quedaba la posibilidad de que surgiese una variante que escapase la inmunidad vacunal y esa es ómicron”.

Pero uno de los puntos en los que parece que coinciden los expertos es que Ómicron será la última variante que cause preocupación. Ben Krishna, investigador de inmunología y virología de la Universidad de Cambridge ahondó en una idea en la que parece que todos están de acuerdo: las mutaciones hacen que sea más contagiosa pero no incrementan su letalidad.

Por ello, todos llegan al consenso de que lo importante es continuar con la vacunación, cumplir con los confinamientos tras los contagios y seguir tomando las mismas precauciones que hasta ahora: Uso de mascarillas, distancia social y lavado de manos.

Por su parte, la viróloga del CSIC Margarita del Val, dijo en Onda Vasca que “al ver que es más alta que la oleada de verano nos están asustando y probablemente nos quede un mes de subida de casos porque pasó el año pasado y no creó que vayamos a adoptar medidas más estrictas que el año pasado”.

También razonó la causa de que haya habido una extensión tan rápida de la variante Ómicron. Más allá de que la población ya estuviera mostrando síntomas de relajación con el proceso de vacunación avanzado y con la reducción de la tasa de contagios a cifras por debajo de 50, para Del Val la tendencia al alza de contagios comenzó antes de la llegada de la nueva variante: “Empezamos con el Black Friday, el puente de la Constitución, las compras navideñas... y las medidas de cuidado personal de cada uno habían cambiado”.

En cambio, quiso desmentir la falsa creencia de que Ómicron es más leve que otras variantes anteriores: “No es más leve y causa enfermedades igual de graves en los vacunados e igual de graves que las que causaría Delta en los no vacunados”.

Otro de los puntos en los que todos coinciden es que esta explosividad puede ser buena para que la sexta ola termine cuanto antes. A mayor número de contagios, mayor inmunidad y por tanto menores posibilidades de contagio. De hecho, es lo que está ocurriendo en Suráfrica, donde la curva se disparó durante las primeras semanas y ahora el número de contagios se ha reducido con la misma velocidad que lo hizo cuando se disparó.